Jorge Valdano ha inaugurado el primer coloquio sobre Fútbol y Cultura organizado por la revista Panenka en el FNAC de La Castellana (Madrid). En una charla moderada por el periodista y socio de la publicación deportiva Sid Lowe, el ex futbolista argentino ha repasado algunos de los conceptos que le siguen inquietando y ha reflexionado sobre distintos aspectos, jugadores y épocas. Estas son algunas de las ideas que ha ido desgranando.

¿Un deporte para intelectuales?

“Hoy, en el 2014, ya podemos decir que los intelectuales han perdido miedo al fútbol. Ya no nos dejan solos. Durante tiempo se quejaron de que era una expresión primitiva, animalística, la mente tenía poco que aportar. Me pareció injusto esa soledad y luego la queja de que el fútbol no tuviera pensamiento”

“Desde el 2000, fútbol y palabra se dan de la mano. Mi generación creció vinculando el fútbol a la palabra. Mi único vínculo con grandes idolos los tenía a través de la revista El Gráfico, una revista mítica, bien escrita, que elevaba al fútbol intelectualmente. Y luego a través de la radio, la voz apasionada de relatores que traían aquel fútbol victorioso”

“Para las nuevas generaciones el fútbol llega a través de la imagen, yo lo hubiera deseado de pequeño. Un chico de mi pueblo puede ver a Messi un sábado y un domingo a Cristiano. Y el lunes probar de imitarlos, claro”.

“La palabra por fin se ha puesto en valor. A partir de siglo XXI se han publicado más libro de fútbol que en todo el siglo XX. Hay un periodismo revoltoso, polémico, y hay otro tipo de periodismo que alcanza un nivel que tal vez no hayamos conocido. Biografías que se escriben en dos semanas y libros con otra profundidad, puentes entre fútbol y mundo de la empresa, la cultura.

Una relación exagerada

“Argentina tiene una relación exagerada con este deporte. Tal vez por haber estado vinculado a la cultura popular y a la literatura desde siempre. Existen muchísimos cuentos de ficción y grandes escritores que da gusto seguir. De hecho, pienso que existen libros de fútbol mejores que muchos partidos de fútbol”

“Lo difícil es llevar un partido de fútbol al cine. El cine que ha dado muchos títulos relacionados con el balón, como paisaje y como tema central. Pero lo difícil es recrear el juego”

“Al final, el fútbol dispara las emociones y eso es un campo extraordinario para el escritor. Roberto Santoro vinculaba lo artístico con popular, la literatura de la pelota, tiroteado por la dictadura militar, escribió en el año 1971 que resultó un hito, un libro de 300 páginas donde había poesía, cuentos, letras de tango, dichos, canciones de las barras bravas, libro maravilloso”

Moda, gastronomía… y fútbol

“Hubo un tiempo en el que la cultura estaba hecha para elegidos, gente ilustrada. Hubo un tiempo en que la relación del pueblo con la belleza era a través del fútbol, el populacho… Los últimos años, la cultura ha integrado las emociones, ya consideramos cultura la moda, la gastronomía y también el fútbol. Intelectuales se animan a hablar de fútbol de forma desacomplejada porque antes, a los intelectuales que les gustaba el fútbol, lo disimulaban para no dejar de serlo”

“Luego hay que ver el aspecto publicitario. En los años 80, con los primeros partidos televisados, profetas dijeron que sería el final. Ocurrió exactamente lo contrario. La TV ha publicitado el fenómeno y ha provocado una gran fiebre popular”

Un arma de doble filo

“Fútbol es el elemento simbólico de la globalización. Uniformiza cultura pero también concentra el poder. Por eso Barça y Madrid son cada día más grandes, cuando más crecen van desactivando lo que hay a su alrededor. Resto de jugadores que no son Messi y Cristiano parecen insignificantes. Para Barça y Madrid su mercado es el mundo entero, y el objetivo pasa por conquistar aficionados para convertirlos en clientes. El resto compite en sus provincias”

