Este artículo, firmado por Xavi Heras, se publicó originalmente en la web de Highbury, socio digital de Panenka.


 

“Lo primero que recuerdo del County era ir al campo con mi padre. Estábamos sentados en la Popular Side, que era la grada principal antes. Kevin Francis marcó en el último minuto y lo celebró junto a la banda, frente a nosotros. Era enorme”.

Suena You really got me de los Kinks en un pub pegado a Oxford Road, en Manchester, y Taigh me pone en situación. “Era los inicios de los 90, yo debía tener unos 10 años”. La carrera de Kevin Francis traza una paralela a la del equipo en el que jugó entre 1991 y 1995: el Stockport County. Marcó 88 en 152 partidos con la camiseta azul. Y poco más. Se retiró en 2005 en el Redditch United, en el más crudo fango del infrafútbol inglés, se fue a Canadá y se hizo policía.

Al Stockport County el barro le llega hasta las rodillas y, aunque intenta zafarse de él, parece estar metido en el lodo y cada movimiento no hace más que empeorar la situación. Pero no siempre fue así.

City, City, what’s the score?

Wembley es la casa del fútbol en Inglaterra, y como tal, los equipos humildes también tienen la oportunidad de vivir días grandes. El County tuvo cuatro en tres años. Dos finales de promociones de ascenso y dos más de la FA Amateur Cup. Aunque el equipo no tuvo éxito en todas las finales, corrían buenos tiempos en Edgeley Park.

Desde 2009, tres descensos en cuatro temporadas. En 2011 abandonaban la Football League por primera vez en 106 años.

El entrenador durante aquella época era uruguayo. Danny Bergara se había dedicado a marcar goles en los años sesenta para el Mallorca, el Sevilla y el Tenerife, donde se retiró. Se casó y se mudó al país de su esposa, Inglaterra, donde se ganaría el cariño de la gente de Stockport. Aún hoy hay pancartas y camisetas con su rostro en los partidos del County.

Taigh se enganchó con facilidad al equipo. “Hubo un momento en el que el Manchester City no podía ganarnos”. En la temporada 1996/97 los hatters ascendieron a la segunda categoría, algo que no habían logrado jamás. Los sky blue vencieron una única vez al County, que empató dos choques y se impuso en otros tres entre 1998 y 2002. “Si vas a la tienda del club”, cuenta Taigh, “venden un DVD con los resúmenes de los partidos que se llama City, City, What’s the score. Algo así como City, City, ¿cómo vamos?, como solían bromear los aficionados de Stockport cuando se enfrentaban a sus vecinos.

El declive

Y pasó lo que habitualmente sucede en estas situaciones. Gran inversión. Salarios altos. Pero la pelota, que es quien manda, no entra. Empieza el declive.

“A mí no me importó mucho bajar de segunda a tercera”, señala Ian, otro aficionado del County. “Parecía lo normal para un club como el nuestro. Pero bajar a non-league ya fue embarazoso. Especialmente cuando muchos amigos son del United o del City”.

El Stockport County pasó de ganar al equipo azul de Manchester a perder, el pasado sábado, ante el Kidderminster Harriers en la sexta división. Otra vez.

Desde 2009, tres descensos en cuatro temporadas. En 2011 abandonaban la Football League –las cuatro categorías profesionales del fútbol inglés- por primera vez en 106 años. En 2013 tocaron fondo llegando a la sexta categoría, donde se encuentran hoy en día.

“Llegamos a estar 18 meses en concurso de acreedores”, recuerda Taigh. A quien la espera se le hizo eterna. No había dinero, no había nadie al mando. El County perdía jugadores. Se desangraba.

Pasaron los propietarios. Como Brian Kennedy. El propietario del club de rugby Sale Sharks, que ya había hecho que Sharks y County compartieran Edgeley Park, se hizo con las riendas del club de fútbol. Y compró el estadio, que finalmente acabaría en manos de la administración pública. El County sigue jugando en casa, pero ésta ya no es suya. Y eso compromete el futuro del club.

Más gente se hizo con el control del club de Stockport. Pocos ilustran mejor los últimos años de los hatters como el Grupo 2015. “Era 2010 y se llamaban ‘2015’, con lo que todos pensamos que había un plan de futuro”, explica Taigh. Da un sorbo a la cerveza, sonríe y sigue. “Al final no se llamaban ‘2015’ por el año, sino porque la reunión para fundar el consorcio fue en un pub a las 20:15”.

