La cada vez más grande herida sufrida por los medios de comunicación tradicionales para mantener un estilo reputado y, sobre todo, los salarios de los periodistas, ha generado que muchos de ellos decidan lanzarse en busca de sus propias señas de identidad. Ya no son blogs y ya no se escribe. Ahora, manda YouTube.


La RAE (Real Academia de la Lengua Española) se ha convertido en los últimos años en un epicentro de bromas acerca de la introducción constante de diferentes vocablos, términos y acepciones dentro de una lengua en continua actualización por la gran cantidad de hablantes que lo utilizan a diario como primera lengua. Muchas de esas introducciones supone una ruptura absoluta con la tradición ética y con la naturaleza semántica de las mismas, pero siempre se mostró más dubitativa en dar paso a ciertos anglicismos que, cada año, alcanzan las fronteras del castellano.

Quizás aquella que más necesidad actual parece reclamar para entrar en la lista de la RAE, sea el término ‘YouTuber’. Por definición, se trata de un usuario frecuente del sitio web llamado YouTube donde comparte vídeos, especialmente a través de su propia producción e incluso aparición en los mismos. Es tal el éxito de la plataforma de vídeos, que ya se trata del segundo buscador más usado en todo el planeta. Algo que no ha podido dejar pasar de largo la Oxford English Dictionary (OED), considerado el más completo de la lengua inglesa, que ha decidido añadirlo a su diccionario. Es, sin duda, el primer paso para que la RAE acabe incluyendo una palabra que, como ‘meme’, ‘tuit’ y ‘guasapear’, ya forma parte de nuestras vidas.

Lo curioso, en términos comunicativos, es que todas ellas nacen desde una nueva estructura y código de comunicación entre la sociedad. Una nueva manera de relacionarnos que genera una nueva forma de diálogo y, por tanto, que toma vida propia a partir de términos inimaginables hace tan sólo unos años atrás. Hoy, un ‘YouTuber’ es un generador de contenidos en el portal más grande de vídeos de todo el planeta y una de las marcas más poderosas del nuevo universo empresarial. Si a esa creciente demanda de los usuarios en este tipo de rincones multiculturales, se le añade la mejora tecnológica que acompaña a las nuevas generaciones (capaces de crear con instrumentos básicos cualquier tipo de contenido consumible en redes sociales) y la fragilidad notable de los medios de comunicación tradicionales para ser capaz de fidelizar a los más jóvenes, se da el escenario perfecto para que las diferencias entre ellos empiecen a ser extremas. Tanto, que hoy en España, el 72% de los jóvenes, no ven la televisión y todo lo que consumen lo hacen a través de sus teléfonos móviles, tablets u ordenadores portátiles (datos aún más poderosos en algunos países americanos).

“Hay grandes especialistas en YouTube que van un paso por delante desde hace tiempo porque llegaron los primeros y les fue bien. En YouTube hay un ‘plus’ diferente, es que todo es creativo, vanguardista, innovador…”

Ese círculo donde los medios de comunicación no pueden lograr alcanzar las cuotas de usuarios que hace algunos años les aseguraban gran demanda de sus contenidos y nuevos patrocinadores con cierta facilidad, ha empezado a debilitarlos gravemente en los últimos tiempos hasta el punto de multiplicar pérdidas y no poder mantener las bases preestablecidas, mostrando la puerta de salida a miles de profesionales cada mes. Cuando añadimos la falta de soluciones para evitar esa sangría y una mayor pérdida de identidad, calidad y estilo en su propia tarea periodística, surgen aún más debates que destrozan un futuro ya de por sí muy dubitativo. Y en toda esta lectura, con interpretaciones basadas en estos datos y bajo un atrevimiento emprendedor que nos inunda en nuestros días, han sido varios los periodistas o jóvenes aspirantes a ello, que han querido apostar por mostrar su contenido, su capacidad y su periodismo en YouTube.

