1974/75 Twente (HOL)

El recorrido Para el Twente (pronúnciese tuente, por favor, no es ninguna red social para adolescentes), aquella Copa de la UEFA supuso un completo recorrido por el infrafútbol continental: Ipswich, Molenbeek, Dukla, Velez-Mostar… Pero, ay amigo, en semis el bombo deparó un enfrentamiento contra la Juve. ¿Pan comido para los italianos? En absoluto. La Vecchia Signora se tropezó en Enschede (3-1) y no fue capaz de remontar después en Turín. Así se plantó el Twente en la gran final contra el Borussia Mönchengladbach.
La final Aquella máquina de amasar Bundesligas y finales europeas que era el Borussia parecía un escollo insalvable para los modestos holandeses: Stielike, Vogts, Simonsen, Bonhof, Heynckes… Sin embargo, después del empate a cero en Alemania, solo 90 minutos separaban al Twente del jarrón plateado. En las gradas del vetusto Diekman Stadion, con capacidad para 13.000 espectadores, se apelotonaron 21.000 aquella tarde del 21 de mayo de 1975. Pero los de Hennes Weisweiler hicieron los deberes: a los nueve minutos ya mandaban 0-2. Hora y media después, y con un contundente 1-5 mediante, Berti Vogts levantaba el primer título internacional del Mönchengladbach.
Deberías recordarlo por… Ese Twente contaba con un portero berlinés, Volkmar Gross, suspendido a principios de los 70 por su participación en el mayor escándalo de amaños en la historia de la Bundesliga. Para proseguir su carrera tuvo que mudarse a Sudáfrica, un país en el que su sanción carecía de validez pues estaba marginado por la FIFA a causa del apartheid. Regresó a Europa vía Enschede, y aún pudo re-engancharse al fútbol teutón bajo las porterías del Tennis Berlin primero y el Schalke después.

1977/78 Bastia (FRA)

El recorrido El camino corso hasta la final fue de todo menos sencillo: Sporting de Portugal, Newcastle, Torino, Carl Zeiss Jena y Grasshoppers. Por su parte, el PSV había gozado de un trayecto más cómodo, salvo en las semis, en donde apeó al Barça. El Bastia vivía una época dorada, después de rozar el título de copa francesa en 1972. En aquella ocasión, el presidente de la República, George Pompidou, al entregarle el título al capitán del Olympique de Marsella susurró: “La copa se queda en suelo francés, y me alegro de que así sea…”. Orlanducci, Larios o el vasco-francés Lacuesta destacaban en 1978 en un vestuario claramente gobernado por la clase del holandés Johnny Rep, instalado en Córcega tras su paso por el Ajax y el Valencia.
La final El equipo de la Philips venía de ganar su séptimo título de la Eredivisie, el tercero en la década de los 70, pero necesitaba inaugurar su vitrina internacional después de las tres Copas de Europa del Ajax y la del Feyenoord, que en 1970 había conseguido la primera ‘Orejona’ del fútbol holandés. En 1976 el PSV ya había conseguido el doblete de liga y copa, y sólo un gol del Saint Etienne en las semis alejó a los de Eindhoven de su primera final de Copa de Europa. Ahora, en 1978, sin una sola derrota en liga y con Huub Stevens y los gemelos van de Kerkhof en el terreno de juego, los holandeses parecían claros favoritos frente al sorprendente Bastia.
Deberías recordarlo por… El título se resolvió en el partido de vuelta (3-0 en el Philips Stadion). En la ida, el coqueto estadio de Furiani se llenó con 15.000 almas para arrancar un ilusionante 0-0. De nuevo, el invitado inesperado saldría de la final de la UEFA sin el preciado título. Sin embargo, la presencia del Bastia dejó tal huella que hasta el cineasta francés Jacques Tati rodó un mediometraje titulado Forza Bastia. Lo rodó, pero no lo montó: fallecido en 1982, tuvo que ser la hija de Tati quien en 2002, un cuarto de siglo después de la final, recuperase el material y lo estrenara.

