El balón en el Reino Unido no tiene por costumbre darse demasiados respiros. Rueda cubierto con un gorro de navidad, rueda aunque caigan piedras del cielo, rueda incluso cuando José Mourinho, inglés de todo menos de nacimiento, hace como que mira hacia otra parte. Este fin de semana se ha disputado la tercera ronda de la FA Cup, esa competición en la que la sorpresa suele ser que no haya sorpresas, y conviene destacar algunas historias que han brotado de ella. Cuando se asoma una copa a la barra, el fútbol huele distinto.

HÉCTOR ‘ESPAÑOLÍN’

Arsène Wenger no puede evitar que cuando estos días le preguntan por el joven lateral derecho de su equipo se le escabulla una pequeña sonrisa debajo de su nariz de brujo, como si alguien le estuviese haciendo cosquillas en la planta del pie. Hector Bellerín, 20 añitos, se está confirmando con tanta virulencia como zapatea cada fin de semana por su carril en el campo. Y eso honra sobremanera a su jefe, ese alsaciano de hielo que se tiraría lo que le queda de vida puliendo adolescentes artesanías. La colosal actuación de Bellerín en esta ronda de FA Cup (los ‘gunners’ le vencieron 3 a 1 al Sunderland) le ha vuelto a colocar en boca de todos. Embiste, centra, recupera. Embiste, centra, recupera. Embiste, centra, recupera. Una y otra vez. Sin comas, sin descanso. Y encima, ojo, por muy buen lateral que prometa acabar siendo no es brasileño, y eso ya es un acto de insurrección en sí mismo. Vicente Del Bosque ha salido escopeteado a los chinos para comprarse un boli y un cuaderno de notas. Lógico.

PEQUEÑOS PERO AMABLES

Cuando Jürgen Klopp saltó al campo del Exeter con una extraña alineación bajo el brazo, como si hubiera bajado a por una barra de pan y al rato hubiera vuelto al piso con un paquete de Bimbo (lo raro es que entre tanto apellido inglés por descubrir solo hubiera un Smith), algunos en las redes sociales se molestaron. Aquello podía ser visto como una falta de respeto -luego sería el propio marcador (2 -2) el que se saldaría la deuda por su cuenta-, pero la entidad local le restó dramatismo al asunto, y prefirió dar una clase de modales British emitiendo un mensaje de bienvenida al rival en el video-marcador del estadio: “Gracias por viajar 252 millas para dar apoyo a vuestro club”. Nada de malestar ni de comentarios quisquillosos. La sorpresas en la FA Cup ya no se dan solo sobre el terreno de juego, puesto que esto ha sido siempre tan común que está incluso pasándose de moda. Ahora también se dan desde lo alto de las gradas. Reinventarse o morir.

LO SUYO ES LA RULETA

En otra vida, Jonathan Walters, veterano ariete del Stoke City, hubiera elegido ser jugador profesional de ruleta rusa. Y mal no le hubiera ido, seguro. Mucho habría que buscar en el pajar internacional para encontrar a otro futbolista que resultara tan rentable en las eliminatorias a vida o muerte. El delantero de Mark Hughes volvió a patentar este fin de semana su idilio copero marcándole el segundo tanto al Doncaster Rovers (el partido acabó en 1-2) con un latigazo furioso desde el balcón del área. 19 tantos ha marcado Walters en solo 30 apariciones en duelos de knockout, como dicen los ingleses. Sin ir más lejos, este octubre pasado el tipo ya se había adjudicado un doblete jugando para la República de Irlanda y contra la selección de Bosnia en el playoff de la Euro 2016. Si fuera por él, la Premier ya podría ir pensando en bajar el telón. Solo necesita una copa para hacerse la noche.

DICHOSO BALONAZO

El sábado, a escaso tiempo de disputar la tercera ronda de la FA Cup, Matic causó baja para el partido que iba a enfrentar al Chelsea con el Scunthorpe después de recibir durante el entreno en la parte trasera de la cabeza un duro y desafortunado disparo de alguno de sus colegas guardametas. Mareado y con náuseas, Hiddink no tardó en confirmar que el medio centro se había quedado fuera de combate para el inminente compromiso copero. Malas noticias para el serbio, pues después tuvo que ver en tejanos como su equipo seguía respondiendo sin él sobre el campo (los ‘blues’ se impusieron con un cómodo 2-0). El Chelsea está empezando a conseguir espantar los fantasmas de la primera mitad del curso con los últimos resultados, y curiosamente, lo está logrando desde que Matic cedió su puesto de titular a Obi Mikel. Por decisiones técnicas o por golpes de mala suerte, el ex del Benfica sigue sin ver la luz al final del túnel. Por muy cargante que sea el portugués, siempre hay alguien en todas partes que acaba echando de menos a José Mourinho.

KOEMAN, MÁS ABAJO

Caer es bello, pero duele. El Southampton de Ronald Koeman sigue sin levantar cabeza esta temporada y el último revés se le ha presentado en forma de copazo en la mejilla. La derrota en casa contra el Crystal Palace hace añicos una nueva ilusión de los saints, que quedan apeados de la FA Cup y ahora no tendrán más narices que mirar a su miedo (sus decepcionantes números en la Premier League) a los ojos. El holandés y su tropa solo han sumado un triunfo en sus últimos diez enfrentamientos. Demasiado poco para un club que el curso pasado, cuando el Leicester todavía era un sueño, se desmarcó como el equipo revelación de las Islas. De asomarse a Europa a empezar a sentir en el cogote el feo aliento del descenso.

Fuente: The Guardian: FA Cup: talking points from the third round