Qué difícil se lo están poniendo Kylian Mbappé (1998), Ousmane Dembelé (1997), Kasper Dolberg (1997) y Gianluigi Donnarumma (1999) a todos aquellos que pisan sobre tierra firme. Hacen que se cuestione todo, incluso esa impertérrita paciencia. Estos cuatro te levantan del sofá, hacen que te lleves las manos a la cara y quieras ver cada partido suyo. No te gustan sus equipos, tan solo te gustan ellos. Da mucho vértigo pensar que ninguno llega aún a los veinte años, pero todavía marean más las cifras con las que se les relaciona. Hasta el momento Dembelé ha sido el único en cambiar de aires. Fueron 15 millones de euros los que le llevaron el pasado verano desde el Rennes hasta el Borussia Dortmund. Y nos parece poco. A esto nos hemos acostumbrado, a que se paguen millonadas por imberbes futbolistas y aún nos quede la sensación de que quizá no ha sido suficiente dinero.

¿En qué momento debemos pasar de la duda a la afirmación? No está establecido un punto en el que la joven promesa se convierte en realidad. Para muchos será el primer gol, para otros su primera gran actuación y para los restantes la consecución de un título importante. Todos ellos ya han sumado varios goles, Donnarumma ha evitado muchísimos y no tardarán en levantar trofeos. ¿Estamos capacitados para asumir que son ya verdades futbolísticas? Quizá todavía no. Esta negación posiblemente se deba a que otras tantas promesas quedaron en el camino. Que se lo digan a Gai Assulin o Royston Drenthe, o también a dos que han sido quemados bajo la esperanza de ser futuras leyendas: Gerard Deulofeu y Martin Odegaard. De todas formas, y antes de sentir cualquier tipo de emoción, debemos reconocer que nuestros cuatro protagonistas parecen tener diferente pinta.

Mbappé se está saliendo en la presente edición de la Champions League. Ha sido el futbolista que ha dinamitado al Manchester City y Borussia Dortmund. No solo por sus goles, sino por su mera presencia. En unos meses ha pasado de ser un joven brillante, a uno que ocupa portadas rodeado de cifras cercanas a los 80 millones. La sombra de Henry es muy larga, ojalá no oculte su potencial. Dembelé cayó eliminado por su compatriota. Su temporada está sufriendo altibajos, mezcla actuaciones portentosas con suplencias. Para muchos fue el fichaje más interesante del pasado verano, el Dortmund se adelantó al Barcelona y se lo llevó. Doce goles firmó con el Rennes la pasada temporada en Ligue 1, quizá el bueno de Thomas Tuchel le esté dando el oxígeno necesario antes de que brille en solitario.

DonnarummaHacía mucho, desde Luis Suárez, que el Ajax no tenía un delantero como Dolberg. En su primera temporada como profesional se está saliendo, lleva ya 14 goles en la Eredivisie y otros cuatro en la Europa League. Veinte años después ha regresado el Ajax a unas semifinales europeas, adivinen con quién de protagonista. Ya la comparan con Ibrahimovic. Tengan paciencia, el joven danés aún no está preparado para recorrer medio continente. Asusta la templanza de Donnarumma. ¿Cómo puede ser que sobre sus manos esté protegida la histórica portería del Milan? Lo más impactante de todo no es su parecido con Buffon, es que lleva así desde los 16 años. Al napolitano le ha tocado vivir la peor época del club, donde la aspiración máxima reside en clasificarse para la Europa League. Tienen toda una carrera por delante para resurgir al equipo más exitoso de Italia.

La emoción nos hace perder la noción del tiempo, y en nuestra mente les añadimos años a unos jóvenes que tan solo acaban de empezar a cumplirlos. Será complicado no caer en la extrema admiración, por lo tanto dejemos que jueguen y se diviertan, están en la edad de hacerlo. Su mentalidad no está lejos de la que todos teníamos en su época disfrutando de la pelota en el colegio. La diferencia es que nuestro recreo duraba media hora y el suyo casi dos horas ante miles de espectadores.