1980/81 Ipswich Town-AZ Alkmaar (HOL)

El recorrido La de 1981 quizá fuese la edición más underground de toda la historia de los torneos internacionales. Sirva contemplar la composición de las semifinales para hacerse una idea: Sochaux-AZ e Ipswich Town-Colonia. No, no era un cartel barato de un trofeo de verano, sino el penúltimo escalón de toda una Copa de la UEFA. De allí saldrían vivos ingleses y holandeses para protagonizar una final inesperadamente apasionante.
La final En plena hegemonía del fútbol inglés en la Copa de Europa (Liverpool, Nottingham Forest, Aston Villa), el Ipswich replicó ese dominio británico a la tercera competición continental. Cabe reseñar, en todo caso, que lo hizo nutriéndose en buena medida de la experiencia del Twente seis años atrás. Dos de los jugadores que en 1975 rozaron la UEFA ante el Borussia Mönchengladbach, Frans Thijssen y Arnold Mühren, conseguirían alzarla ahora con el Ipswich, precisamente contra un equipo holandés.
Deberías recordarlo por… Después del 3-0 inglés en la ida, el partido de vuelta conoció un movido 4-2: el último tanto de los ‘Blues’ significaba el título y el 14 gol de su delantero John Wark en la competición, un récord que solo superaría Jürgen Klinsmann en 1996 y que le igualaba al máximo realizador en una sola campaña continental (el milanista José Altafini en la Copa de Europa 1962/63). Wark, junto con otros seis jugadores del Ipswich, formaría parte ese mismo año del rodaje de la mitiquérrima Evasión o victoria: es decir, en pocos meses aquel Ipswich no sólo logró ganar la UEFA’81 ¡sino empatar con los nazis en el París ocupado de la Segunda Guerra Mundial! ¡Y con Silvester Stallone bajo los palos! Por su parte, después de conseguir el título, Bobby Robson dejó el club para hacerse cargo de la selección inglesa, con la que en Italia’90 conseguiría algo más complicado incluso que ganar esta UEFA: que el once de los tres leones no hiciera el ridículo en un Mundial.

1984/85 Videoton (HUN)

El recorrido Dukla, PSG, Partizan y Manchester United compusieron el exigente recorrido del Videoton hasta sus primeras semis europeas. Allí se topó con otro modesto de la vieja Europa Oriental, el Željezničar yugoslavo. Tras superar al cuadro bosnio tanto en Hungría como en Sarajevo, el equipo de Székesfehérvár (no os hagáis daño tratando de pronunciarlo) se plantó en la final frente al Real Madrid de la Quinta del Buitre, que por su parte llegó tras conseguir una remontada épica frente al Inter. Tras el 2-0 en San Siro, los de Molowny se impondrían en el Bernabéu con dos tantos de Santillana y uno de Michel. De nada sirvieron las protestas italianas después de que un objeto lanzado desde la grada impactara en la cabeza de Giuseppe Bergomi.
La final Quizá se le atragantaran los partidos decisivos de la Copa de Europa, pero desde luego en la UEFA el Madrid de los 80 no dejó resquicio para la esperanza rival. Tal y como sucedería la temporada siguiente contra el Colonia, el cuadro blanco dejó encarrilado el trofeo en el partido de ida, que El País ya anticipaba como un choque entre “un gigante y un enano”: Michel, Santillana y Valdano subían el 0-3 al marcador del Sostoi Stadion para cerrar dos décadas de sequía blanca en el ámbito internacional. En la vuelta, 100.000 aficionados abarrotaron el coliseo blanco, los húngaros lograron un pírrico 0-1 y Juanito y Stilike hiceron patentes sus diferencias. Estaba a punto de comenzar el quinquenio glorioso de la Quinta.
Deberías recordarlo por… los filiales. Si el Madrid había protagonizado la final de Copa del Rey más extraña en 1980, al ‘disputársela’ a su propio filial, el Videoton está actualmente experimentando algo parecido con su segundo equipo, el Puskas Akademia. Creado en 2005 como un proyecto de cantera nacional (entusiásticamente apoyado por el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, natural de Székesfehérvár), el Puskas Akademia logró el ascenso a primera división hace cuatro temporadas.

