Serio, con toque y mando. Así era Constantin Gâlcă como jugador. Nueve años después de su retirada, el rumano mantiene esas características, a las que ha añadido la elegancia en su vestimenta. Algo que ya mostraba en pantalón corto cuando golpeaba el esférico. “Gracias al club por darme la oportunidad de volver a mi casa. Soy un perico más”, aseguró en su primera rueda de prensa tras su nombramiento.

Así se presentaba el rumano en la sala de prensa como nuevo técnico del RCD Espanyol. Poco tiempo para discursos porque el martes tuvo que afrontar el reto de superar la eliminatoria de dieciseisavos de final de la Copa del Rey ante el Levante UD. Como ya hizo en su año glorioso en el Steaua de Bucarest (ganó Liga, Copa y Copa de la Liga) en la 2014/15, Gâlcă apostó por su habitual 1-4-2-3-1 con una clara vocación ofensiva.

“Me gusta que mi equipo le dé un buen trato al balón, que lo tenga, que desgaste al contrario”. Por ello, y con ese discurso, Diop y Víctor Sánchez formaron en la sala de máquinas, mientras que Gerard Moreno, Marco Asensio, Burgui y Felipe Caicedo conformaron el póquer ofensivo. 2-1 y billete a octavos de final, pero el técnico recalcó tras el partido ante los medios que quiere encontrar “consistencia”.

Gâlcă aterrizó con 24 años en España en la temporada 1996/97 para jugar en Segunda División con el RCD Mallorca. Causó impacto inmediato, con 13 goles en un año que acabaría con los baleares en Primera División tras superar al Rayo Vallecano en la promoción. El Espanyol estuvo rápido y se hizo con sus servicios, y ahí empezó la relación entre el rumano y Paco Flores (que estaba en la estructura técnico del club perico).

“Era un catalizador puro del juego, un futbolista en el que podía confiar a ciegas para que me ayudara a ponerlo todo en orden desde el centro del campo. Y, además de esa condición futbolística natural, también destaco que era una persona muy seria y correcta, tanto en lo profesional como en lo personal”, afirma Paco Flores para Panenka.

En el Espanyol, en el Real Zaragoza (llegó cedido en la segunda mitad del campeonato 2002/03 y disputó 24 partidos para terminar ascendiendo a Primera) y en la UD Almería (2004/05 y 2005/06) se forjó una amistad entre Flores y el de Bucarest. La cuarta coincidencia en un club no pudo concretarse y Gâlcă optó por la retirada. “Yo lo quería en el equipo para que nos ayudase a conseguir los objetivos de la temporada y el jugador estaba dispuesto a venir. Fue la directiva del Nàstic la que se negó a abordar el fichaje. Son ellos los responsables de que la operación no saliera adelante. Y por eso Galca se acabó retirando definitivamente”, explica Flores.

Tras triunfar en el Steaua, Gâlcă asume el reto de entrenar a uno de los cinco clubes españoles por los que pasó. Sin duda en el Espanyol contribuyó en una época en la que se conquistó la Copa del Rey en el año 2000 con Paco Flores en el banquillo. Respecto a su salida del Steaua, el preparador barcelonés arroja un poco de luz para comprender una decisión extraña tras conquistar tres títulos en su temporada de debut a nivel de clubes. “No fue una decisión suya. Esta pregunta habría que hacérsela al presidente del Steaua [Gigi Becali], que parece que quiso prescindir de Gâlcă, que venía de ganarlo todo, para meter a su ahijado [Mirel Rădoi] en el puesto. Otra injusticia”.

Finalmente, Rădoi es el director deportivo del club rumano y Gâlcă ha dado el salto a España tras unos meses sin trabajo. Constantin tiene el reto de sacar el máximo a una plantilla con talento ofensivo. Como cuando era futbolista, primero se imaginaba la jugada en su cabeza y luego intentaba describir un trazo perfecto. Si lo hacía con medias dobladas y sudor, el porte que otorga el traje parece un aliado perfecto para alcanzar el objetivo.

*Texto de Santi Retortillo y Marcel Beltran