Glasgow es ciudad de fútbol, una ciudad llena de pasión. Glasgow respira fútbol, y se siente desde el mismo momento que llegas a Glasgow Central y andas por las calles de la ciudad obrera. Tomando una pinta en un pub del West End uno hace un repaso mental sobre el fútbol escocés: Celtic y Rangers. Nada más. Pero no se podría estar más equivocado, ya que Stuart, del Scottish Football Museum, me contó que Glasgow alberga una de las historias más románticas del fútbol.

La historia de un equipo alejado de los principales focos mediáticos del fútbol escocés e internacional. Un equipo que cedió sus colores a la selección del país. De hecho, dicha selección nacional juega en el estadio del club. Sí, porque Hampden Park es de su propiedad. Y el tono azul marino de la ‘Tartan army’ no proviene de la bandera de Saint Andrew, sino del color azul que vestía el Queen’s Park Football Club.

 

El lema del club es ‘Lundere Causa Ludendi’, que refleja perfectamente la filosofía amateur del club. Sí, porque el Queen’s Park ha sido y sigue siendo la única institución amateur de las cuatro divisiones profesionales del fútbol escocés

 

El Queen’s Park FC se fundó en 1867 y este año celebra su 150 aniversario. El pionero del fútbol escocés, el equipo creador del denominado ‘passing game’ que se juega en todo el mundo. Los padres fundadores del club ayudaron a promover el fútbol internacional, como cuando cedieron íntegramente al combinado nacional en 1872 todos los jugadores que formaron el once inicial de la selección. El Queen’s Park cedió sus colores a la selección y los cambió por franjas horizontales blancas y negras. Un templo del fútbol europeo inaugurado en 1903 por el Queen’s Park y que no pertenece a la Federación Escocesa de Fútbol, sino a un equipo que actualmente milita en Scottish League One (el equivalente a la 2aB española). La selección no jugaría en Hampden hasta tres años más tarde. Un equipo que dominó el futbol escocés, siendo actualmente el tercer equipo con más Scottish Cups por detrás de Celtic y Rangers. El único equipo escocés en jugar una final de la FA Cup inglesa, siendo finalista en las ediciones de 1884 y 1885. Su último título copero escocés data del 1893.

La Primera Guerra Mundial truncó la historia victoriosa del club. Durante la guerra, los partidos de fútbol fueron pospuestos debido al conflicto, ya que muchos jugadores y miembros de los equipos de fútbol sirvieron en el ejército británico. Los hoops no se libraron del conflicto y fueron uno de los grandes damnificados por la Gran Guerra, con 33 jugadores, directivos y ex-jugadores que se enrolaron en las filas del ejército del Reino Unido. Robert Christie, John Barbour y Eddie Garvie eran jugadores clave y miembros de la Federación escocesa que perdieron la vida en Francia. Actualmente, en el Scottish Football Museum se encuentra el ‘Queen’s Park Roll of Honour’ que honra la memoria de los activos del club que nunca regresaron.

A diferencia de los dos grandes de la ciudad, el Queen’s Park nunca se ha identificado con un movimiento político ni con una religión. A pesar de que es respetado por las aficiones del Celtic, Rangers, Partick Thistle y Clyde FC, su rivalidad con los gerds data del siglo XIX, cuando el derby contra los protestantes era el partido del año debido a la antigüedad de ambos clubes.

Este año los spiders juegan con la camiseta color azul que les hizo famosos, para rendir homenaje a sus 150 años de historia. Aunque la segunda equipación luce sus tradicionales franjas horizontales blancas y negras, sin renegar en absoluto de su historia.

El lema del club es ‘Lundere Causa Ludendi’ que refleja perfectamente la filosofía amateur del club. Sí, porque el Queen’s Park ha sido y sigue siendo la única institución amateur de las cuatro divisiones profesionales del fútbol escocés. Y actualmente es el tercer club más laureado de Escocia, con jugadores que no cobran ningún tipo de remuneración y simplemente juegan por amor a este deporte. Y precisamente ésto es lo que quiere decir su lema, ‘jugar por el placer de jugar’. De una manera legítima, el club se convierte en un estandarte del movimiento ‘against modern football’, siendo una entidad singular en el mundo y admirada por todos sus rivales.

Sus seguidores no creen en el dinero, creen en la historia de un equipo que nunca se ha vendido al profesionalismo y que sigue fiel a la idea del ‘beautiful game’. Valores totalmente ajenos al fútbol de hoy en día. No cuesta imaginar el gran sacrificio que realiza la plantilla en su día a día por jugar para el Queen’s Park, siendo el orgullo de su afición que acude cada domingo a Hampden Park. Un estadio con una capacidad de 52.000 espectadores. Un templo que, metafóricamente, puede llegar a quedar pequeño para una historia de amor tan grande como la del Queen’s Park, por su filosofía e historia. La visita al Scottish Football Museum en Hampden Park es parada obligada para todo apasionado al viejo ‘passing game’.