Un histórico como el Manchester United quiere recuperar el trono perdido tras la marcha del capitán que lo convirtió en leyenda. Desde la marcha de Sir Alex Ferguson, el club de Manchester ha ido a menos en lo que a juego y resultados se refiere. Tras unos tres años sin un rumbo claro y tres entrenadores, Mourinho ha sido el seleccionado para recuperar el gigante caído. Para ello ha confeccionado una plantilla superlativa a nivel individual, con dos jugadores de talla internacional destacada como Zlatan Ibrahimovic y Paul Pogba. Por primera vez, el técnico luso afronta un reto en la Premier League en un equipo que no sea el Chelsea. Manchester será su casa estos años si consigue eso que tan bien se le da: sacar la mejor versión de sus jugadores con una solidaridad defensiva que puede dejar en el banquillo a quien no sepa asumirla, sin mirar los nombres. El comienzo de la temporada nos ha dejado un equipo que parece adaptarse completamente a Mourinho y a, posiblemente, su mejor jugador: Zlatan Ibrahimovic. No queda otra opción que olvidar los tiempos pasados, aquellos donde solo llovían competiciones ligueras y alguna que otra Champions. Ahora toca dejar que esta plantilla recupere el lugar perdido.

UNA TRAVESÍA POR EL DESIERTO

Parece que ha pasado mucho tiempo, pero tan solo hace tres años desde que el gran Alexander Chapman Ferguson abandonó el club de su vida. Tras su marcha, el club más laureado de la ‘época Premier League’ ha pasado por algo muy parecido a una travesía por el desierto, sin ningún atisbo de esperanza desde que se marchó el capitán general de su nave. Aquel equipo presentaba muy pocos efectivos que, aun hoy, sigan presentes en el club. Tan solo encontramos a De Gea, Carrick, Valencia, Rooney, Young, Phil Jones, Smalling y Lingard. Ocho jugadores de los que vieron marchar a Sir Alex Ferguson continúan hoy día. La limpieza en el vestuario ha sido clara y tan solo han quedado bastiones claves como De Gea, Carrick o Rooney, y algún otro jugador cuya regularidad le ha ido otorgando un sitio en el equipo titular, como es el caso de Valencia y Lingard.

Alex Ferguson, tras su marcha, dejó escrito su candidato perfecto para ocupar su sitio tras tantos años en el banquillo de Old Trafford. El elegido fue su compatriota David Moyes. Un equipo que había sido campeón de la Premier League el año anterior pocos refuerzos necesitaría. No obstante, los directivos realizaron una gran inversión para traer a Fellaini, petición especial de Moyes, y a Juan Mata, que no entraba en los planes del Chelsea de Mourinho. Lo que el equipo realmente anhelaba, era un organizador de juego, pero ninguna de las dos contrataciones respondía a ese perfil de jugador. Zaha también llegó para apuntalar la zona ofensiva, pero nunca llegó a exhibir el nivel mostrado en el Crystal Palace. Moyes nunca llegó a ser el sustituto que Ferguson vislumbró. La temporada comenzó de forma bastante irregular, alejado de los puestos que un equipo histórico como el United debe ocupar. Los “red devils” llegaron a ubicarse en la duodécima posición en la jornada seis. Por suerte, el equipo se recompuso y finalizó la temporada en la séptima posición. El descenso en el nivel deportivo y de juego había sido claro. Se había pasado de ser campeón a no poder clasificarse para competición europea. Moyes se marchó en las últimas jornadas del curso y Ryan Giggs dirigió al equipo los apenas tres partidos que restaban para cerrar una de las peores temporadas que se recuerdan en el Teatro de los sueños.

