“A la persona siempre hay que darle oportunidades”, dijo el truesma Tabárez.

Desde el momento que lo vi por la televisión ya supe que tenía que hablar con ellos. Un trapo y un concepto. Dos palabras y una conjunción que reflejan el carácter de todo un país en el sentir del fútbol. Y qué es el fútbol sino la expresión más genuina del ser humano. Galeano, oriental de pluma internacional, lo expresa en su Segundo descubrimiento de América. Pero como matiza su compatriota Andrés Campomar, “es una pasión por el fútbol latinoamericano, más concretamente por el fútbol rioplatense”.

Sebastián es mi contacto, hincha de Nacional Club de Football que integra una banda de amigos que viajan para alentar a la Celeste, ya fueron a Brasil 2014 y la Copa América del Centenario y tenían claro que en Rusia había que hacer algo. Como grupo de amigos que juegan al fútbol amateur, se reúnen en torno a un asado cuando lo permiten sus obligaciones profesionales, relacionadas con el área de la tecnología. Son de Montevideo y de Paysandú, hinchas de Nacional y de Peñarol. Pero ante todo, son hinchas de Uruguay.

¿Y qué van a hacer los gurises en torno a un asado para planificar el viaje al Mundial de Rusia? Entre camisetas, gorros y demás no hay nada tan genuino en las hinchadas sudamericanas que una bandera. ‘Un trapo con un mensaje’, pensaron mientras tomaban y esperaban en el parrillero. “La idea surge para algo que nos identifique, para alentar a Uruguay con más fuerza. Son cosas de cancha, nuestra manera de expresar. Leonardo es el autor de la frase, que surge por una inspiración creativa: ASADO Y VINO. Queríamos poner algo más, también tradicional de Uruguay como el mate y el truco pero por tema de diseño, optamos por una frase cortita y concreta y quedó así nomás. Averiguamos la normativa de ingreso en los estadios para entrar la bandera y vimos que podíamos”.

 

“La idea surge para algo que nos identifique, para alentar a Uruguay con más fuerza”

 

No hay nada más común entre los orientales que hablar de las cosas importantes de la vida entorno a un asado. Puede sonar a tópico, pero a la mínima que conozcas a un uruguayo ya te querrá invitar a un asado para hablar todo tranquilo, para hacerte conocer a su familia, amigos y entorno. Así se tratan las cosas en Uruguay. A menos que seas mi amigo Javier, que celebra su cumpleaños como un día patrio, cocinando locro.

Este lema identifica una forma de vida, una cultura y una celebración de amistad. Después de cada partido, la selección uruguaya se reúne en torno a las brasas. “Supongo que buscan fortalecer el grupo desde lo humano”, observa Sebastián. Pero no únicamente los jugadores y cuerpo técnico festejan con carne, mate, cumbia y cartas. “Nosotros también hicimos un asado en Rusia. Se nos complicó mucho, es más difícil encontrar una parrilla cuando juntas a 12 personas en una ciudad rusa. Los parrilleros están en los parques pero en verano está más controlado por el tema de los incendios. Dar con la carne también fue difícil, porque no encontrábamos los cortes que a nosotros nos gustan para el asado. Son pequeñas cosas que vas sumando y se complica todo en otro país con barreras idiomáticas y que no tiene tu costumbre. Todo esto hace que realizar un asado no sea como en Uruguay, que consigues leña y tá. Pero lo conseguimos”. Me imagino una sonrisa de satisfacción en la cara de Sebastián.

El trapo no va a parar de viajar. La gente lo ha recibido muy bien y sienten que la bandera no les pertenece exclusivamente a ellos. Cuando vuelvan a Montevideo ya verán como enfocan los próximos viajes para seguir representando este pequeño país. “Pero seguro que nos acompañará, estará presente en los partidos que juegue la selección en el Estadio Centenario y en nuestros asados y celebraciones”.

Yo creo que, conociendo bien a los orientales, ‘Asado y Vino’ es una oda a la celebración de su concepción de sentir el fútbol. ¿Y qué es la pasión para el fútbol que una expresión de vida? A esta gente hay que amarla, sin discusión.