15 años han pasado desde que Colombia ganara su última, y única, Copa América. Era el año de la serpiente para el horóscopo chino, Michael Jackson sacó su último álbum y el gran Iván Córdoba levantaba la copa al cielo de Bogotá. Era otra época, no muy lejana, en la que Colombia acudía a estos torneos sin el favoritismo de estos últimos años. Siempre ha habido presión alrededor de la selección ‘cafetera’, pero quizá el haber salido de los focos sea la clave del actual conjunto colombiano.

José Pékerman se ha propuesto invadir Estados Unidos. Además, lo ha hecho sin la larga lista de delanteros que poseía hace un año. A simple vista la idea suena como ir a la guerra portando una cuchara como arma. Pero Pékerman no se equivoca. Tiene en Carlos Bacca, James Rodríguez, Juan Cuadrado, Jeison Murillo y David Ospina todo lo necesario para invadir, como mínimo, cuatro o cinco estados americanos. Colombia se lo está creyendo. Ya se lo creyó venciendo en los penaltis a una combativa selección peruana, y ahora ve en Chile el último de sus obstáculos camino a la final.

Los Radamel Falcao, Teófilo Gutiérrez, Luis Muriel, Víctor Ibarbo, Jackson Martínez, Adrián Ramos, Freddy Guarín o Juan Fernando Quintero han quedado en el olvido. Es como si de la noche a la mañana se les hubiera olvidado hacer gol, regatear y centrar bien un balón. Recuerda a una de las primeras escenas de Space Jam, donde aquellos talentosos jugadores de la NBA perdieron sus habilidades a manos de los extraterrestres. Falcao encabezaba a una generación histórica, que se sentía capaz de ganar a cualquiera y con toda la presión que ello suponía. Era la Colombia de los delanteros, hermana de la Bélgica del futuro y prima de Japón en los Mundiales. Demasiado bien sonaba todo como para ser cierto. Pero claro, Pékerman está empeñado en contradecir a todos, y cuanto más bajas son las expectativas mayor quiere ser el golpe sobre la mesa.

 

Pékerman se ha propuesto invadir Estados Unidos. Además, lo ha hecho sin la larga lista de delanteros que poseía hace un año. A simple vista la idea suena como ir a la guerra portando una cuchara como arma

 

Para ello, todo se centra en un James Rodríguez que parece dejar atrás ese aroma a café amargo que traía meses atrás. Ahora sonríe, se emociona con la victorias y asume ser el líder de una generación a la que un título apremia. Colombia lo adora. Tienen en el diez al último eslabón de un grupo que en el Mundial de Brasil tocó el éxito con las manos y se fue diluyendo poco a poco. David Ospina y Juan Cuadrado ahí siguen, al pie del cañón. El portero del Arsenal, tras una temporada con pocos minutos, continúa siendo la referencia en la portería. Aporta seguridad a una zaga que a veces produce el efecto contrario. Cuadrado ha ido recuperando poco a poco su talento. Tras salir de Florencia rumbo a Londres, regresó a Italia con la intención de volver a ser un futbolista letal en la banda. Y en ello está el jugador de la Juventus, no brilla como años atrás pero sigue siendo desequilibrante.

Bacca es el otro hombre de confianza para Pékerman. Se fue a Milán, vete tú a saber por qué, y no se lo olvidó hacer gol. Al ex jugador del Sevilla no le ha ido mal por Italia. Si bien es cierto que el conjunto rossonero ha vuelto a tener un año desastroso, él ha sido la única noticia positiva. No está teniendo el acierto que atesora durante esta Copa América, tan solo lleva un gol, pero seguro que será un dolor para los defensas chilenos. Teniendo en cuenta que Brasil y Uruguay han caído por el camino, y México todavía está asumiendo los siete goles encajados, los ‘cafeteros’ se han plantado ante un escenario casi idílico.

Delante, en el último escalón hacia la final, está Chile. No es fácil jugarte todo a una carta ante los chilenos. Compiten como nadie, corren como pocos y sacan el máximo rendimiento como ninguno. La roja sí mantiene el mismo bloque que le hizo campeona la pasada Copa América. Aunque quien no estará en el encuentro es Arturo Vidal. Respiran aliviados los aficionados colombianos y, casi más, aquellos jugadores que ocupan la misma parcela del césped que el jugador del Bayern. Chile viene de meterle siete a México, una de las candidatas a estar en las semis, y se ha plantado en el partido como si el huracán Katrina se tratara. Pero no pasa nada. Colombia ha venido a la Copa América Centenario con la intención de invadir América, olvidando a sus delanteros y convencido de volver a lo más alto 15 años después.