 

Por raro que parezca, Mourinho ha decidido ir a un club que no jugará la máxima competición de clubes en Europa

 

Tras una temporada para olvidar, los dirigentes del Manchester United dirigieron sus miradas hacia el Mundial celebrado en Brasil, como casi todo el mundo del fútbol. No solo buscaron allí jugadores destacados, sino también algún técnico que pudiera hacerse cargo de una gran nave venida a menos. La gran actuación de la selección de los Países Bajos, comandada por Van Gaal, convenció a los directivos y el neerlandés fue presentado como nuevo entrenador del United tras la cita mundialista. De su mano llegaron bastantes jugadores a la plantilla como su compatriota Daley Blind, Ander Herrera, Marcos Rojo, Luke Shaw o el multimillonario fichaje de Ángel Di María tras el gran Mundial que cuajó. Se le confeccionó una plantilla a su medida, con fichajes que él mismo había requerido y realizando las salidas pertinentes. Atendiendo al nivel de la plantilla, nos encontrábamos con un equipo capaz de todo, donde la parcela que menos nivel presentaba era la defensiva. Las expectativas eran máximas, como no puede ser de otra forma en un club como el Manchester United. Sin embargo, un equipo con tantos cambios y viviendo unos tiempos un tanto inestables necesita un tiempo de adaptación. No obstante, la mejora deportiva del equipo se hizo notar, no tanto en juego como en posición en la tabla, ya que consiguió clasificarse para la previa de la Liga de Campeones en cuarto lugar.

Esa cierta mejora en el nivel deportivo del conjunto le valió a Van Gaal para continuar dirigiendo al club. Darmian, Schneiderlin, Depay, Schweinsteiger y Martial fueron los fichajes más destacados de ese verano de 2015. Depay fue una de las contrataciones que más dudas dejó. Comenzó el curso a buen nivel, pero poco a poco fue perdiendo continuidad en su juego y abandonó el equipo titular. Martial, sin embargo, siguió el proceso contrario. Comenzó dejando dudas y con la presión de la gran cantidad de dinero que se había desembolsado por él pero, sin embargo, su rendimiento mejoró con el pasó de los partidos, aunque nunca exhibiendo un nivel que justificara el precio pagado por sus servicios. Una de las características más positivas de estos dos años de Van Gaal en el banquillo de Old Trafford fue la gran cantidad de jóvenes que hizo debutar, algo muy común en todos los equipos que dirige el neerlandés. Adnan Januzaj y Marcus Rashford son dos ejemplos muy claros del gran trabajo que Van Gaal realiza con los jóvenes. El Manchester mantuvo un nivel parecido a la campaña anterior, pero no pudo clasificarse para la Liga de Campeones al quedar como quinto clasificado.

MUCHO POR JUGAR

Mourinho afronta una temporada típica en el Manchester United. Desde el comienzo del curso el equipo “red devil” va a tener que lidiar con cuatro competiciones, lo que es la tónica habitual para un equipo que disputa competición europea en Inglaterra. La plantilla que ha construido el Manchester está hecha para que la entidad esté viva en todas las competiciones hasta el final. Posee un gran fondo de banquillo con jugadores que serían titulares en cualquier otro equipo como Darmian, Herrera, Mkhitaryan, Depay o Rashford. Tras tres jornadas de Premier League, el equipo de Mourinho se sitúa arriba en la tabla, con tres victorias en los tres partidos que ha disputado. Sin duda, la más sufrida la conseguida el pasado fin de semana en el KCOM Stadium ante el Hull City. Bournemouth, Southampton y Hull City han sido los rivales del United en estas tres jornadas. Rivales no muy destacados, pero fuertes en casa los primeros y los terceros y el siempre peligroso Southampton. La primera prueba de fuego de la temporada tendrá lugar el sábado 10 de septiembre, tras el parón de selecciones. El Manchester United recibirá en Old Trafford a su vecino, el Manchester City. No hace falta dar más alicientes sobre el encuentro.

