El pasado 17 de junio empezó la Copa Confederaciones 2017 en Rusia. En vísperas del próximo Mundial en tierras rusas, la competición se ha convertido en un test previo para la siguiente cita mundialista, en el que se examinan la evolución de la organización y las instalaciones del siguiente anfitrión de la Copa del Mundo. Echamos la vista atrás hasta los inicios del torneo en 1992 para encontrarnos con los datos que nos han dejado las nueve ediciones disputadas hasta el momento. No será un Mundial, ni una Eurocopa, ni una Copa América, pero al menos consuela tener una competición que no nos deje sin fútbol hasta mediados de agosto.

1. Todo empezó en Arabia Saudí

En 1992 el primer ministro y monarca de Arabia Saudí, Fahd bin Abdelaziz, quería acercar el deporte a los habitantes del país y limpiar la imagen que se tenía sobre su régimen autoritario más allá de sus fronteras. Por ello, y gracias a los recursos económicos que le permitían las reservas petrolíferas, consiguió reunir a las mejores selecciones de cada continente. En el primer torneo Europa y Oceanía se ausentaron. Argentina, campeona de la Copa América’91; Estados Unidos, campeón de la Copa Oro’91; y Costa de Marfil, como vigente campeona de la Copa Africana de Naciones, fueron las invitadas al campeonato que se jugó durante el mes de octubre. El campeonato se lo adjudicó Argentina tras batir a Costa de Marfil en semifinales y a la anfitriona en la final. En el segundo torneo, disputado tres años después, la campeona de la Eurocopa’92, Dinamarca, sí acudió a la cita y a ella se le sumó Japón después de conquistar la Copa Asiática. En esta ocasión, las seis selecciones se dividieron en dos grupos. Los dos primeros se disputaban la final y los segundos hacían lo mismo por el tercer y cuarto puesto. Dinamarca salió victoriosa tras ganar a Argentina en la final con goles de Michael Laudrup y Rasmussen.

Después de las dos ediciones de la Copa Rey Fahd, la FIFA apadrinó el torneo y hubo diversos cambios en la organización hasta llegar al sistema actual. En 1997 se estrenó como Copa Confederaciones y, por primera vez, el vigente campeón del Mundo y de Oceanía se daban cita en el torneo. Se pasó de seis a ocho participantes y, hasta 2005, se disputó cada dos años. Desde entonces, se dictaminó hacerlo cada cuatro años, en el verano anterior a cada Mundial y el anfitrión sería el mismo que el de la próxima Copa del Mundo.

2. El jugador con más participaciones

Las siete participaciones de la selección brasileña en la Copa Confederaciones han permitido que los futbolistas de la verdeamarelha sean protagonistas de algunos de los récords del torneo. Uno de ellos, el de futbolista con más encuentros disputados en el torneo, lo ostenta el mítico exguardameta del Milan, Dida. Con 22 partidos a sus espaldas, ha sido partícipe de cinco ediciones de la Copa Confederaciones, alzándose con el título en 1997 y 2005 y con un subcampeonato en 1999. En todas sus apariciones en la competición dejó cifras más que notables: 12 veces dejando su meta imbatida, 13 partidos ganados, cuatro empatados y cinco perdidos.

3. La mayor paliza

En la edición de la Copa Confederaciones 2013 que se jugó en Brasil, la selección de Tahití fue la gran sorpresa de la competición. No por su gran torneo, para nada. Sino por clasificarse después de conquistar la Copa de Naciones de la OFC (Confederación de Fútbol de Oceanía). Era una selección amateur, en la que únicamente uno de sus 23 seleccionados, Marama Vahirua, era futbolista profesional; un dato que reflejaba la inferioridad de la plantilla oceánica respecto a los tres rivales de su grupo: Nigeria, España y Uruguay. Cayó por 1-6 en su primer encuentro ante Nigeria. Le siguió un 10-0 frente a España, siendo ésta la mayor goleada registrada en la competición. Y finalizaron el torneo con otra abultada derrota ante Uruguay por 8-0. Tras acabar su paso por la competición, con un gol a favor y 24 en contra, la cuenta de Twitter de la selección tahití se despidió de Brasil: “Hemos hecho historia en la Copa Confederaciones. Nuestros futbolistas son héroes. No somos los mejores, pero algún día lo seremos”. Al menos, cayeron simpáticos al mundo futbolero.

4. Los ‘killers’ del área

Del mismo modo que Dida es el futbolista con más partidos en la Copa Confederaciones gracias a que Brasil ha sido una selección habitual en la competición, en el caso de los máximos goleadores del torneo ocurre algo similar. Un brasileño y un mexicano —los aztecas también cuentan con siete ediciones a sus espaldas—, Ronaldinho y Cuauhtémoc Blanco, comparten el honor de ser los ‘hombres gol’ de la Confederaciones con nueve tantos para cada uno. Les sigue de cerca Fernando Torres con uno menos y los siete de Romario tienen un mérito extra por haberlos conseguido todos en una única edición, la de 1997.

5. Dominio Sudamericano

El duopolio futbolístico de Europa y América del Sur también se deja ver en esta competición. Como en las Copas del Mundo o en los Mundiales de Clubes, la superioridad de los equipos procedentes de estos dos continentes sigue existiendo en la Copa Confederaciones. Aunque, en este caso, las selecciones sudamericanas están un paso por delante de las europeas en cuanto a palmarés se refiere. Sumando las dos Copas Rey Fahd —vencidas por Argentina y Dinamarca— al actual formato de Copa Confederaciones, los países afiliados a la Conmebol han ganado en cinco ocasiones el torneo, cuatro Brasil y otra Argentina; mientras que los de la UEFA solo los han podido hacer en tres ocasiones, dos para Francia y una para Dinamarca. México es la única selección que ha sido capaz de sobreponerse al duopolio de Europa y América del Sur con su victoria como anfitrión en 1999.

6. La maldición del campeón

La última de las curiosidades que nos deja la Copa Confederaciones deja pocas ganas de levantarla a las selecciones que se dan cita en el trofeo que sirve como antesala de la Copa del Mundo. Desde que Argentina se llevara la primera edición de la Copa Rey Fahd, ningún vigente campeón ha sido capaz de ganar el siguiente Mundial. La albiceleste cayó estrepitosamente en el Mundial’94 en octavos ante Rumanía. En Francia’98, Brasil llegó hasta la final después de conquistar su primera Confederaciones en 1997, pero los anfitriones les endosaron un doloroso 3-0. La misma Francia lo vivió en sus propias carnes cuatro años después al irse en la fase de grupos del Mundial de Corea y Japón, tras vencer en 2001. Y en las tres últimas ediciones, Brasil siguió saliendo campeón de la Copa Confederaciones y mordiendo el polvo al año siguiente en el Mundial. En 2005, en 2009 y el 2013 se llevó el trofeo y después se marchó de los Mundiales en cuartos de final en las dos primeras ocasiones y en semifinales en 2014. Quizá a Brasil le vaya bien no participar en esta edición de la Confederaciones.