El próximo 27 de mayo, en el Estadio Vicente Calderón, el Alavés desafiará los favoritismos e intentará imponerse al FC Barcelona en la final de la Copa del Rey, uno de los partidos más esperados del año para la que todavía quedan entradas disponibles en StubHub, una empresa especializada en la venta de entradas para grandes eventos. A bote pronto, puede que suene muy exagerado pronosticar que el conjunto de Mauricio Pellegrino tendrá considerables opciones de llevarse el encuentro, pero lo cierto es que se estarán equivocando aquellos que se dispongan a seguir el duelo convencidos de su desenlace. Así lo advierte, por un lado, el rendimiento del club vitoriano, que se ha destapado este temporada como un equipo aguerrido, ordenado y ambicioso que, para más inri, ya fue capaz de tumbar a los azulgranas en el Camp Nou en la primera vuelta de la Liga. Y así lo acaban de aclarar los precedentes de las grandes Copas del viejo continente, cuyas historias están plagadas de casos de conjuntos modestos que no solo fueron capaces de alcanzar el partido definitivo por el título, si no también de ganarlo. ¿Si clubes que no estaban ni en la máxima categoría competitiva de sus países ya fueron capaces o estuvieron muy cerca de levantar el cetro copero, cómo no hay que creer en las posibilidades del Alavés? Recuperamos cuatro casos inesperados, tal vez los más sonados de cada país.

Un non-league entre los grandes

El Tottenham no ha sido siempre tan grande como lo conocemos. Mucho tiempo atrás, los del norte de Londres no conocían la high class futbolística en la que ahora están más que asentados. White Hart Lane seguía la Football League desde la distancia y era la Southern League —la tercera división inglesa— la competición que llenaba el recién construido estadio los fines de semana. El club se acostumbró a deambular por categorías amateurs a principios del siglo pasado, pero eso no fue un impedimento para entrar en los libros de la impredecible historia que nos cuenta la FA Cup. En la cuneta había dejado a Preston North End, Reading y West Bromwich Albion antes de plantarse en el Crystal Palace Ground contra el Sheffield United en un ya lejano 20 de abril de 1901. El duelo acabó con empate a dos y siete días más tarde, esta vez en el Burnden Park de Bolton, se volvían a ver las caras en el replay. En el segundo asalto el entonces ‘pequeño’ se comió al ‘grande’ con un 3-1, siendo el único equipo non-league capaz de levantar la FA Cup.

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Los dos golpes del Guingamp 

Más allá de la FA Cup, el fútbol europeo le guarda otro rincón acaramelado a las hazañas imprevistas. Y este no es otro que la Coupe de France, otra de las competiciones de primer nivel que mejor suelen tratar a los aspirantes sorprendentes. Da fe de ello el hecho de que dos clubes de Segunda hayan sido capaces de levantar el trofeo a lo largo de la historia. Primero lo consiguió el Le Havre, que en 1959 dejó al Sochaux a un palmo de la gloria. Y más tarde lo logró el Guingamp, que en 2009 no tuvo suficiente con ser la revelación del cuadro y superó en la final al Rennes por 2-1. Lo curioso de este segundo caso es que, cinco años después, el guión se repitió, y el Guingamp, esta vez ya como equipo de Primera, abofeteó de nuevo al Rennes en el encuentro decisivo y volvió a despedirse del curso como campeón copero.

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¡El Union de Berlin es de Europa!

No todos los años empiezas el curso en la tercera categoría de tu país y lo acabas cerrando con un billete para jugar después del verano competiciones europeas. Eso es lo que le pasó al Union de Berlin en la temporada 2000/2001. Alejado de los focos y sin entrar nunca en los pronósticos ganadores, el mítico club capitalino fue avanzando paso a paso en la DFB Pokal, hasta que se plantó en la final del torneo, lo cual ya supuso una sorpresa enorme para el resto del país germánico. Allí le esperaba el Schalke 04, que venía de perder la Liga solo unos días antes, y que en ningún momento se mostró dispuesto a recibir un segundo mazazo que abría dejado las moral de sus futbolistas por los suelos. Las previsiones se cumplieron: el Union de Berlin perdió por un contundente 2-0 y no pudo culminar su machada besando el trofeo . Sin embargo, su presencia en la final y la plaza de Liga de Campeones que ya tenía asegurada el Schalke por su clasificación en la competición liguera, le permitieron al modesto encontrarle un sabor dulce a la derrota, en forma de billete para disputar la Copa de la UEFA.

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Sorprendiendo en la Coppa y la Recopa

La Coppa Italia nunca ha sido un torneo dado a las sorpresas. Suelen levantarla los mismos de siempre y pocas son las veces en las que los más modestos llegan hasta las últimas rondas; pero, aún menos, han sido las ocasiones en las que su recorrido les ha llevado a conquistar el título. El primero en lograr la hazaña fue el Napoli, cuando merodeaba por la Serie B en 1962. Y tuvieron que pasar más de tres décadas para que otro club poco dado a las gestas recuperase el espíritu de aquellos napolitanos. El Vicenza Calcio, un humilde de la provincia de Véneto donde un tal Roberto Baggio arrancó su carrera, recogió el testigo en 1997. El camino no sería un paseo de rosas. Para nada. Se las vio con Genoa, Milan y Bologna antes de plantarse en la final ante el Napoli. En esos tiempos la Coppa Italia no tenía una final a partido único y el primer golpe lo dieron los de San Paolo con un ajustado 1-0. El segundo asalto se alargó hasta la prórroga y, cuando todos se veían abocados a decidir el asunto desde los once metros, el Vicenza Calcio firmó la proeza con dos goles in extremis para ganar el primer y único título de la entidad. Sumándo a ese éxito unas semifinales de la Recopa de Europa al año siguiente.

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