Las rivalidades entre los clubes de la capital del fútbol europeo no tienen fin. Cada equipo tiene su historia de enemistad con otro de sus vecinos. Seguramente, la más relevante a nivel histórico y por éxitos deportivos sea la que enfronta los dos grandes clubes del norte de la ciudad: Arsenal y Tottenham. Si bien es cierto que en esta última década, con la llegada de los rublos de Roman Abramovich, el Chelsea se ha permitido el lujo de igualar (y superar) a sus vecinos de la capital, la historia indica que en Londres lo que siempre ha predominado desde que rueda el balón son el cañón y el gallo del norte de la ciudad.

Esta historia de enemistad empezó en 1913, cuando el Arsenal hizo las maletas y cambió el césped de Manor Ground por el del mítico Highbury. Al cruzar el Támesis y ubicarse en el norte de Londres, los ‘gunners’ se encontraron con un nuevo vecino que no les daría la bienvenida en su territorio. A los aficionados del Tottenham nunca les gustó esa mudanza. Sus nuevos vecinos, más guapos, más altos y más exitosos, se habían instalado en su barrio para tocarles las narices. Y eso a nadie le gusta. Desde hace ya más de un siglo Arsenal y Tottenham han protagonizado el Derbi del Norte de Londres. Si bien a lo largo de estos más de 100 años de enemistad cada uno tuvo su periodo de éxitos, los ‘gunners’ siempre fueron un paso por delante en cuanto a títulos, y la distancia se acrecentó tras la instauración de la Premier League.

 

El 30 de abril del año pasado, el Saint Totteringham’s Day desapareció del calendario futbolístico. Fue precisamente en un partido entre Tottenham y Arsenal

 

A principios de los 2000 el Arsenal y el Manchester United eran los reyes incontestables del fútbol en las Islas Británicas. Se repartían entre ellos los títulos de la Premier League y solo permitían que el resto se fuera de ‘copas’ alzando alguna FA Cup o la Copa de la Liga. Así, el Tottenham fue acostumbrándose a verse año sí y año también por detrás de su máximo rival en cualquier competición en la que se encontrasen. El Derbi del Norte de Londres se había descafeinado. La distancia era considerable y desde mediados de la década de los 90 los ‘spurs’ no podían presumir de llegar a la última jornada liguera, observar la clasificación y verse por encima de sus vecinos de Highbury.

Esa tendencia empezó a gustar en el costado ‘gunner’ de Londres. Se sabían superiores y sentían que podían ‘picar’ a los de White Hart Lane con cualquier broma que les recordara quien era el equipo dominante. Por ello, en 2002, desde la página web Arseweb -creada por y para aficionados del Arsenal- se propuso añadir un nuevo nombre al Santoral. No contarían con una fecha concreta en el calendario, sino que su celebración dependería de los resultados de unos y otros en la competición liguera. El santo pagano recibía el nombre de Totteringham, un juego de palabras entre el nombre de sus rivales y tottering -tambalearse en inglés-, que vendría a ser algo así como ‘cuando el Tottenham se tambalea’. Y el día de su festejo llegaría cada fecha en la que las matemáticas sentenciaran que los ‘spurs’ no pueden superar al Arsenal en la clasificación de la Premier League. Nacía el Saint Totteringham’s Day y en las gradas de White Hart Lane esa burla no se encajaba de manera agradable.

Pasaban los años y cada temporada se repetía la historia. Siempre llegaba el día de Saint Totteringham. Aunque a cada curso que pasaba, la fecha tardaba más semanas en festejarse. Síntoma de que la diferencia entre Arsenal y Tottenham se iba reduciendo con el paso de los años. Los ‘gunners’ han ido perdiendo comba, aquellos años gloriosos con Thierry Henry, Dennis Bergkamp y compañía quedaron enterrados. Los trofeos dejaron de llegar con tanta frecuencia a las vitrinas del nuevo Emirates Stadium y el Tottenham, a medida que Arsène Wenger perdía crédito y su Arsenal se descomponía, ganaba credenciales para atosigar a los eternos enemigos en su particular duelo norteño.

El 30 de abril del año pasado, el Saint Totteringham’s Day desapareció del calendario futbolístico. Fue precisamente en un partido entre Tottenham y Arsenal -2-0 a favor de los locales- cuando, a falta de tres jornadas para la conclusión de la Premier League, las matemáticas se ubicaban por fin del lado de los ‘spurs’ y sentenciaban al Arsenal a quedar por detrás de ellos 22 años después. Las tornas han cambiado en el norte de la capital británica desde que Mauricio Pochettino llegara al banquillo del Tottenham para guiar una brillante generación liderada por Harry Kane y Dele Alli. Este sábado Wembley presenciará un nuevo derbi londinense en el que se podrá atisbar si el Saint Totteringham’s Day aún tiene vida o si cada vez está más cerca de borrar su paso por el Santoral del fútbol.