El pasado verano, entre los multimillonarios fichajes que coparon la atención del mercado, el Milan también fue uno de los clubes que más se movió en busca de la enésima remodelación que por fin hiciera reflotar al equipo y la ilusión se instalara de nuevo en el Milan rojo y negro. Los billetes chinos de Yonghong Li consiguieron que ‘Gigio’ Donnarumma siguiera defendiendo la portería de San Siro. Sorprendentemente, también lograron que Leonardo Bonucci dejara la Juventus para liderar la zaga rossonera. A la medular llegó la irregular magia de Hakan Çalhanoglu, junto al músculo de Franck Kessie. Y vio en André Silva y Nikola Kalinic los goles que necesitaba el Milan para resurgir de sus cenizas.

A principios de curso, una de las sorpresas de las alineaciones del Milan estuvo precisamente en el ataque, donde más se había reforzado la plantilla. Los 40 ‘kilos’ de Silva y los otros 20 de Kalinic se quedaron en el banquillo. Un desconocido canterano, de nombre Patrick Cutrone, se colaba en el ‘once’. Vincenzo Montella le brindó diversas oportunidades en las primeras jornadas de la Serie A y el joven futbolista respondió con goles. En la primera fecha, fue clave en la victoria milanista ante el Crotone. Un gol y dos asistencias suyas dejaron el marcador en 0-3. Mejor, imposible. La semana siguiente, el Milan sumó otros tres puntos, esta vez contra el Cagliari. Patrick Crotone volvió a ser decisivo. Otro gol para su cuenta particular, el que abría la lata. Su tercer día como titular, en el 4-1 que la Lazio endosó a los rossoneri, lo cambió todo. Vincenzo Montella le devolvió al banquillo y el dinero que gastaron los propietarios chinos se impuso a los goles del joven Cutrone. Kalinic le pasaba por delante en la lucha por la titularidad.

 

“¿En quién había visto yo esto antes?”, se pregunta ‘Rino’. Viaja atrás en el tiempo y se reencuentra con el bueno de Inzaghi. Poco productivos lejos de la zona de peligro y enormemente demoledores al situarse cerca del gol

 

El problema en las siguientes fechas del calendario fue que ni el desparpajo que André Silva había demostrado en Do Dragao ni la facilidad anotadora de Nikola Kalinic en el Artemio Franchi se vieron en ningún momento por San Siro. El portugués aún no sabe lo que es marcar un gol en la Serie A. Solo unos ratitos buenos en Europa League le han permitido abrir su cuenta goleadora como artillero rossonero y pocos se acuerdan ya de aquel muchacho que prometía números de escándalo después de devorar redes por los estadios de Portugal. Por su parte, la otra gran inversión del Milan para el ataque, Kalinic, tampoco ha sido capaz de repetir los registros que le llevaron de vestir el viola al rojo y negro. La poca productividad del Milan en ataque fue una de las tantas lagunas que retrataban a una plantilla diseñada para relanzar al club y uno de los motivos que precipitaron el cese de Vincenzo Montella mediada la temporada.

Gennaro Gattuso cogía las riendas del Milan en diciembre y apostaría por lo práctico: este no aporta, al banquillo; este no para de trabajar, al césped. Así fue como Cutrone se impuso al dinero, a la fama y al nombre de detrás de la camiseta. Y así fue también como Patrick empezó a reventar redes de nuevo, como lo había hecho en las primeras jornadas de liga. Un gol suyo valió para que el Milan siguiera vivo en la Coppa Italia, echando del camino al Inter. Y en liga, fue vital en el triunfo ante la Lazio inaugurando el marcador y decisivo con dos goles contra el SPAL para seguir con la racha triunfal de un Milan que ya mira sin complejos hacia la parte alta de la tabla, hacia los cuatro lugares de privilegio que permiten escuchar el himno de la Champions League el próximo curso. Y todo ello, mientras Gattuso ha apostado por un muchacho de 20 años, con el ’63’ a la espalda y venido desde el equipo primavera.

El área es el hábitat natural de la apuesta de Gattuso. En ese rectángulo donde dicen que son los porteros los que mandan, Cutrone se adueña de la zona con el mejor de sus recursos: el primer toque. Da igual si conecta con la zurda, tampoco importa si toca empalarla con la diestra y le trae sin cuidado si el balón tiene que ser empujado con la testa. Al final, su objetivo es que la pelota acabe dentro de la red. Por ello vive. Genaro Gattuso, cuando le ve dentro del área recuerda sus días de futbolista. No por verse reflejado a sí mismo, ¡claro que no! Sino porque al joven Patrick le ve cosas de un viejo compañero. “¿En quién había visto yo esto antes?”, se pregunta ‘Rino’. Viaja atrás en el tiempo y se reencuentra con el bueno de ‘Pippo’ Inzaghi. Poco productivos lejos de la zona de peligro y enormemente demoledores al situarse cerca del gol. “¿Compararlo con Inzaghi? Su nombre es Cutrone, tiene algunos atributos específicos. Ciertamente se parecen [futbolísticamente], pero es joven y puede obtener una gran satisfacción. Puede ser un protagonista en nuestra liga durante muchos años”, decía el actual entrenador del Milan al respecto de las similitudes entre su pupilo y su excompañero.

Quizá sea demasiado pronto para lanzar las campanas al vuelo. Las prisas y las precipitaciones han dejado excesivos juguetes rotos por el camino. Y aunque de momento este nuevo juguete llegado desde la ciudad de Como pinta muy bien, Gennaro Gattuso sabe que debe tratarlo con mimo para no estropearlo. Es la nueva esperanza de su Milan. “Vístele despacio, ‘Rino’, que tenemos prisa”, deben pensar los tifosi rossoneri.