1986/87 Dundee United (ESC)

El recorrido Aunque hoy sea ‘carne’ de goleada en las giras veraniegas de los grandes clubes por Escocia, el Dundee United también tuvo su época dorada. Si sorprendente fue su actuación en la Copa de Europa 83-84, donde a punto estuvo de colarse en la gran final (perdió en semis ante la Roma, el futuro subcampeón), no menos meritoria fue la Copa de la UEFA 86-87, donde esta vez sí pudo alcanzar la última ronda del torneo tras apear consecutivamente a Hajduk Split, FC Barcelona y Borussia M’gladbach.
La final Cuando nuestro intrépido Dundee United se plantó en la final -tan intrépido como el protagonista de Cocodrilo Dundee, estrenada aquel mismo 1986, hay que ver como nos gustan estas coincidencias que no aportan nada- supo inmediatamente que la cosa no sería coser y cantar. No tanto por la entidad del rival, el IFK Goteborg, como por su trayectoria. Y es que el conjunto sueco, que el año anterior había visto como el Barça le remontaba en casa un 3-0 en las semifinales de Copa de Europa, había completado hasta la fecha un torneo invicto. Y lo que es peor: no era la primera vez que lo hacía, tras ganar la Copa de la UEFA 81-82 sin perder ni un solo partido. Como si fuera una premonición, los escoceses tampoco pudieron meterle mano esta vez; ni en la ida, en Suecia, donde el IFK Goteborg ganó por la mínima (1-0), ni en la vuelta, donde los suecos lograron su segundo título con un práctico 1-1. El Dundee nunca más volvería a volar tan alto en Europa…
Deberías recordarlo por… Básicamente por una razón de peso. El Barça ha perdido todas las veces que se ha enfrentado con este equipo en competiciones oficiales. To-das. No pudo ganar en la eliminatoria de cuartos de final de aquel año (1-0 y 1-2; las imágenes de los escoceses celebrando los goles de su equipo en las gradas del Camp Nou valen mucho la pena) ni tampoco en los dieciseisavos de final de la Copa de Ferias 66-67, cuando perdió de forma aun más contundente en Barcelona (0-2) y en Escocia (2-1).

1993/94 Casino Salzburgo (AUS)

El recorrido A pesar del brillante pasado del fútbol danubiano, nunca antes un conjunto austriaco se había colado en una final de la UEFA. El Austria Salzburgo lo logró tras deshacerse de dos cuadros teutones en cuartos y semis: Eintracht de Fráncfort primero y Karlsruher después besaron la lona contra los vecinos alpinos. Contra el Eintracht fue necesaria una tanda de penaltis que desequilibró marcando el quinto disparo el portero austriaco, Otto Konrad, que luego pasaría por la liga española con la camiseta del Real Zaragoza.
La final El Inter acumulaba aquellos días una extensa nómina de apellidos prestigiosos: Zenga, Bergomi, Berti, Sosa y por encima de todos ellos, Bergkamp. El holandés acabaría la temporada como máximo goleador de la competición continental -ocho tantos- y haría méritos para su inminente mudanza al Reino Unido. El club de Moratti se impuso tanto en la ida, disputada en el Ernst Happel de Viena, como en San Siro. 2-0 global para los italianos y un título sin demasiada historia para las vitrinas lombardas.
Deberías recordarlo por… Mucho se habla del Red Bull Salzburg en la actualidad. El viejo Austria ha sido engullido por la marca de bebidas energéticas, hasta el punto de que muchos aficionados críticos con la compra han optado por fundar un nuevo club más respetuoso con el nombre y los colores históricos. El país alpino es uno de los más permisivos con las denominaciones comerciales en los equipos de fútbol. Por eso, ya en 1993, el Austria Salzburgo disputó su primera y única final europea bajo el poco ejemplarizante nombre de Casino.

