Este año ha llegado el adiós de Víctor Valdés, sin duda uno de los porteros más influyentes de este siglo, y un rival al que se midió varias veces está también cerca de abandonar el fútbol. Julio César le arrebató aquella Champions League de 2010 primero al Barça del propio Valdés y después el Bayern de Múnich en el Bernabéu. No es ninguna barbaridad afirmar que el guardameta brasileño, durante aquellos años de gran éxito del Inter, fue uno de los tres mejores del mundo en su puesto, incluso por momentos llegó a ser el número uno. A sus 38 años se encuentra sin equipo tras haber rescindido su contrato con el Benfica, vamos a repasar la carrera de un gran portero del que siempre se habló de menos.

Tocando el cielo desde Milán

Triunfar en el Inter es una quimera, es muy jodido firmar por ese club y salir victorioso. Cuando un nuevo futbolista llega al Inter lo normal es que las expectativas estén por las nubes, uno haga los dos primeros partidos buenísimos y después termine saliendo por la puerta de atrás. Al bueno de Julio César le encomendaron dos retos: el primero de ellos sustituir a Toldo y el segundo defender la portería del Inter hasta conseguir éxitos. Dos pesadas cargas que a más de un portero, sin su ambición y categoría, la presión se los habría engullido hasta terminar cedido en el Benevento. Llegaron cinco Scudettos de forma consecutiva, un Mundial de Clubes, tres Coppa Italia y otras cuatro Supercoppas fueron haciendo que Julio César se hartara de levantar títulos. Pero la Champions de 2010 fue el cenit de su carrera, han pasado más de siete años y todavía sigue evitando los goles de Messi en los agónicas semifinales en el Camp Nou.

Con Mancini le fueron bien las cosas pero es con Mourinho cuando logró tocar el cielo, el técnico portugués logró sacar el máximo rendimiento del portero, al igual que con Maicon, Cambiasso, Sneijder, Diego Milito o Materazzi. Julio César siempre fue un jugador de grandes días, de grandes actuaciones cuando las piernas tiemblan y las manos no se muestran firmes. El brasileño estaba hecho para volar cuando la presión se podía tocar con los dedos, para ser un felino sobre la línea y evitar un gol de esos que se empiezan a gritar desde la grada y que después hunden a los hinchas rivales al ver que no ha entrado. Para valorar la sobriedad de Julio César en Serie A tan solo hay que analizar sus datos: en 228 partidos con el Inter, tan solo encajó 203 goles y en 101 ocasiones dejó la portería a cero. Una barbaridad.

Estuvo en la peor noche de Brasil

No llegó a compartir del todo época con un portero como Dida en la selección nacional, aunque sí fueron convocados para varios torneos importantes al mismo tiempo, y esto hizo que pudiera tener mucha continuidad. Su palmarés con Brasil no está nada mal, se va habiendo conquistado la Copa América de 2004 y las Confederaciones de 2009 y 2013. Fue protagonista de la Copa América que se decidió en los penaltis ante Argentina, esa en la que Adriano se mostró al mundo y el entonces portero de Flamengo le detuvo el primer lanzamiento a D’Alessandro. Aquel torneo fue su bienvenida a Europa, después vendrían sus grandes años en el Inter. Julio César siempre se mostró muy seguro en los penaltis. En las dos Confederaciones fue también protagonista, sobre todo fue especial aquella de 2013 que lograron en su feudo.

Pero Julio César, por desgracia, siempre será recordado por estar en uno de los dos días más trágicos en la historia de Brasil. Nadie ha olvidado la figura de Moacir Barbosa, quién podría olvidar al arquero que defendió la portería brasileña el día del “Maracanazo” ante Uruguay. Al ex portero del Inter le ocurrirá lo mismo con la sombra del 1-7 de 2014 frente a Alemania. Los goles de Müller, Klose, Kroos, Khedira y Schürrle aún los tenemos en la retina, y aunque quizá él fuera el menos culpable aquella tarde en Belo Horizonte, siempre quedará marcado. Tampoco guarda buen recuerdo del Mundial de Sudáfrica, su error en el primer gol de Sneijder condenó a Brasil. Venía de ganar la Champions con el Inter pocas semanas atrás, pues desde ese error Julio César no volvió a ser el mismo.

Últimos años de carrera

Al menos un portero de su categoría ha concluido su etapa profesional en un grande de Europa como es el Benfica, es lo mínimo que merecía. De hecho, pese a su edad, ha estado a buen nivel en Lisboa. Lo que sí resultó curioso fue su mala salida de Milán y los dos clubes por los que pasó. Nada más salir del Inter firmó por el Queens Park Rangers. Recordaréis que durante esos años el QPR se dejaba un dineral en salarios y firmaba futbolistas de bastante nivel, pero aún así estaba más pendiente del descenso que de las posiciones privilegiadas de la tabla. Resulta muy difícil de asimilar que el portero titular del campeón de Europa en 2010 estuviera en el 2013 descendiendo a Championship con el QPR. Pero no era solamente el guardameta que había levantado la Champions con el Inter, es que por entonces era considerado prácticamente el mejor portero del planeta y tan solo tres años después se veía en la segunda división inglesa. En aquella plantilla encontramos a otros mitos como: José Bosingwa, Park Ji-Sung, Taarabt, Cissé, Bobby Zamora o Rémy. ¡Se quedaron a 14 puntos de la salvación! Pero lo extraño fue que tras su mala experiencia en la Premier League se marchó cedido a la MLS, concretamente al Toronto FC. A sus 34 años y justo antes del Mundial de Brasil firmó por un club que no se correspondía a su palmarés, recordemos que todavía seguía siendo el portero titular de la selección brasileña. En estas últimas tres temporadas en el Benfica ha vuelto a recuperar la sensación de levantar títulos, algo que no sucedía desde 2010 con el Inter. Dos ligas portuguesas, una copa y una supercopa ponen el broche de oro a una carrera exitosa.