La Capital One Cup puede ser el trofeo de menor importancia que, sin embargo, salva una mala temporada. El United deberá disputar la tercera ronda de la competición el martes, 20 de Septiembre, ante el Northampton Town. En la FA Cup aún no hay rival, ni fecha de debut para los clubes punteros. Primero se están disputando las rondas previas. Por raro que parezca, Mourinho ha decidido ir a un club que no jugará la máxima competición de clubes en Europa. El United disputará la Europa League, donde el año pasado cayó en la ronda de octavos de final ante su otro eterno rival inglés, el Liverpool. Este año deberá superar la fase de grupos para poder estar presente en las rondas finales, ya que el año pasado cayó por ser tercero en su grupo de Champions. El equipo “red devil” ha sido encuadrado en el grupo A, junto a Fenerbahçe, Feyenoord y Zorya Luhansk. Se trata de un grupo bastante asequible, con equipos muy inferiores históricamente y a nivel de talento individual.

Mourinho en el banquillo (Vía Manchester United)

DESGRANANDO AL EQUIPO

Mourinho ha llegado a Manchester para poner fin a un ciclo de renovación y ausencia de títulos tras la marcha del gran Sir Alex Ferguson. A la plantilla, ya bien apuntalada del segundo año de Van Gaal, hay que añadir algunas peticiones del técnico luso que conforman una bloque que se postula a luchar por todo este año. Cuatro han sido las contrataciones tras la llegada de Mourinho. Bailly ha llegado para ser el bastión defensivo que le faltaba al once titular. Rápido al corte y muy corpulento, si consigue mantener el nivel del Villarreal el United tiene central para bastantes años. Para la zona de tres cuartos ha llegado Mkhitaryan. El mediapunta del Dortmund vio recompensado su trabajo y buenas actuaciones en Alemania con su contratación por el United. De primeras parte desde el banquillo, pero no sería descabellado verlo formando parte del once titular a medio plazo. Las guindas llegaron en la delantera y en la zona del doble pivote. Ibrahimovic, en calidad de agente libre, y Pogba, tras un desembolso nunca antes visto, llegaron a la ciudad de Manchester con la intención de dar ese punto de calidad que el equipo podría reclamar en dos zonas del campo distintas.

David De Gea se ha mantenido, como no podría ser de otra forma, como titular. El guardameta ha encontrado una gran estabilidad en Manchester, encadenando muy buenas actuaciones. Eso le ha dado el crédito necesario para ser titular indiscutible con todos y cada uno de los entrenadores que han ido ocupando el banquillo en estos años. Tan solo ha encajado un gol en lo que va de Premier League, aunque no se le ha visto muy exigido. Esa falta de trabajo para el meta es mérito de un equipo que ha asimilado de forma inmejorable las directrices de Mourinho. Solidaridad defensiva, cerrar los espacios entre líneas y ser un bloque compacto en fase de repliegue. Además, a esto también contribuye el hecho de haber construido una línea defensiva segura. Desde la ruptura de la gran pareja de centrales formada por Ferdinand y Vidic, ninguna dupla se ha asentado en el equipo titular asegurando un nivel óptimo y constante.

 

La rapidez en carrera de Ibra se ha ido mermando con el tiempo, al igual que otras aptitudes físicas. De este modo, su técnica excelsa ha pasado a ser la base de su juego

 

Bailly y Blind forman la pareja defensiva elegida por Mourinho. Hasta el momento, el nivel ofrecido por los dos centrales ha sido bastante notable. El ex del Villarreal se ha mostrado muy seguro en todas las situaciones arriesgadas que ha tenido que afrontar. Sin complicarse en exceso a la hora de asumir el protagonismo en la salida de balón y otorgando mucho poderío en los balones aéreos. Por su parte, Blind es un central multifuncional, que ha pasado por la posición de lateral, de carrilero y de mediocentro. Esa experiencia en varias posiciones le ha otorgado una gran seguridad y habilidad para sacar el balón jugado desde atrás. Además, posee un gran desplazamiento en largo, algo que se ha podido ver en bastantes ocasiones buscando a Ibrahimovic desde atrás. Es cierto, que, defensivamente, es el más vulnerable de los dos centrales. Pierde más fácilmente la marca y no es tan contundente como su homólogo en la derecha.

