A raíz del texto que escribimos sobre el Anderlecht y su época dorada, uno llega a la conclusión de que quiere más títulos para equipos así. El fútbol actual necesita campeones como el Real Zaragoza, Parma, Mechelen, Dinamo Kiev, Aberdeen o Dinamo Tbilisi. Pero seamos honestos, no nos van a regalar nada así, al menos la Europa League ha recuperado un poco esa esencia. Ya tenemos la Champions League para ver cómo se pegan los grandes de Europa; gracias a este otro torneo continental se ha revivido el espíritu de la Recopa. Aun así se trata de un renacer a medias. La segunda competición europea permite que los equipos de un segundo o tercer escalón avancen, pero siempre se lleva el título uno de los favoritos. Ya sea porque hicieron una temporada anterior mala y buscan resarcirse, o porque han caído en la fase de grupos de la Champions. Desde su creación los ganadores han sido: Atlético de Madrid (dos veces), Oporto, Chelsea, Manchester United y Sevilla (tres veces). No existe demasiada sorpresa en el campeón, pero sí hay variación en los finalistas. Estos han sido: Fulham, Braga, Athletic, Benfica (dos veces), Dnipro, Liverpool y Ajax. La Europa League, hasta el momento, no ofrece campeones al más puro estilo Recopa, pero sí da muchas más posibilidades que la Champions. Los finalistas son una moneda al aire.

UEL2Lo que quizá haya trastocado los planes de esta competición ha sido el premio final: una plaza para la próxima Champions. Todo un acicate, casi superior al propio trofeo. Este cambio tiene dos puntos de vista. El primero es que esto posibilita que un equipo modesto pueda ir a la máxima competición europea. Y el segundo punto de vista es que de esta manera los conjuntos italianos, o aquellos que van mal en sus ligas, se hayan puesto la pilas para así acceder de forma directa. Bueno, aunque parece que los equipos ingleses no se han percatado de este asunto. Como mucho el Liverpool se enteró de qué iba el tema. Pero lo cierto es que esta medida le ha dado una mayor importancia al torneo. Hasta la inclusión de este premio los equipos italianos veían la Copa de la UEFA o Europa League como un incordio. Eran esos partidos que trastocaban los planes ligueros, y que además hacían perder dinero. Clasificarse en liga era un sentimiento de fracaso, daba igual terminar quinto que undécimo. Ahora miran la Europa League con otros ojos. Pero quienes más se han tomado en serio esta competición en los últimos años han sido españoles y portugueses. Ahí tenemos la dinastía del Sevilla, el renacer del Atlético de Madrid, la lucha del Benfica ante su gafe y los sueños de Athletic o Braga.

El espectador no le pide a la Europa League el espectáculo que le ofrece la Champions, le exige algo diferente. Quiere la vuelta de los equipos del este, el sufrimiento de los grandes en campos de Irlanda o Moldavia, eliminatorias impredecibles y un largo etcétera. Se ha convertido en la competición divertida, en la que lo corriente no es norma. En el mes de agosto podríamos elaborar una lista de los cuatro semifinalistas de la Champions, acertaríamos como mínimo la mitad. Con la Europa League es imposible, a no ser que esté el Sevilla, es más fácil predecir los Euromillones.