“La vida en si misma no es más que un partido de fútbol” (Walter Scott)

1500 kilómetros y 63 años son las distancias, el espacio-tiempo entre CA Osasuna y Sheffield FC. Ambos clubes comparten efeméride (1920 y 1857 respectivamente), ambos nacieron tal día como hoy. Dos culturas, dos ciudades y dos clubes muy diferentes, tratamos aquí de acercarnos y establecer conexiones entre ambos universos, con la celebración como contexto.

“Si somos el primer club del mundo, todo aficionado debería tener al Sheffield FC en un rinconcito de su corazón y visitarnos una vez en la vida, al menos”. Richard Tims (presidente del Sheffield FC)

Seffield no es una ciudad muy conocida fuera del Reino Unido. A pesar de eso es la sexta en población, con más de 500 mil habitantes. La bautizaron “la ciudad del acero”, donde su producción y calidad formaba parte de su identidad. Habrá quien la conozca por Full Monty, una de las películas más rentables de la historia, ya tenemos un claro paralelismo con el fútbol (la rentabilidad). Las resonancias futboleras que llegan de ésta ciudad no están al nivel de Manchester, Liverpool o Glasgow. Sin embargo, alberga el llamado The World’s First (El primero del mundo), el primer club de la historia según la FIFA, y como reza en su escudo, Sheffield FC cumple hoy 160 años. Happy Birthday!

Este logro, unido a establecer algunas reglas del juego, tal y como se conoce hoy, se lo debemos a sus inventores, dos estudiantes llamados N. Creswick y W. Prest. Seguro que hay alguien buscando culpables por ahí y los haga responsables directos del inmenso Frankstein en que se ha convertido el invento, por haber puesto la primera piedra, por ser los padres de la criatura. Es tal el fenómeno global del fútbol hoy en día, la magnitud del negocio que gira alrededor y las múltiples acusaciones de corrupción de sus altas instancias, que muchos de sus más fieles aficionados desean que haya una gran revolución en su interior. Un perfil de aficionado romántico que crece lentamente, con conciencia, vive en una gran contradicción, con estupor. El dedo acusador aparece cíclicamente cuando se dice lo mal que va el mundo, culpando al fútbol de ello, no entienden que la pelotita está limpia, que la culpa es del capitalismo.

El gran desarrollo industrial, unido al crecimiento desmedido y a la contaminación de sus fábricas, convirtió a la ciudad del acero en la más sucia del Viejo Mundo (en palabras de George Orwell). No es de extrañar que el juego del balón, su liturgia, resultaran un oasis, una fiesta y una celebración que se daba el pueblo a sí mismo, en medio de aquel entorno tan insano. Integridad, Respeto y Comunidad son los tres conceptos que gobiernan a éste club, desde el principio amateur. Cuando en 1885 comenzó el profesionalismo en el fútbol británico, ellos decidieron seguir siendo para siempre amateurs, lo cual les llevó al olvido del que tratamos de rescatar aquí humildemente.

Antes de Sheffield, a decir verdad, también hubo juego de la pelota, una especie de protofútbol. A lo largo de la historia y en distintas culturas hasta la revolución industrial en Inglaterra se jugaban distintos tipos y modalidades de juego. No había tiempos definidos (podía durar más de un día seguido) ni un número de participantes determinado, y los finales, ocasionalmente, no eran amistosos ni terminaban en abrazos, pues las peleas y disturbios con las fuerzas del orden requerían de códigos. Después vendrían la Football Association fundada a partir de la mítica reunión en la taberna FreeMason’s de Londres, empezaría el momento de la expansión, del juego primero y de la creación de clubes por todo el mundo después. La FIFA se constituye en 1904.

Los ecos del balón llegaron a Iruña

Si “el fútbol era una fiesta de los pueblos”, como suele decir Angel Cappa, entonces no se equivocó de ciudad. El lugar donde empezó a rodar el balón sería la antigua plaza de toros, en 1904, donde unos chavales de instituto jugaban a ése nuevo juego inglés que les había enseñado un compañero de clase, un chico de Bilbao de apellido Emparán. En 1909 se forma el primer club de la ciudad, el Pamplona FC, y después vendrían Sportiva, New Club… Estos últimos se unieron para formar Osasuna, cuyo primer partido se jugó tal día como hoy en 1920, contra un combinado del ejército español. Resultado: empate a uno.