2000/01 Alavés (ESP)

El recorrido El cuento de hadas con final infeliz empezó en la lejana ciudad turca de Gaziantep y continuó en la no menos remota Noruega (ante Lillestrom y Rosenborg). En octavos llegaría la primera machada, ante el Inter. Tras un 3-3 en Mendizorroza, un zurdazo de Jordi Cruyff en el Giuseppe Meazza convencía a los alaveses de que el sueño era real. Tras resolver con claridad el duelo de cuartos con el ‘EuroRayo’ Vallecano, esperaba el Kaiserslautern en semis. Pero la historia ya estaba escrita: el Alavés destruiría a a los alemanes por un global de 9-2.
La final Parecía que se imponía la ‘lógica’ en Dortmund cuando Gerrard marcaba el 2-0 para el Liverpool en el minuto 16. ¡Qué le vamos a hacer! ¿Trámite para un viejo grande de Europa que se enfrenta a modesto inexperto? Bueno, todos nos hubiéramos puesto de pie para aplaudir al honroso equipo de Mané. Pero no, aquel Alavés no se rendía. Si los ‘reds’ querían guerra, la tendrían. Y se desató la locura. El “vamo’, vamo’, vamo’” de Iván Alonso tras recortar distancias solo podía significar una cosa: remontada. Aunque Gary McCallister ponía el 3-1 de penalti antes del descanso, los vascos ya estaban enchufados. Su salida tras el descanso fue inolvidable: dos goles de Javi Moreno y empate a tres. ¿Que marca Fowler el 4-3? No hay problema, Jordi Cruyff también quería dejar su marca. 4-4 y a la prórroga, donde la fiesta se cortaría en seco con el amargo tanto en propia meta de Geli en el 117’. La controvertida norma del gol de oro fue la única que impediría que el Alavés resucitara por cuarta vez en una sola noche.
Deberías recordarlo por… Javi Moreno, un delantero cuya carrera ha sido un ir y venir de equipos y sensaciones, vivió su gran momento en aquel equipo. Pero el goleador valenciano no era el único que pasó aquella temporada en ‘modo Dios’. ¿Cómo olvidar la explosión del rumano Cosmin Contra y sus galopadas, amagos y centros desde la banda?

2005/06 Middlesbrough (ING)

El recorrido El Middlesbrough, al que Aitor Karanka ha devuelto recientemente a la Premier League, aglutinó en una misma temporada la euforia y el drama con su presencia en aquella Copa de la UEFA. Dio la sorpresa con una remontada a un Basilea que en el partido de vuelta había acumulado un 3-0 a favor que el ‘Boro’ supo liquidar con cuatro goles. Aun así, el clímax llegó en unas semifinales totalmente calcadas a la eliminatoria previa. El Steaua Bucarest llegaba a Riverside con un 1-0 y pronto sumó dos tantos más al marcador. ¿La respuesta del Middlesbrough? Otros cuatro para ir directos a la final, con gesta incluida.
La final Ya lo decía Del Nido en la previa del encuentro: “Pa’ Sevilla Viene”, en referencia a las siglas del PSV Eindhoven, en cuyo campo se disputaría la primera final europea para ambos candidatos. Y para Sevilla se fue. Un contundente 4-0 puso fin al sueño del Middlesbrough, que vio como lo que podía ser el mejor año de su historia acabó en blanco y con un decepcionante 14º puesto en la liga. Por su parte, el conjunto andaluz encabezado por Juande Ramos celebraba su centenario con el primer título europeo de la entidad, el mismo que revalidaría al año siguiente.
Deberías recordarlo por… La estrella principal del Middlesbrough finalista era sin duda Mark Viduka, quizás el jugador australiano más conocido de todos los tiempos y el capitán indiscutible de los ‘Canguros’ hasta el final de su carrera. En aquella Copa de la UEFA lideró las dos épicas remontadas, pero en el ‘Boro’ también se le recuerda por fallar la ocasión más clara de la final contra el Sevilla, la que hubiera significado el empate inglés. Desde entonces, Viduka nunca volvió a recuperar su estado de forma y colgó las botas tres años después en Newcastle. Ahora dedica su tiempo a los negocios inmobiliarios en Melbourne y la costa croata, sus dos lazos de procedencia.

