Italia tan solo no ha acudido a dos Mundiales en toda su historia, estos han sido el de Uruguay en 1930 y el de Suecia en 1958. No ha llovido ni poco desde entonces. Con aquel Mundial de Suecia en el recuerdo, no pudieron clasificarse, se juegan ante el mismo país las opciones de que Rusia sea el tercer destino mundialista al que no acuden. 60 años han pasado desde la última vez que Italia falló, porque Italia nunca, o casi nunca, falla. Por lo tanto, Giampero Ventura puede tener mucho mérito si deja a su país fuera de una cita de tal magnitud por tercera vez en su historia.

Ventura no fue un notable futbolista. Nacido en Génova, el actual seleccionador italiano comenzó su carrera en la Sampdoria aunque en aquella época, a finales de los años sesenta, no era el club que es en la actualidad. Su carrera transcurrió en las catacumbas del fútbol italiano, en equipos como el Enna, el Sestrese o el Novese. Como técnico posee una dilatada experiencia, a sus casi 70 años ha entrenado a 19 conjuntos diferentes, en los que destacan la Sampdoria, el Napoli o el Torino. Ventura jamás ha entrenado a uno de los clubes más afamados de la península itálica, ha estado más tiempo dirigiendo a equipos como el Verona, el Pisa, el Bari o el Venecia. No tuvo un mal papel en el Bari, tomó el testigo de Antonio Conte, y después al Torino logró ascenderlo a la Serie A y llevarlo a Europa. Posiblemente en Turín haya vivido sus mejores días como técnico, dispuso de notables futbolistas e hizo cinco buenas temporadas. Pero el Torino no es la selección nacional. La exigencia que tiene la entidad granata no es la misma que existe en una selección que ha salido cuatro veces campeona del mundo, y parece que esa presión se está comiendo lentamente a Ventura.

El clasificatorio para Rusia no ha sido un desastre, aunque sí algo mejorable. Si bien es cierto que tras caer 3-0 ante España el pasado mes de septiembre, Italia comenzó decaer. En primer lugar logró una victoria por la mínima ante Israel, empató en casa ante Macedonia y venció en el tramo final en Albania. Sonaron las alarmas en Italia y más aún tras ver que Suecia iba a ser el rival con el que se iban a medir en un duelo de O.K. Corral. Ya no es la Suecia de Zlatan Ibrahimovic pero a esta selección italiana le tiemblan las piernas y con la dinámica negativa que atraviesa, uno puede comprender que cayera derrotada en Solna por 1-0. Italia ahora mismo tendría dudas incluso ante la selección de Etiopía. Ventura en lugar de tranquilizar el ambiente ha decido coger un bidón de gasolina y un mechero. Desde los medios nacionales han declarado que el duelo ante Suecia está entre los peores encuentros que ha disputado Italia en su historia reciente, esto tiene un mérito terrible.

Ventura ha generado varias situaciones difíciles de entender. La primera de ellas es alejar a Verratti de la zona de creación, cuando se trata de un futbolista maravilloso para esa labor. Además, no podrá disputar la decisiva vuelta por sanción. Insigne está siendo el mejor futbolista italiano en lo que llevamos de temporada. Bueno, pues Ventura mantiene al napolitano en el banquillo y cuando sustituyó a Verratti lo hizo para jugar de mediocentro. Sí, es como si ante Suecia decide poner a Chiellini de delantero. Por último, el técnico de Génova descartó durante meses la presencia de Jorginho, el cual tenía dudas entre participar con la selección italiana o la brasileña. Pues bien, el futbolista del Napoli ha pasado del ostracismo a ser posiblemente titular en el decisivo duelo por el Mundial. Nadie comprende a un Ventura que tendrá en el Giuseppe Meazza el mayor de sus talismanes, Italia jamás ha perdido un encuentro en el feudo de Milán. Los azzurri se miden a la historia con todavía varios campeones del mundo en sus filas, Buffon, Barzagli y De Rossi, y con una buena generación de futbolistas que tratarán de lograr que los gritos de Buffon en el himno de Italia se prolonguen varios partidos más.