A poco que usted siga la MLS, ahora es el momento idóneo pues ha terminado el fútbol europeo, sabrá que hay un joven paraguayo que la está rompiendo. Encabeza todos los resúmenes, ya sea por sus goles, sus asistencias o en definitiva, por su clase. Se trata de Miguel Almirón (Asunción, 1994). En los deportes americanos les encanta el término: “jugador franquicia”. Ese en el cual construir un equipo a su alrededor, que sea el faro de un nuevo proyecto. Almirón lo es prácticamente desde el primer día, aunque es un hecho que ya podíamos presagiar al hacerse oficial su fichaje de Lanús a Atlanta. Es curioso el camino que ha elegido para triunfar lejos de su país natal. Tras su éxito en el fútbol argentino lo lógico era que llegara a Europa por la puerta grande, lo que hacen el 95% de sus futbolistas. Pero no, Almirón eligió dar un primer salto a los Estados Unidos. Quizá el caso más parecido, y lejano, sea el que dio Tévez desde Boca a Corinthians antes de desembarcar en el West Ham. Ambos tenían calidad más que suficiente como para salirse en el viejo continente pero decidieron esperar, al argentino le salió redonda la jugada, ahora es el turno del paraguayo.

De Cerro Porteño a Lanús

Almirón LanusEn sus inicios fue rechazo por el Club Nacional paraguayo, ya que veían muy pequeño a Almirón. Todo un clásico eso de rechazar a jóvenes promesas por su físico y no por su calidad. Así pues, probó suerte en Cerro Porteño y ahí sí pudo comenzar a formarse. Debutó a los 19 años y a partir de ese momento su carrera empezó a despegar de manera rápida. El mismo año de su debut, 2013, conquista el Torneo Clausura y en 2015 el Apertura. Había combinado estos grandes éxitos con Cerro Porteño mientras obtenía buenos resultados con las selecciones inferiores de Paraguay, como por ejemplo el subcampeonato del Sudamericano Sub-20 y los octavos de final del Mundial Sub-20. Por tan solo 2.5 millones logró salir de su país natal rumbo a Lanús. Toda una ganga teniendo en cuenta su juventud y el potencial que ya había demostrado. Almirón tan solo está en el fútbol argentino durante dos años, tiempo más que suficiente como para lograr grandes actuaciones y sumar otro título a su palmarés: la Primera División. Sería el segundo trofeo de estas características en la historia granate. En este punto empiezan a llegar las primeras ofertas desde Europa, Arsenal e Inter, pero una llamada del Tata Martino lo cambió todo. A cambio de 8 millones dio el salto a USA.

Atlanta: un historia por escribir

La ciudad de la Coca-Cola, así es conocida la capital de Georgia, posee varias franquicias en los principales deportes americanos:  Braves (béisbol), Falcons (fútbol americano) y Hawks (NBA). Por lo tanto, es una ciudad de gran influencia deportiva que hasta este mismo año no tenía presencia en la MLS. Desde 2017 el Atlanta United FC forma parte de la Conferencia Este, pero llevaban años tras este proyecto luchando por acercar el soccer a la capital. Uno de sus puntos fuertes es el nuevo estadio, el Mercedes-Benz Stadium es una auténtica maravilla y será la sede tanto del equipo de fútbol como de los Falcons. Dentro de unos meses estará ya habilitado. Posiblemente la suma de todos estos factores hicieran que Almirón se decantara por la oferta de Atlanta en lugar de atender a los cantos de sirena que llegaban desde Europa. La idea de hacer historia donde nadie antes lo ha hecho, porque no había escrita ni una sola página, resulta muy tentadora. De todas formas es aún muy joven y si realmente continúa con este crecimiento antes o después lo veremos por aquí, de eso no hay ninguna duda.

Ante la presión que supone llegar a un nuevo destino y hacerlo bien desde el primer día, el paraguayo no ha tenido ningún problema. Se ha aclimatado rápido al fútbol que se practica en la MLS y lleva ya en este inicio de temporada 7 goles y 4 asistencias. Va muy sobrado, además su forma de celebrar los goles recuerda a otra época. Posee una gran visión de juego, tiene esa capacidad de dar el último pase e imaginar huecos donde otros tan solo ven futbolistas rivales. Le encanta salir a la contra conduciendo el balón y sacar un potente zurdazo, posiblemente ese sea su movimiento estrella. Varios de los goles que ha hecho son una maravilla. En ese sentido, salvando las distancias, se parece al juego de Kaká. Un jugador de conducciones elegantes, buena visión de juego y con capacidad para terminar las jugadas. Se trata del clásico 10. El esquema de Martino le potencia esa faceta ofensiva y le libera de la defensiva, detrás de él están Larentowicz y Carmona, eso le permite arriesgar en tres cuartos de campo. Atlanta tiene también futbolistas conocidos y de nivel como el propio Carmona, Josef Martínez, Villalba, Kenwyne Jones o Garza. Un buen grupo bajo las órdenes de un experimentado técnico que buscan hacer ruido desde su primer año. Hasta el momento, y pese al gran inicio, están fuera de los puestos de playoffs pero posiblemente al término de la campaña concluyan en ellos. Veremos también dónde está el techo de Almirón, algo que de momento desconocemos tanto nosotros como el propio jugador.