2009/10 Fulham (ING)

El recorrido Roy Hodgson llegó al Fulham en la 2007-2008 para salvar al equipo del descenso–un hito conocido en Londres como ‘La Gran Evasión’- y al año siguiente siguió mejorando hasta meter al equipo en la Europa League, un dulce apetitoso para un club tradicionalmente perdedor. Tras superar la fase de grupos por detrás de la Roma y sorprender al Shaktar Donetsk en dieciseisavos, la Juve se cruzó en su camino. El 3-1 que se registró en el Olímpico de Turín y el 0-1 con el que empezaron mandando los italianos en Craven Cottage olían a sentencia. Pero, de golpe… ¡milagro! El armario Bobby Zamora, el fino estilista Zoltan Gera, con dos goles, y el rapero texano Clint Dempsey, de perfecta vaselina, arrasaban a la Vecchia Signora y ponían a los ‘whites’ en cuartos (4-1). Después, dos escollos alemanes hasta la final: el Wolfsburgo, primero, y un Hamburgo que, aunque ansiaba jugar la final en casa, acabó viendo en primera fila como otra remontada inglesa (2-1) provocaba el éxtasis a orillas del Támesis.
La final El Atlético ‘precholista’ de Quique Sánchez Flores tenía pólvora arriba con Forlán y Agüero. Precisamente, el uruguayo, con dos goles, sería el verdugo de un Fulham voluntarioso que llevó el partido hasta la prórroga gracias a un gol del héroe de las semis, Simon Davies. La primera final europea –y quizás la última-, siempre es especial. Por eso, pese a la derrota, Hamburgo ya forma parte del imaginario colectivo de los ‘cottagers’.
Deberías recordarlo por… En España siempre será un simple nombre, un actor secundario en la primera Europa League que ganó el Atlético, pero aquel Fulham tenía algunos protagonistas dignos de ser recordados. Entre otros, el delantero ‘tanque’ Bobby Zamora, un tipo que, harto de ser el hazmerreír de Inglaterra por su falta de puntería, se destapó con varios golazos en Europa; el veteranísimo portero –finalista de la UEFA con el ‘Boro’- Mark Schwarzer; el voluntarioso ex del Chelsea Damien Duff, o el ‘jefecito’ en versión británica Danny Murphy, que ya integraba aquel Liverpool que le aguó la fiesta al Alavés.

Y a modo de anexo…

2014/15 Dnipro (UCR)

El recorrido Nadie, absolutamente nadie, podía esperar en el mes de septiembre de 2014 que el pequeño Dnipro -o directamente el desconocido Dnipro- se acabaría convirtiendo al final de esa misma campaña en uno de los nombres propios del fútbol continental. Eliminando a su paso a rivales de muchas más entidad y cultura futbolística como el Ajax, el Nápoles o incluso el Brujas, el conjunto ucraniano se plantó al último y definitivo encuentro de la Europa League sin despeinarse, aupado en una dinámica tan positiva como inesperada y milagrosa.
La final Que les pregunten a los sevillistas hasta qué punto tuvieron que sudar en la final de la Europa League 2014/2015 para apartar del camino hacia el título que finalmente consiguieron a este club ucraniano. Solo con ver el 2-3 con el que se acabó apagando el electrónico es suficiente para imaginar el nivel de intensidad e igualdad que presidió ese duelo en el Estadio Nacional de Polonia.
Deberías recordarlo por… Yevhen Konoplyanka. Única y exclusivamente por Konoplyanka. Pocos torneos europeos han asistido a la eclosión individual de un futbolista de una forma tan pasmosa y contundente como esa Europa League que bajó la persiana a mediados del 2015. El recital del extremo ucraniano se alargó durante toda la competición, y dejó para el recuerdo jugadas y goles que apenas minutos después de producirse ya estaban haciéndose virales en Youtube y otras redes sociales. ¿La única pega? Que desde entonces ya no hemos vuelto a ver esa versión tan exagerada del joven estandarte de aquel Dnirpo.

*Textos de Aitor Lagunas, Roger Xuriach, Alena Arregui, Carlos Martín Rio y Marcel Beltran.