Muchos de sus fundadores provienen y participan en la vida política de la ciudad, son claramente republicanos de izquierdas y vasquistas, y de ahí que no sea por casualidad la elección de su nombre. En aquellos años la derecha política y los sectores conservadores observaban con mucho recelo aquel juego, rechazándolo directamente en muchos casos. Sin embargo, como la vida, el balón rueda y casi dos décadas después Osasuna se convierte en un club simpatizante de la causa golpista y del catolicismo. No cabía otra apuesta, en ése contexto histórico. Los disidentes lo pagarían muy caro. Más de un fundador y directivo fueron fusilados.

Tras la larga noche de la dictadura franquista y después de cuatro décadas de monarquía parlamentaria, llama la atención la permanencia de algunas consecuencias de aquellas fuentes ideológicas: para las sucesivas juntas no existen -no se reconocen- dos presidentes que fueron republicanos, el club conserva como seña una marcada identidad religiosa, la gestión económica es opaca y una falla de grandes proporciones separa socios y aficionados de la sucesivas juntas, pues no hay que olvidar que el club pertenece aún a los socios y no es un Sociedad Anónima Deportiva. El olvido deliberado de parte de la historia del club deriva en una amnesia, como síntoma de ocultar un trauma. Tal vez, si alguna vez se llega a superar, la unión dé como resultado un club más fuerte, preparado para escribir nuevas páginas alegres de gloria colectiva. Requeriría de una verdadera transformación, de reformas democráticas que dieran como resultado  una refundación del club. No olvidemos que hace dos años y medio la entidad estuvo a punto de desaparecer. Lograr representar todas las sensibilidades que conviven hoy en Pamplona y Navarra nos situaría en un nivel de estabilidad fundamental.

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“Ganar de cualquier manera equivale a vivir de cualquier manera” (Fernando Signorini)

Osasuna hoy ilusiona de nuevo deportivamente hablando. El fútbol inglés domina el continente, abierto a otras influencias, a otros estilos. En los 80 el juego y ambiente de El Sadar decían que tenía cierto estilo británico. De allí vinieron algunos de los primeros extranjeros: Lee y Robinson de Liverpool, no lejos de Sheffield. Años en los que Sebastian Coe corría y un jovencísimo Induráin se formaba en Atarrabia, cuando la voz ronca de Joe Cocker ya era adulta y Barrikada mostraba la energía acumulada tras muchos años de silencio.

Orwell, que entendía el fútbol como la guerra sin tiros y decidió ir a combatir el fascismo en España cuerpo a cuerpo, no reconocería hoy a la ciudad con más bosques y más verde de Europa, algo más en común con Iruña. Respiraría tranquilo de saber que Robin Hood también anduvo por sus bosques defendiendo a los pobres y oprimidos, como lo hace hoy el Sheffield FC ante la deriva de éste deporte, recordándonos que: “Hoy es un día especial en la historia de nuestro hermoso juego. Finalmente, hemos cruzado la línea entre los valores sociales y el comercio insano una vez más y lo irreal se ha convertido en una realidad indisputable”. Si empezamos a olvidar, un día nos arrepentiremos. El verdadero modelo a seguir para nuestros niños no está construido por bancos, sino por el carácter en el campo. Por el fútbol, por el juego que todos amamos. Por el mundo que compartimos juntos. Mantengamos este deporte auténtico. Para siempre y durante toda la vida”.

Full Monty transmitía optimismo, humor ácido y ésa aspiración por desprenderse de los miedos que son causa y efecto de las crisis sociales e individuales. El club más antiguo del mundo resulta una inspiración para el osasunismo. La Junta que salga elegida en las próximas elecciones haría muy bien en invitar al Sheffield FC (The World’s First) a la celebración para el Centenario de Osasuna, para jugar un partido-fiesta que sirva de homenaje a este pueblo y su historia. El osasunismo reclama ser protagonista y quiere un club que pise la calle, dispuestos a soñar en algo grande. Un futuro que hoy cumple 97 años. Zorionak Osasuna.