¿Por qué un periodista profesional puede pasarse a YouTube? Dani Senabre, actualmente en la Cadena Cope como una de las voces reputadas del barcelonismo y con enorme experiencia radial en medios catalanes, se lanzó a la aventura hace más o menos un año y tiene claro qué le llevó a ello: “Hay un momento en el que me quedé sin nada. No tenía trabajo porque en la SER me abrieron la puerta y no se me abría ninguna otra. Yo pensé que podía seguir en la radio o imaginar otra cosa. Por todo eso y porque la persona con la que comparto mi vida domina mucho de estas cosas, decidí atreverme en lo que ya considero una nueva profesión”, aclara. Hoy decir ‘YouTuber’ sigue sonando raro en términos periodísticos y los más veteranos del lugar siguen lejos de entender o, si quiera, querer llegar a entender, que las reglas del juego están cambiando. “No quiero generalizar pero cada vez que en la redacción aparece alguna noticia o se escucha algo sobre un ‘Youtuber’, lo primero que hacen es criticar que no hace nada, que son sólo jugadores de videojuegos… y me parece una opinión tan sesgada que no puedo compartirla. Ser periodista o haberlo sido, salen manías de televisión o de radio. No hay que ser tan formal, hay que ser más directo y hay que contar más experiencias cercanas. Pero estoy claro en la idea de que es el futuro”, comparte Dani.

 

“Yo seguía a diversos ‘YouTubers’ de España y de Estados Unidos hasta que un día me decidí. Nos estamos perdiendo un mundo importante porque la gente menosprecia mucho a los que hacemos esto. Es más, lo digo directamente, a mi varios periodistas me llaman ‘friki’ por tener mi propio canal de YouTube. Es un mundo espectacular. Pero los que inicialmente rechazan todo lo que aparece nuevo, al final acaban por tener que adaptarse a ello. Se recibe con rechazo pero al final te tienes que volcar en ello porque mandan los usuarios”, analiza Rodrigo Faez, periodista de BeinSports con años de experiencia en televisión y en radio.

Una de las vacilaciones constantes que dan cierto crédito a quienes lo rechazan actualmente, se basa en la falta de calidad de la mayoría de contenidos o en la naturaleza poco profesional de quienes lanzan este contenido. Pero la realidad, es que poco a poco estos cánones están siendo superados y el talento empieza a mostrarse fácilmente hasta el punto de hacer que los jóvenes no consuman la televisión: “Hay grandes especialistas en YouTube que van un paso por delante desde hace tiempo porque llegaron los primeros y les fue bien. En televisión te basas en la audiencia y en formatos de toda la vida. En YouTube hay un ‘plus’ diferente, es que todo es creativo, vanguardista, innovador… Eso hace que los más jóvenes tengan más facilidad para llegar a estos contenidos que incluso a la televisión. Y los jefes de las televisiones no se atreven a dar un paso adelante para innovar”, recalca Rodrigo.

 

Pero en una profesión, la de periodista deportivo, que cada día sufre más traumas económicos y que en la mayoría de casos no puede sustentar una vida normal por la falta de pagos que hacen ver a la profesión más como un hobby que como una labor profesional… ¿Se puede vivir de YouTube? “Mi reto es conseguirlo dentro de unos seis o siete años y lo digo abiertamente”, asegura Rodrigo. “Ser tu propio jefe, analizar tu propias métricas, saber lo que puedes darle a tus usuarios… eso es el reto de todos y lo que queremos”, recalca Dani.

Conseguirlo o no, dependerá como siempre de condicionantes imprevisibles como la suerte, la persistencia para no decaer y la continua renovación de conceptos en un mundo periodístico que ya ha encandilado a las nuevas generaciones y que acabará por imponerse con el paso de los años. Ver la reacción de las grandes empresas de comunicación para adaptarse a costa de romper con premisas tradicionales, será uno de los grandes momentos que tocará asumir. Nada dura para siempre. Que pase el siguiente…


En el programa-podcast Nº9 de ElEnganche en SpainMediaRadio, estuvieron con nosotros: Dani Senabre, Rodrigo Faez, Andrés Cabrera, Juan Arroitia, Marc Mayolas y I’m Steve , todos ellos ‘youtubers’.