Valencia ha sido el elegido en el lateral derecho por delante de Darmian. El estado de forma del ecuatoriano es sensacional. Recorre la banda con una gran potencia y otorgando mucha profundidad por el costado derecho. Su capacidad para centrar, con varios jugadores de altura buscando el remate, está siendo muy explotada en este comienzo de temporada. Al ser un interior reconvertido en lateral, sus aptitudes defensivas son menores que las ofensivas. Sin embargo, esa carencia defensiva se maquilla con las ayudas constantes que recibe de Mata. En la izquierda vemos como Luke Shaw se ha recuperado por completo de los problemas físicos que ha venido arrastrando últimamente. El ex lateral del Southampton ha vuelto a recuperar su sitio en el once titular desde el comienzo de temporada. Su nivel ofensivo no es, de momento, el de hace algunas temporadas. No aporta tanta profundidad, sin embargo, sus progresiones suelen finalizar ahora por dentro. Se anima menos y ofrece mayor equilibrio defensivo. Pese a que aún se nota que le falta algo de ritmo al lateral izquierdo, la línea defensiva parece clara para el técnico portugués.

El sistema que Mourinho ha instaurado en el United ha sido el clásico 4-2-3-1, por lo que la zona del centro del campo se divide en dos: la zona del doble pivote y la zona de tres cuartos. En el doble pivote Fellaini se ha mantenido inamovible desde el inicio de la temporada. El otro puesto ha sido ocupado por Ander Herrera hasta la llegada de Paul Pogba. La contratación del mediocentro francés ha desplazado al español hacia el banquillo. Basándonos en la pareja formado por el belga y el francés, se puede observar como Pogba disfruta de mucha más libertad que Fellaini. Se incorpora al ataque y pasa a formar parte de la línea de tres cuartos cuando se ataca posicionalmente. El ex de la Juventus ocupa mucho terreno de juego. Tan pronto lo puedes ver recibiendo de los centrales como rematando un centro lateral en el área pequeña. Es lo más parecido que tiene le United a lo que generalmente se ha llamado en Inglaterra como un box to box. Ante esa tendencia de Pogba, permitida y, seguramente, ordenada por su entrenador, Fellaini debe mantener la posición para mantener el equilibrio en el caso de que el rival monte el contragolpe. Con este mediocentro no se asegura una salida de balón totalmente limpia por la falta de un jugador creativo, sin embargo, una vez llegado el balón a la zona de tres cuartos la creatividad de Mata, la explosividad de Martial y las genialidades de Rooney e Ibrahimovic hacen el resto para ponerles el lazo a las jugadas.

La línea tres cuartos se ha mantenido idéntica en los tres partidos disputados de Premier League. Mata en la derecha, Martial en la izquierda y Rooney enganchando. Mourinho prefiere alinear a sus jugadores cambiados de banda para que tiendan al interior de forma habitual y las bandas sean ocupadas por los laterales en progresión ofensiva. La llegada de Mourinho hacía intuir una más que posible salida de Mata, sin embargo, todo se quedó ahí. El español está siendo uno de los mejores jugadores de este comienzo de temporada. Su compromiso defensivo está siendo digno de elogiar, siempre muy atento a las ayudas laterales, presionando intensamente cuando se debe y siguiendo a sus marcas. Además, en la parcela ofensiva está siendo uno de los timoneles del equipo junto a Rooney. En las jugadas posicionales se juntan por dentro Martial y Mata, que tienden al medio, Rooney y Pogba que se incorporan. Aunque la fluidez de la pelota aun es un poco lenta, las combinaciones entre esos jugadores en la zona de tres cuartos siempre es un peligro constante.

 

Desde la ruptura de la gran pareja de centrales formada por Ferdinand y Vidic, ninguna dupla se ha asentado en el equipo titular asegurando un nivel óptimo y constante

 

Los partidos que llevamos disputados nos han permitido observar varias versiones de este Manchester United de Mourinho. Fuera de casa se puede ver una versión menos dominante del equipo, que prefiere esperar algún error del rival o salir directamente al espacio cuando el rival tiene el dominio del balón. En Old Trafford hemos visto un equipo más dominante, jugando casi todo el partido en campo contrario, aunque sin generar tantas ocasiones como se debería. Se prefiere la salida jugada desde atrás, ya sea por dentro, con acumulación de jugadores, o por fuera, aprovechando a los laterales abiertos. En alguna ocasión hemos podido apreciar el hundimiento de uno de los mediocentros entre los centrales para favorecer esta salida, aunque la creatividad de estos no otorgue una gran mejora en este apartado.

