Han pasado ya seis años desde que el Borussia Dortmund lograra su octavo y último título de la Bundesliga, desde entonces tan solo una DFB Pokal (copa alemana) ha llegado a sus vitrinas. Parecía que aquel Dortmund iba a ser hegemónico en Alemania, algo que es una locura teniendo que cuenta que el Bayern acapara todos los éxitos, pero poseía un gran técnico, magníficos futbolistas, dos Bundesligas y un subcampeonato de Champions que lo acreditaban. El Bayern le fue robando varios jugadores, otros probaron fortuna en diversos clubes de Europa y Jürgen Klopp, el arquitecto de aquel magnífico equipo, salió y quizá en ese momento el BVB se desplomó. Vamos a analizar los porqués de la pérdida de esencia del Dortmund.

Los fichajes no han dado la talla

El Borussia Dortmund se ha ido reponiendo a las numerosas bajas que ha sufrido cada temporada, evidentemente hay futbolistas difíciles de reemplazar, como Lewandowski o Hummels, y los que parecían acertados refuerzos no han terminado de alcanzar las expectativas que había puestas en ellos. En 2016, Michael Zork, director deportivo, acudía al mercado para tratar de solventar las bajas de Mkhitaryan, Hummels, Gündogan y Blaszczykowski. La tarea no era sencilla pero rejuveneció la plantilla con Ousmané Dembelé, Emre Mor, Marc Bartra y Mikel Merino. Estos cuatro jugadores llegaban con muchas expectativas puestas en ellos, pese a su juventud venían de realizar notables temporadas en sus respectivos clubes. Por una cosa u otra, tan solo año y medio después ninguno de ellos continúa en el BVB. El caso de Dembelé es diferente del resto, pues rechazar 105 ‘kilos’ por un jugador que tan solo un año antes había costado 15 millones era una locura. Evidentemente por Mor, Merino y Bartra el Dortmund ha recaudado dinero, pero no se comprende la rapidez con la que se ha desprendido de estos futbolistas. Esa misma temporada media Europa se peleaba por los servicios de Alexander Isak, Real Madrid incluido, y desde que llegó al Ruhr su protagonismo ha sido ínfimo. Sancho al menos sí parece tener mayor continuidad.

En estas últimas temporadas ha habido buenos jugadores que no terminaron de triunfar en el Dortmund, cuando todo nos hacía indicar que así sería. Ciro Immobile llegaba a la Bundesliga tras salirse en el Torino pero no funcionó en Alemania, al igual que le sucedió en el Sevilla, parece que solo brilla si actúa en la Serie A. Los refuerzos de Kevin Kampl, Adam Januzaj, Milos Jojic e Ivan Perisic estaban bien tirados, pero ninguno de ellos funcionó. Especialmente escuecen los casos de Kampl y Perisic que tras salir del Dortmund han triunfado en Bayer y RB Leipzig o Wolfsburg e Inter de Milan. Un futbolista que podría continuar la estela de los Kampl y Perisic podría ser Mahmoud Dahoud, el joven medio ha llegado esta temporada procedente del M’Gladbach con magníficas sensaciones pero con escaso protagonismo. Da la sensación de que el BVB acierta en sus refuerzos, pues son buenos futbolistas, pero que si le funcionan le duran muy poco o no terminan de aclimatarse, por una cosa u otra no logran la estabilidad deportiva más allá de una temporada.

Inestabilidad en el banquillo

Desde que Klopp abandonara Dortmund en 2015, el BVB no ha superado su trágica ausencia. El primer técnico tras Klopp fue Tomas Tuchel. A todos nos pareció que la apuesta estaba muy bien tirada. Tuchel, al igual que Klopp, venía de hacer unas magníficas campañas en el Mainz y daba la sensación de ser el hombre adecuado. Sus resultados no fueron malos, conquistó la copa alemana justo antes de ser cesado, el BVB recuperó parte de su identidad de juego y en Europa ofreció una buena imagen. Parece que todo cambió tras el atentado que sufrió el Borussia Dortmund previo al duelo ante el Mónaco, ahí surgió  una ruptura entre Tuchel y el presidente Watzke. Tras la despedida de Tuchel, el Dortmund apuntó hacia dos nombres: Lucien Favre y Peter Bosz. El primero no llegó y firmaron a un Bosz que venía de hacer finalista al Ajax en la Europa League. Quizá se decantaron por Bosz ya que estaba acostumbrado a manejar una plantilla joven y llevarla lejos en Europa, pero ofrecía ciertas dudas. Esas dudas se convirtieron en realidad, para el mes de diciembre ya estaba fuera del club tras una pésima Champions y una triste Bundesliga. El tercer, y último, técnico en llegar tras la salida de Klopp ha sido Peter Stöger, llegó al club tras tener al Colonia en el último puesto de la Bundesliga pero habiendo hecho una notable temporada anterior.

Los peces gordos no dan el paso

La vieja guardia del BVB no está terminando de ofrecer las garantías de hace unos años. Tanto Götze, Kagawa y Sahin salieron del Dortmund en el punto álgido de sus carreras, se fueron a tres de los mejores clubes de Europa y ninguno de ellos brilló como lo habían hecho con el Dortmund. Si bien es cierto que Sahin ha recuperado parte de su esencia, tanto Kagawa como Götze no han vuelto a ser ni la sombra de lo que fueron. A estos tres nombres habría que sumar los nombres de Schmelzer y Piszczek, dos laterales que en su día fueron aviones y que han ido perdiendo mucho peso en el equipo. Posiblemente el golpe más duro de todos, más allá de las numerosas bajas, haya sido la ausencia prolongada de Marco Reus. El Dortmund no ha podido contar con su mejor futbolista y si a eso sumamos la inestabilidad del club en el apartado deportivo y en el banquillo, hacen que la situación precisamente no mejore. Reus aún tiene 28 años pero muchos le dan ya por un jugador retirado, no seremos nosotros quienes le demos por acabado. El año pasado el BVB invirtió 30 kilos en André Schürrle y la apuesta precisamente no les ha salido bien, suma muy pocos goles y es de los que debería dar un golpe encima de la mesa. Quien a final de temporada dejará el fútbol es el mito Roman Weidenfeller, el que ha sido la imagen de estos últimos años de gloria desde la portería.

La clase media-alta ha crecido en Alemania

Desde los dos títulos de liga consecutivos, el Borussia Dortmund ha terminado tres veces en segundo lugar, otro en séptimo puesto y el año pasado concluyeron en tercer lugar. La pérdida de talento y la mejoría de sus rivales han hecho que Schalke, Bayer Leverkusen e incluso Hoffenheim, M’Gladbach y RB Leipzig pongan en peligro el segundo puesto al que nos ha acostumbrado el BVB. Pese a que alguna temporada se han mostrado irregulares, tanto Bayer como Schalke son toda una amenaza, sobre todo el equipo farmacéutico tiene un futuro brillante con los Leno, Tah, Henrichs, Kohr, Havertz, Brandt o Bailey. Pero sin duda la mayor amenaza recién acaba de surgir, hablamos del RB Leipzig. Se trata de un proyecto parecido al del Dortmund, se basa en el fichaje de jóvenes jugadores y con un potencial económico muy serio. En su primera temporada, en la historia, en la Bundesliga terminaron en segundo lugar y durante un tramo importante de temporada plantaron cara al Bayern. Este año se han despistado debido a la Champions League y ahora a la Europa League, pero este va a ser un duro rival. El futuro del Hoffenheim dependerá de si Nagelsmann continúa al frente pero de ser así también será un aspirante a la zona alta, lo mismo podemos decir de un M’Gladbach algo más irregular.