Por primera vez en la historia de la Liga de Campeones, cinco equipos de un mismo país participarán en los octavos de final de la competición. España pudo ostentar este récord, en el curso 15-16, cuando colocó en la fase de grupos a Barcelona, Real Madrid, Atlético de Madrid, Sevilla y Valencia. Pero a la hora de la verdad, solo los tres primeros lograron acceder a las eliminatorias.

En Inglaterra recae este año el honor de monopolizar el sorteo del próximo lunes con el máximo número de representantes posibles. Sus cinco clubes han realizado una fase de grupos casi perfecta, y prueba de ello son los primeros puestos de Manchester United, Manchester City, Tottenham y Liverpool en sus respectivos grupos. Al Chelsea -curiosamente el vigente campeón inglés- le faltó un gol en la última jornada para ganarse esta condición, pero aguardará en el bombo 2 con el respiro de no tener que enfrentarse a sus colegas de la liga doméstica. Más de la mitad de los cruces pasarán, irremediablemente, por territorio Premier. ¿Quién dijo miedo?

Se dice rápido, porque los éxitos futbolísticos son traicioneros en la memoria colectiva, pero Inglaterra hacía ya muchos años que no presentaba estas credenciales. Una suerte de hegemonía que, a falta de ver cómo se comportarán los equipos en las próximas rondas, recuerda a la de hace exactamente una década, cuando Chelsea y Manchester United llegaron a la final (2007-08) o cuando, al año siguiente, repitió el conjunto ‘red devil’, pero contra el Barça de Guardiola. En ambas ediciones, además, tres de los cuatro semifinalistas fueron ingleses.

Desde entonces y hasta hoy, Inglaterra ha ido perdiendo fuelle en el panorama internacional. Con la excepción del United que volvió a caer ante el Barça en 2011 y el heroico Chelsea de 2012 (campeón en los penaltis contra el Bayern de Múnich), solo dos equipos ingleses han disputado unas semifinales en el último lustro. El mismo Chelsea, apeado por el Atlético de Madrid en la 13-14; y el Manchester City de Manuel Pellegrini, eliminado por el Real Madrid en la 15-16.

El resto han sido fracasos sonados, patrocinados la mayoría por un Arsenal gafado en su intento de superar los octavos, un City sobrecargado, en muchas ocasiones, de expectativas y un United trastocado y sin rumbo tras la marcha de Alex Ferguson. Si la primera década del siglo XXI trajo una hegemonía absoluta proveniente del fútbol inglés, seguidamente fue el fútbol español el que recogió el testigo, con dos finales netamente madrileñas prácticamente seguidas y cinco títulos repartidos entre Barcelona (2011 y 2015) y Real Madrid (2014, 2016 y 2017) de los últimos siete posibles.

El ‘repóker’ made in England que se colará en octavos esta temporada promete recuperar el dominio perdido. Y técnicos como José Mourinho, Pep Guardiola, Jürgen Klopp, Mauricio Pochettino o Antonio Conte están más que capacitados para conseguirlo. Entrenadores que, en muchos casos, ya empiezan a hacer encajar las piezas de sus equipos, con el bagaje del año pasado como aprendizaje y la suculenta inversión de la campaña actual como motivación extra. Por si acaso, y aunque pueda parecer anecdótico, todos los equipos cuentan, como mínimo, con un futbolista español en sus filas.

El tiempo dirá si se acaba produciendo el intercambio de poderes entre el fútbol español y el inglés que se intuye en la máxima competición continental; de lo que no hay duda es que, a día de hoy, Inglaterra manda un aviso imponente: sus clubes han vuelto para hacer historia. O para seguir haciéndola; porque nunca antes se había visto semejante desembarco de un mismo país a los octavos de final. Ya se sabe que para lo bueno y para lo malo: This is England.