El pasado miércoles se cumplieron 110 años de una de esas finales de la FA Cup que ahora se miran con nostalgia. En 1905, el Aston Villa logró el cuarto de sus siete entorchados en la competición más antigua del mundo. Ante más de 100.000 espectadores, el cuadro de Birmingham se impuso al Newcastle United por 2-0. En ese equipo estaba Billy Garraty, que fue Man of the Match pese al doblete de su compañero Harry Hampton.

En la casa familiar todavía se guarda una fotografía de ese equipo villano que alzó el trofeo. En 2015, el tataranieto de Billy Garraty puede dar otra alegría a esa afición. Ha pasado más de un siglo, pero la FA Cup volvió a rendirse a un miembro de la familia.

En su quinta titularidad con el Aston Villa, Jack Grealish (10 de septiembre de 1995) se exhibió en Wembley en la remontada frente al Liverpool, para asegurarse un puesto en la final de la competición copera. Nacido en Birmingham, de la casa, el tataranieto de Garraty está a un paso de igualar lo que hizo su ancestro y colocar una foto a la par que la que data de 1905.

Descarado y con las medias bajadas, Grealish, que formó en el ataque del Villa junto a Christian Benteke y Charles N’Zogbia, se llevaba continuas ovaciones de los suyos cada vez que participaba en el juego. ¡Y lo hizo mucho! Tras el 0-1 de Philippe Coutinho, los de Tim Sherwood fueron ganando la partida hasta que llegó el empate. Grealish recibió en campo contrario, fue trazando la diagonal mientras Fabian Delph se sumaba por la izquierda y el internacional inglés asistió a Benteke. Ya en el segundo acto, los tres protagonistas volvieron a mezclar. El belga tocó de tacón, Grealish puso un pase al interior del área que descolocó a los centrales del Liverpool y Delph recortó a Dejan Lovren antes de rubricar la remontada.

A sus 19 años, un Grealish que es pretendido por la República de Irlanda (es internacional sub-21 por dicho país) por la nacionalidad de su padre y de su abuelo, tiene contrato con el Aston Villa hasta 2018. Su contrato expiraba este 30 de junio, pero en octubre selló su compromiso con el club de toda su vida. Manchester City o Chelsea suspiraban por él.

Con una melena tan extraordinaria (por la cantidad de pelo) como estrambótica (por lo estrafalaria), Jack Grealish fue el causante de un feliz retorno a Birmingham para los seguidores del Aston Villa. Como en su día hiciese su tatarabuelo, el descarado y espigado extremo reparte sonrisas.