“¿Qué sería de mí, Atleti?”. Esta es la pregunta que se debe de hacer Fernando Torres a día de hoy en la capital de España mientras abre las puertas de su coche para ir a entrenar a la ciudad deportiva de Majadahonda. La del delantero y el club colchonero es una de esas historias de amor en las que cuando las dos personas se miran, saben que están hechas el uno para el otro, que no saben vivir por separado. A orillas del Manzanares ha crecido como jugador, y también como persona, convirtiéndose paso a paso –o partido a partido, como dice Simeone– en un icono de la entidad madrileña.

‘El Niño’ llegó al club indio con once años, en el año que el primer equipo se alzaba con el ‘doblete’ de la temporada 95/96. En una entrevista concedida a Canal+, el futbolista comentaba que mi abuelo me inspira a ser atlético porque en mi familia no había tradición al fútbol, él era del Atleti a muerte”. Con el paso de los años el jovencísimo punta iba cumpliendo etapas a gran velocidad y, con 17 años, Torres fue convocado para luchar por el ascenso a Primera División. En el día se su debut afirmó que “ha sido impresionante, es lo que he soñado toda mi vida”. Tras no haber conseguido el ascenso, la temporada que viene sería diferente. Con la llegada de Luis Aragonés al banquillo la afición atlética pudo volver a la élite. El primer gol de Fernando en Primera fue ante el Sevilla, partido en el que finalizó empatando a uno. Con 19 años, en la campaña 2003/04, cayó sobre él la responsabilidad de la capitanía, coincidiendo en aquel equipo con el que a día de hoy es su entrenador: Diego Pablo Simeone. La velocidad, el desborde y la potencia le hicieron ser una referencia para la afición, sobre la que dijo que “somos lo que somos gracias a ellos”.

El conjunto madrileño y el atacante no iban a la par. ‘El niño’ seguía rindiendo a un nivel envidiable y superaba los 15 goles cada temporada, pero el Atlético de Madrid no conseguía llegar a Europa. Los rumores de su salida merodeaban por las orillas del Manzanares, rumores que acabarían haciéndose realidad. El hombre más querido por la hinchada abandona el club para irse al Liverpool por 36 millones de euros dejando un mensaje claro para las próximas generaciones: ojalá los jugadores que vengan puedan devolver al Atlético a Europa porque yo no lo he conseguido”. Fernando abandonaba el club de su vida en busca de nuevos retos en el Liverpool de Benítez. El prometedor delantero encajaba a la perfección en el esquema de Rafa, su gran valedor, y consiguió convertirse en el ídolo de los de Anfield. Paradójicamente su primer gol se lo hizo al Chelsea, en el 2007. Un mito de su equipo, Gerrard, afirmaba ante los medios que “tengo mucha suerte de jugar con Fernando, es uno de los mejores del mundo”. En su primer año hizo historia en la liga inglesa con sus 24 goles, que le convirtieron en el segundo mejor jugador de la Premier por detrás de Cristiano Ronaldo. Abandonaría la entidad en el año 2011 para irse al Chelsea por 60 millones de euros, el fichaje español más caro de la historia. Pese a las expectativas puestas en él, no ese adaptó al club londinense y finalizó su etapa haciendo las maletas para volar hacia Milán en el 2014. El propio jugador reconoció que en su etapa blue “hay momentos que todo parece un desastre”, siendo el negocio más ruinoso de la historia del equipo inglés. 

En la capital lombarda tan sólo estuvo una campaña y, siete años después de su salida, Torres volvía a Madrid para intentar ganar títulos, sobre todo uno: la Champions League. El canterano consiguió llegar a la final pero cayó en los penaltis ante el Real Madrid. Las lágrimas de un niño que ya era hombre, las lágrimas del que siente el escudo, del que lo lleva grabado a fuego en el corazón. El sentimiento colchonero, el amor atlético… todo eso que se podría reflejar en el nombre y apellidos de un artillero histórico en la historia del Atleti. Como dice su hinchada, no importa lo que pase, no nos separarán”.

Importancia para ‘La Roja’

En la Selección Española fue otro de los grandes referentes. El héroe de la Eurocopa de 2008 en Viena, el ‘hombre de las finales’ marcaba ante Alemania para darle el primer éxito a una generación de oro para el fútbol español. Con la selección española también conseguiría ganar el Mundial de Sudáfrica 2010. El último título que conseguiría con la elástica nacional sería la Eurocopa de Polonia y Ucrania 2012, en la que también marcó en la final (el tercer gol ante Italia) y además logró la Bota de Oro. Se cerraba una etapa para España y también para ‘el niño’, que ya no iría al próximo Mundial.