Jim Gannon al rescate

No todo fue oscuridad, también hubo destellos de luz. “Jim Gannon estaba al frente casi en todo buen momento que he visto del County”, cuenta Ian. Gannon jugó 383 partidos con los hatters durante los años noventa. En diciembre de 2005 regresaría como entrenador para agrandar su leyenda. Lo hizo como interino tras la salida de Chris Turner. Heredó un equipo hundido en la zona de descenso y lo salvó en la última jornada.

Aunque el equipo haya tocado fondo, Edgeley Park es el campo con mayor media de asistencia en la National League North: 3.217.

Un año más tarde, en la temporada 2006/07, logró la mayor racha de victorias seguidas sin encajar un gol en la historia de la Football League: nueve. Y un año más tarde el County remontaría en Wembley para derrotar al Rochdale y lograr la última plaza de ascenso a la tercera categoría.

Los nuevos administradores del club decidieron prescindir de Gannon en abril de 2009. Pero volvió en 2011 para volver a salvar al County del descenso, en esta ocasión a la sexta categoría. Ian se muestra molesto con estos despidos: “Que lo echaran dos veces es un chiste y muestra que podríamos haber hecho más. Ahora volvemos a ser competitivos después de mucho tiempo”.

Sí, Jim Gannon volvió una tercera vez. Regresó a Edgeley Park la pasada campaña y en esta mantiene viva las opciones de luchar por el ascenso. A pesar de que la situación institucional sigue sin ser prometedora.

La bufanda que llevó mi padre

Stockport no es ciudad sino pueblo. Uno de los más habitados del Reino Unido. Y se tarda poco más de 10 minutos andando desde la estación de tren hasta Edgeley Park, un estadio sin gradas en las esquinas y al que apetece llevar manta para un partido entre semana. Aunque el equipo haya tocado fondo, es el campo con mayor media de asistencia en la National League North: 3.217. El estadio con más asistentes de la National League South -la sexta división para los equipos del sur de Inglaterra-, el Ebbsfleet United, promedia 1.161.

La media de aficionados que van a ver al Oldham Athletic en casa es de 3.934, la del Bury es 3.718 y la del Rochdale es 3.351. Todos ellos juegan en la League One, tres categorías por encima del Stockport County.

“Cuando jugaban en casa los viernes, organizaban las Go Go County Nights y metían a once o doce mil personas en el campo”. Habla la leyenda del Manchester City, y ex del County, Mike Summerbee para The Guardian. “Cuando yo jugaba en el City y George Best en el United, solíamos ir juntos los viernes. Íbamos a la grada, con la gente, y disfrutábamos. George también jugó con ellos. Siempre hubo un buen ambiente, el Stockport County tiene unos aficionados fantásticos”.

Our greatest pride is the scarf my father wore (Nuestro mayor orgullo es la bufanda que llevó mi padre). Un lema que puede verse y oírse en cada partido, no importa el resultado.  “Es un cántico sobre seguir siendo parte de la familia del County”, explica Ian. “Trata sobre soportar los malos tiempos, muchos, y disfrutar los buenos si los hay, porque este es nuestro pueblo y este nuestro club”.

Parece obvio que uno no va a la sexta categoría a ver buen fútbol. Hay algo más. “¿Por qué a pesar de todo sigues yendo a ver al County?”, pregunto a Taigh. Sonríe. “Para estar con mis amigos”, bromea.

“Hay mucha gente desilusionada con la Premier League y hay un sentimiento de pertenencia muy grande en Stockport. Es un pueblo y aunque no hables con ellos, reconoces a la gente que ves en el pub, en la calle, en la grada… Puedes permitirte –económicamente- pasar un día por ahí con tu gente”. Taigh da un sorbo y se ríe antes de hacer una broma. Ahora vuelve a hacerlo. “Además, hay mucho respeto entre las aficiones  y no suele haber problemas. Al fin y al cabo nos toca ver un fútbol de mierda muchas veces”.

No hay planes de futuro más allá del partido del sábado contra el Chorley*. El futuro es impredecible, como la propia vida. Habrá que pasarlo bien entonces.

 

*El encuentro, finalmente, se cerró con un 0-0 en el electrónico.