Will Fuller es el portero del equipo. Tiene 23 años y estudia un Máster en Psicología Deportiva. Emlyn Lewis, el central. Está a punto de cumplir los 21 y de sacarse la carrera en Fisioterapia. Nadie lleva más goles que Adam Roscrow. El ‘9’. Quiere ser entrenador y, para ello, estudia un Máster en Coaching Deportivo. Son los tres jugadores con más minutos del equipo y, al igual que el resto de sus compañeros, también, compañeros de universidad.

Juntos forman el equipo de fútbol de la Universidad Metropolitana de Cardiff, y el pasado fin de semana se quedaron a las puertas de la Europa League. Una derrota por la mínima ante el Bangor City les condenó en la final del play-off por acceder a la competición europea.

El club universitario de la ciudad que albergará la próxima final de la Champions League subió a la Premier League de Gales la temporada pasada. Su llegada a la máxima categoría del fútbol nacional no supuso ningún cambio en la política de la entidad. Las reglas se mantuvieron como siempre. La primera norma dicta que solo pueden participar estudiantes de la Universidad (aunque, en la actualidad, el equipo cuenta con dos antiguos alumnos). Nada de fichajes, ni cesiones. Nada de profesionales. La segunda dice que todos los jugadores, sin excepción, tienen que pagar una cuota anual a principio de temporada de 150 libras. Es el precio para costear los viajes y el material de entrenamiento del equipo.

“Los jugadores son estudiantes, así que lo primero que tienen que hacer es prestar atención a sus estudios. Entrenamos por las tardes para que puedan compaginar sus trabajos académicos y sus clases con el fútbol”, nos explica Robyn Jones, entrenador del equipo. Jones también es miembro de la Universidad Metropolitana. Investiga e imparte clases sobre coaching y su gestión. Él ha sido el encargado de llevar las riendas de este exitoso Cardiff MET.

Una liga sin grandes

Un éxito relativo en una de las peores ligas europeas. Según el valor que otorga la web Transfermarkt a las ‘primera divisiones’ del viejo continente, La Premier League de Gales es la cuarta peor de Europa. Solo está por delante de las de Islas Feroe, Gibraltar y San Marino. Esto no se debe a que no existan buenos equipos en el país, sino a que los grandes juegan fuera. Es lo que ocurre con el Cardiff o el Swansea, conjuntos que compiten en la Premier League inglesa.

Con los grandes fuera de la competición, el dominador indiscutible de Gales es The New Saints. El equipo ha ganado seis de las últimas siete ligas. Y esta temporada, con una ventaja de 21 puntos sobre el segundo.

Así llegaba la Universidad Metropolitana de Cardiff a la Premier, en el que significaba su primer ascenso desde la refundación del club. Cuatro temporadas atrás, el equipo deambulaba por la cuarta división nacional. La temporada comenzó de manera desastrosa para los estudiantes. Cuatro derrotas y un empate en los cinco primeros enfrentamientos. El equipo pagó cara su juventud y su inexperiencia en la categoría. Solo dos jugadores de la plantilla tienen más 25 años, y la mayoría ronda los 22.

Pero el equipo fue mejorando y, poco a poco comenzó la remontada. Salió de las últimas posiciones de la tabla y comenzó a subir escalones. Y, tras 32 partidos, finalizó la temporada regular en sexta posición. La última plaza que daba acceso al play-off por la Europa League.

Para el míster, el profesor Jones, el truco está en la investigación que llevan a cabo en la Universidad: “Trabajamos con jugadores para mejorarlos y, en ese sentido, intentamos seguir nuestro sistema pedagógico y poner en práctica las técnicas de entrenamiento que desarrollamos. Creo que hemos demostrado que existe otro modelo para desarrollar equipos y deportistas. Hay otras maneras de hacer un buen equipo sin gastarse dinero fichando gente”.

El encuentro de semifinales empezó mal para el Cardiff MET. A la hora de partido, se veían con la obligación de remontar un gol del Carmarthen. Pero el sueño seguía vivo, y así lo demostraron los chicos de la Universidad Metropolitana. Adam Roscrow. El ‘9’. El artillero. No falló a su cita con el gol, y anotó el tanto del empate. Y en el último minuto de partido, la épica. Gol de Charly Crosby. Un estudiante de Coaching Deportivo de 25 años acababa de dejar a su equipo a 90 minutos de hacer historia.

Llegó el día de la final. El más esperado para la historia del club y de la universidad. Once chicos, que diez meses antes estaban haciendo cola en el banco para pagar las 150 libras de cuota por jugar, se encontraban a un paso de la Europa League. Sin embargo, en esta ocasión la fortuna no estuvo de su lado. Un gol del local Rittenberg a la media hora de partido puso fin a las esperanzas del Cardiff MET. Pasaban los minutos, y nadie conseguía cambiar el resultado. Y el árbitro indicó el final del partido. El final de un sueño. El adiós a Europa.

Retorno a casa. Vuelta a los trabajos y a los exámenes. Regreso a la vida normal de unos chicos que se quedaron a las puertas de disputar una competición internacional. De unos universitarios que rozaron la Europa League con sus manos.