12 meses atrás Dick Advocaat llamaba a las filas a sus veteranos comandantes para que les sacase las castañas del fuego en el camino hacia el Mundial de Rusia. Robin van Persie, Arjen Robben y Wesley Sneijder, exactamente los mismos tipos que llevaron a la Oranje a su tercer subcampeonato del mundo hacía siete años, eran los encargados de revertir una situación extrema para la selección holandesa. El problema, o uno de ellos, era básicamente el tiempo. Esos siete años a las espaldas, aunque bien llevados por el trío neerlandés, supusieron el segundo batacazo consecutivo de la selección holandesa en busca de coger el pase para disputar el próximo torneo veraniego. La Euro’16 ya la habían visto desde casa y el Mundial de Rusia iba por el mismo camino.

Así fue. Ni rastro de camisetas naranjas paseándose por el Kremlin y Dick Advocaat destituido cuando las matemáticas decretaron que Francia iba a Rusia y Suecia debía quemar su último cartucho en la repesca ante Italia. “Holanda está muy decepcionada. Siempre deseamos llegar a lo máximo, vivir la tensión y la expectativa de un Mundial, y lo estamos perdiendo”, comentó Frank de Boer en una entrevista para el #Panenka75. Una vez más, la Oranje mostraba su irregularidad en las grandes citas. Tan capaz de plantarse en finales de la Copa del Mundo y de dejar equipos de leyenda para la posteridad, como también perderse las fases finales de competiciones de selecciones.

Entre tantos vaivenes generacionales, los seleccionadores holandeses sobreviven como pueden a cada momento que vive Holanda. Los dos últimos técnicos que tuvieron que pasar por esta montaña rusa de calidad y preparación para luchar con las mejores selecciones en la que se encuentra Holanda fueron Danny Blind y Dick Advocaat, quienes no pudieron regenerar un equipo competitivo tras el fin de ciclo de los Sneijder -despedido recientemente ante Perú-, Robben, Van Persie, Van der Vaart y compañía. En febrero de este mismo año cogió las riendas Ronald Koeman. “Holanda siempre debe estar presente en un gran torneo. No será un trabajo fácil, pero tengo confianza porque veo mucho talento en los Países Bajos y hay futuro”, remarcó el exentrenador del Everton en su presentación como seleccionador nacional.

Una de las tareas prioritarias que debía desencallar Ronald Koeman en su aterrizaje al banquillo de la Oranje era el libro de estilo que marcará las pautas de la Holanda del futuro. Hasta su llegada, el combinado nacional neerlandés ha sido un barco sin rumbo en los últimos dos años. Demasiados volantazos en el estilo de una selección que si por algo se ha caracterizado históricamente ha sido por capitanear un estilo ofensivo, combinativo y valiente. Y es que en estos tiempos, la Real Asociación de Fútbol de los Países Bajos (KNVB) no ha sabido encontrar al hombre adecuado para regresar a sus orígenes. De Bert van Marwijk a Advocaat, pasando por Danny Blind o Guus Hiddink. Cada uno con su esquema, con su ideología y una larga lista de futbolistas que han ido entrando y saliendo de las convocatorias según casaran más o menos con quien se sentaba en el banquillo.

Se perdieron las bases que en su día implementaron los Rinus Michels, Johan Cruyff o Louis van Gaal sin pensar en que, pese a que una selección la pueden completar cientos y cientos de jugadores de una misma nacionalidad, al final, los combinados nacionales que han gozado de largas rachas de éxitos se han basado en una misma filosofía a lo largo de cinco o diez años. Cuyo caso implica confiar en una base troncal de futbolistas que se amolden al carácter del que se quiere dotar al equipo. “Desde entonces [2010] hemos perdido el sentido de equipo porque los técnicos son muy malos y porque la federación no para de hacer cambios”, criticó rotundamente Johnny Rep, uno de los mitos de la Naranja Mecánica de los 70.

 

Como diría el Flaco, “la calidad sin resultados no tiene sentido; los resultados sin calidad son aburridos”. Y bajo esa premisa, Holanda buscará ser de nuevo Holanda

 

Desde que Koeman cogiera las riendas, pese a la variedad de resultados, por fin los holandeses empiezan a asomar la cabeza tras años en la penumbra. Para ello, el exfutbolista del Barcelona ha dado paso al relevo generacional que los holandeses llevaban tiempo esperando. Con Jasper Cillessen como uno de los pocos que quedan en pie de tiempos pasados, Koeman le ha cedido el mando de la zaga y el brazalete de capitán a Virgil van Dijk, que, con la compañía de Matthijs de Ligt y Stefan de Vrij, conformarán la defensa de tres del nuevo esquema de la Oranje. Delante de ellos, en el centro del campo son Wijnaldum, Pröpper y Strootman quienes parten como teóricos titulares en la medular; a la espera de que los nuevos talentos como Frenkie De Jong o Guus Til se aposenten en la élite. Y, por último, la responsabilidad del gol en la nueva selección holandesa recae en los pies de un Memphis Depay con síntomas de volver a ser el futbolista que imaginaban en el Philips Stadion y de Ryan Babel, el toque de veteranía necesario en cualquier equipo; aunque, como también sucede en el centro del campo, Justin Kluivert es uno de los nuevos talentos que también llama a la puerta de la selección con fuerza.

Con nuevas cartas sobre la mesa, Ronald Koeman espera recuperar la esencia de una Holanda venida a menos, volver a ser esa selección que enamoraba al resto del planeta pese a quedarse siempre a las puertas de los trofeos. Es pronto para saber si la apuesta por uno de los pupilos de Johan Cruyff será acertada o resultará un nuevo fracaso. Como diría el Flaco, “la calidad sin resultados no tiene sentido; los resultados sin calidad son aburridos”. Y bajo esa premisa, Holanda buscará ser de nuevo Holanda.