Aritz Aduriz tiene varios motivos para tomarse la presente Eurocopa como un reto estimulante. El primero, y quizá el más obvio, es que no todos los días te llama el entrenador de tu país para confirmarte que estarás por primera vez en una gran competición internacional a nivel de selecciones, y mucho menos cuando tú ya vas camino de cumplir las 36 primaveras. El segundo es que, con el billete en el bolsillo, al donostiarra se le ha abierto de par en par la posibilidad de entrar en la historia de la competición, pues marcando un solo gol se convertiría inmediatamente en el tercer jugador más veterano en conseguirlo, solo superado por el austríaco Ivica Vastic y por un tal Andriy Shevchenko. Y el tercero, y el definitivo, es que todo hace pensar que el ariete del Athletic no aterriza en Francia para ser un simple comparsa, sino que lo hace con opciones reales de tener un rol destacado en el conjunto de Vicente del Bosque, algo que todavía quedó más claro cuando se le utilizó en el primer partido como medida de emergencia para desatascar un empate que de haberse confirmado hubiera sido demasiado difícil de digerir para los aficionados españoles.

Sí, Aduriz apunta a ser uno de los nombres propios del verano. Por mucho que no se hiciera un hueco en el once inicial del duelo inaugural contra la República Checa, y por mucho que en el segundo encuentro de la fase de grupos, el que ahora cruzará a los españoles con la selección de Turquía, haya la opción de que se repita esa misma suplencia. Nadie duda que el vasco, si el físico le respeta, va ser uno de los argumentos más pujantes de este combinado que, después del varapalo del Mundial de 2014, está inmerso en una etapa de compleja transición. Lo dice el técnico y no se cansan de repetirlo sus compañeros: el ‘20’ es un activo de peso.

Porque el mejor aval de Aduriz es su presente, por mucho que esta frase pueda descuadrar debido a la edad del  protagonista. Del Bosque no ha recurrido a su carta para que simplemente aporte jerarquía y compañerismo en un grupo que busca recuperar el rumbo perdido. Si le ha convocado ha sido porque los números con los que ha cerrado el delantero esta última campaña han rozado el sobresaliente. 36 goles y 10 asistencias en 55 partidos. La estadística abruma. Así que, para tratar de analizar las prestaciones y los recursos que Aduriz puede ofrecerle a esta España actual, hemos decidido agarrarnos a sus datos; y más en concreto, a esa parte de ellos que nacen en la brillante actuación que el futbolista del Athletic Club nos ha dejado esta temporada en la Liga. Empezando, cómo no, por su tantos.

 

Un finalizador puro. Eso es lo primero que le viene a uno a la cabeza cuando repasa por encima las cifras goleadoras que ha manejado Aduriz durante los últimos meses en la liga española. Aunque tirando un poco más de la cuerda, también nos damos de bruces contra otras realidades más que interesantes:

♦ Pese a que su teórico hábitat natural debería estar entre los últimos metros (5 goles), Aduriz suele llegar al gol valiéndose de su notable movilidad dentro de todo el conjunto del área (16 goles). No estamos ante un ariete que solamente se centre en ganarle la posición al zaguero rival para empujarla a bocajarro. Controla cada metro de la franja más ofensiva del sistema y agradece una cierta distancia con el arco para que sus remates definitivos tengan más margen para orientarse.

♦ La mayoría de sus dianas con el Athletic en liga se han cocinado a partir de jugadas abiertas y fluidas (10 goles), aunque es innegable que Aduriz sabe aprovecharse como pocos del juego a balón parado (5 goles). También conviene subrayar a modo de mérito que de sus 20 tantos totales solo tres se fraguaron des del punto de penalti

♦ Aduriz marcó una cuarta parte de los tantos registrados en la gráfica con la cabeza. Sus recursos aéreos son inagotables. Aunque es probable que en la selección española, por eso del cambio de estilo dominante, deba priorizar otro tipo de aptitudes ofensivas.

 

Por arriba, no hay quien pueda con Aduriz. La estatura, la agilidad para saltar, la manera de colocar el cuerpo,  el cálculo del momento idóneo para impulsarse… Pocos arietes tienen una técnica de salto tan cuidada y solvente como la del ’20’ de San Mamés, pero:

♦ Aparte de las cualidades de Aduriz, estos dos datos (que corroboran su supremacía liguera en la materia) también están condicionados en buena parte por el estilo de juego que se impone en el Athletic Club. El equipo de Ernesto Valverde suele enviarle muchos balones elevados al solista estrella que ocupa la punta de la pizarra, ya sea para que este los remate, para que prolongue las jugadas peinándolos o para que directamente los baje a ras de césped.