Las ayudas son algo fundamental dentro del equipo, como hemos comentado anteriormente. Mata y Martial deben trabajar mucho defensivamente en las dos líneas de cuatro jugadores sobre las que el equipo se repliega. La presión se realiza según el partido, pero hemos podido ver desde presión muy intensa arriba en el partido en casa, hasta una presión progresiva fuera de casa, que va en aumento conforme el rival va encontrando problemas para sacar el balón. Esa presión hace que las posibilidades de que el rival cometa un error aumenten y este equipo está armado para aprovechar cualquier error del rival. Ante un rival muy serio defensivamente aún le cuesta desarmarlo y generar peligro, como se pudo observar ante el Hull City. Sin embargo, la gran calidad individual que presenta este Manchester, hace que cualquier partido se pueda resolver en cualquier momento con una genialidad.

LA LEYENDA Y EL DIAMANTE

Ibrahimovic es el elegido por Mourinho como único punta puro del equipo titular. El delantero sueco afronta su primera temporada en la Premier League, la única gran liga europea que le falta por conquistar. A sus 34 años, Zlatan se ha ido reinventando con el paso del tiempo. Su rapidez en carrera se ha ido mermando al igual que otras aptitudes físicas. De este modo, su técnica excelsa ha pasado a ser la base de su juego. Desde la posición de delantero centro se mueve por todo el flanco atacante. Además, su capacidad y compromiso por la causa le hacen retrasarse para ayudar a la progresión de la jugada y, de esta forma, generar espacios a su espalda aprovechables por sus compañeros. Ibrahimovic es un sinfín de recursos técnicos, una delicia para cualquier amante de este deporte. Pese a lo que su edad y la llegada a una liga tan potente puedan hacer pensar, su comienzo de temporada lo convierte en uno de los mejores jugadores que el United puede tener sobre el campo. Los rivales saben de su peligro, de modo que atrae muchos jugadores contrarios sobre su marca. Esto genera espacios para los suyos. Mata y Martial lo aprovechan para realizar conducciones que llegan hasta el interior del área. Rooney, por su parte, suele atacar la espalda del sueco buscando algún espacio generado por su movimiento. La jugada atacante más común del United en este comienzo de temporada ha sido la finalizada con el centro al área, siempre condicionado por la presencia de Ibra para rematar o bajar el balón y ceder a un compañero. Ibrahimovic condiciona el juego ofensivo del equipo y le otorga un mayor número de recursos.

Con tan solo dos partidos, se ha podido observar que Pogba puede ser el socio perfecto de Ibrahimovic. Ambos son jugadores de talla mundial, cuya técnica y clase está fuera de toda duda. Su carácter es muy parecido. Son dos egos muy difíciles de gestionar dentro de un vestuario de fútbol. Pero Mourinho se ve capacitado para ello y ha aceptado el reto. Si el experimento sale bien, y los dos jugadores se entienden como hasta ahora y ese entendimiento evoluciona durante el paso de las jornadas, podríamos estar hablando maravillas de este equipo de fútbol en unos meses. Mientras que Pogba se incorpora desde el mediocentro, Ibrahimovic retrasa su posición. Es ahí donde empiezan a mirarse, a buscarse y a intuirse los movimientos conjuntamente. Pogba la da e Ibra la suelta de primeras tras el movimiento del francés. Los rivales marcan a Pogba con más de un jugador por su calidad, pero el balón viaja hasta Ibrahimovic y la intención es realizar el mismo marcaje. Imposible. No puede salir nada malo de esa combinación. Si el experimento da sus frutos, una parte de la ciudad de Manchester tendrá asegurada su sonrisa a corto y medio plazo.