La gente suele decir que las graderías de cualquier campo de fútbol son un microcosmos de la sociedad. Que en cada una de ellas se refleja la ciudad en la que está ubicado el estadio. Lo bueno, lo malo, la tensión, el desahogo, los fracasos, la redención.  Copa 90, socio en exclusiva de Panenka, se ha desplazado hasta Ciudad Juárez, México; una urbe a la que algunos llamaban directamente ‘La Capital del Crimen’. Y lo ha hecho para conocer de cerca la realidad de un club de fútbol que crece en medio de la guerra anti-droga.