♦ Como ya se ha comentado en el anterior punto, lo lógico es que compitiendo para la selección de Vicente del Bosque el donostiarra tenga que adaptarse a otro tipo de partitura. España trata de definirse a sí misma a partir de los centrocampistas, tejiendo las jugadas con menos revoluciones y moviendo el esférico de pie a pie. Aduriz posee el tacto necesario en sus pies para no desentonar tampoco en ese registro. Sin embargo, lo que está claro es que su dominio de las alturas le proporciona al combinado nacional un Plan B estupendo ante retaguardias firmes y resultados ajustados.

 

 

Aritz Aduriz tiene un muy buen golpeo de balón que le capacita para sorprender al guardameta del adversario desde todo tipo de zonas y rincones. Siempre y cuando todos ellos no escapen de los límites del área, por supuesto. En el último curso al ariete no ha podido marcar las diferencias desde la larga distancia:

♦ Aunque su diestra posee la contundencia y la precisión necesarias para buscar fortuna desde lejos, Aduriz, cuando recibe en tres cuartos, suele preferir asociarse con algún compañero o filtrar un balón a la espalda de los centrales antes que perfilarse para armar el disparo. Los datos de la última temporada en liga revelan que, aparte de no firmar ni un solo tanto desde fuera del área, el delantero tampoco es que lo haya buscado con persistencia (‘solo’ 10 intentos).

♦ Pero no hay que dejarse confundir por este tipo de estadísticas. Puede que tal vez Aduriz no sea una amenaza exterior en cuanto a tiros se refiere, pero eso no quiere decir que lejos de la portería el ariete pierda absolutamente su capacidad de influencia en los encuentros. Todo lo contrario. Pese cumplir con el perfil del clásico rematador -físico, salto, definición, desmarque-, Aduriz también se siente cómodo saliendo a recibir fuera del área, e incluso a veces se deja caer a los costados para liberar el carril central y permitir así las penetraciones de los extremos. Su más que notable calidad técnica hace que también sea importante desenvolviéndose en esos otros roles que poco tienen que ver con la pura finalización de las jugadas.

 

 

Y terminamos con el puñado de números más opacos de la última campaña del delantero del Athletic. La única franja negra de su expediente. En pérdidas de pelota, el ’20’ no ha conseguido estar a la altura del resto de su cosecha estadística. Aunque, como siempre, los datos obtenidos nos ofrecen distintos tipos de lectura:

♦ La jerarquía absoluta que ejerce en el sistema del Athletic guarda también su aspecto negativo. En todos los partidos en general, y más intensamente en aquellos en los que el grupo no consigue dar con la tecla para sentirse más cómodo sobre el terreno de juego, los jugadores de Valverde buscan como insistencia a Aduriz en el campo como punto de apoyo, como faro de referencia. Y en ocasiones esa omnipresencia no juega a favor del propio donostiarra, pues muchas veces se ve obligado a responder en parcelas del campo peliagudas, con poco espacio y teniendo a varios contrincantes muy encima.

♦ Pese a que Aduriz no es un regateador nato, este año le hemos visto encarar muchas veces a sus rivales, más por exigencia de la propia situación futbolística que por ambición o gusto personal. Cuando al Athletic le ha faltado habilidad y chispa arriba, Aduriz se ha sentido con la necesidad de aportárselas él mismo, pese a que el desequilibrio y el uno contra uno no son sus dos mayores virtudes.

♦ Con la selección de Vicente Del Bosque, en este sentido, Aduriz va a poder jugar más descargado de responsabilidades, pues la tarea de marcar la diferencia en tres cuartos recae sobre los hombros de Iniesta, Silva o Nolito. Lo más probable es que el ariete reciba menos balones que los que le brinda el Athletic, y que cuando los que le rodean traten de conectar con él lo hagan en espacios más cercanos a los últimos metros. El margen de error que tiene, sin embargo, es mucho más pequeño. No hay nada que te penalice más en esta España que un control erróneo o una mala entrega.