“Eso también les convierte en clubes elitistas. Entradas caras que impiden al pueblo disfrutar de este espectáculo. ‘El fútbol es para los pobres’ ya no tiene vigencia”

“Hemos estado aborreciendo el fútbol como negocio y sin embargo va a terminar siendo lo contrario, que el negocio salvará el fútbol. Bayern ganó seis títulos temporada pasada y contrató a Guardiola porque con ganar ya no alcanza. Hay que ganar pero también hay que hacer que un chino sintonice tu partido y no otro”

Agrandar la cancha

“Jugar bien o jugar mal. Ganar o perder. Estas ideas no se relacionan estrictamente entre ellas. Si piensas en Guardiola, nadie ha ganado más que él. En Madrid hay que decirlo en voz baja pero no debería ser así. El Bayern ha ganado y ha apostado por su grandeza, debería ser un orgullo para los españoles que un técnico nuestro sea reclamado en un país tan estricto como Alemania”

“Para pensar, la pasión es malísima. Te convierte en sectario. Lo inteligente es aceptar lo obvio. Si el rival hace algo bien, se aplaude y se intenta copiar. El mundo de la empresa se mira de reojo para evitar que una empresa quede relegada. En el fútbol es pecado aplaudir al rival. Para pensar sobre fútbol hay que agrandar la cancha”

Diego Armando Maradona

“Muchos futbolistas se perdieron teniendo talento pero les faltó el espíritu para competir. Empieza en la cabeza y baja hasta los pies. En los genios forma todo de un mismo movimiento”

“Cuando recuerdo el gol de Maradona a Inglaterra en el Mundial de 1986 pienso que si me hubiera acabado pasando el balón hubiera tenido que reaccionar y volver a ser jugador. Porque cuando se sucedió aquella jugada, me convertí también en un espectador, y como todos me quedé ensimismado con aquella acción. Lo que sí supe es que ese gol le acababa de convertir en el más grande”

El relato

“El Barça debe su relato a la derrota. Fue un equipo perdedor durante años. Y encontró un discurso que revelaba una identidad reactiva, necesitaba del Madrid para su relato. Madrid era el centralismo, el poder que vamipirizaba su fútbol. En ese tiempo apareció Vázquez Montalbán. No existe la figura equivalente. El Madrid, como ganaba, no necesitaba el relato”

“El fútbol no siempre tuvo discurso. Durante el franquismo, era la ‘Furia’ y los resultados. Llegó Cruyff e influyó en la construcción de un gusto por el espectáculo. El brazo deportivo de la Transición fue la Quinta del Buitre. En España, considero que hay un periodismo muy combativo por el buen fútbol. Y eso ha contribuido a que España gane ahora también y tan bien”

“Los relatos que más llegan son de los que pierden, puede ser. No había enemigo a la vista para el Madrid con el que armar una historia. Lo único que podía seguir alimentando el mito era el triunfo. El Real Madrid ha sido bastante elemental, una vez se entraba en el vestuario los jugadores sabían que todo lo que no fuera ganar se llamaba y se llama fracaso”

“A mí por ejemplo me gusta la última historia del Real Madrid, combatiendo con el mejor Barcelona. Club que no se resigna, que compra para mejorar, que no se rinde”

“El relato del que pierde es más literario. Nos acordamos más de Brasil que de Uruguay. En aquel momento tenía más gente llorando Brasil que gente en Uruguay gente riendo. Aunque también desprendió aquel Mundial una literatura nefasta y prefascista, se dijo que la derrota era la consecuencia era la impureza de una raza. Como ahora”

El fútbol de la calle

“El fútbol se ha ido alejando de la calle, del barrio. A veces las cosas son inevitables. Yo sé cómo vive un jugador del Real Madrid, sobrevigilado, no puede ir a zonas comunes… Eso lo va aislando de la gente. Se juega cada tres días, lógicamente el placer de jugar va dando paso al deber”

“A mí me gustaba tanto el fútbol que no volví a jugar más después de retirarme. Me daba miedo la nostalgia. Si te quedas empantanado en esos recuerdos te olvidas de que la vida está ahí delante. Y ser entrenador no satisface igual. La tarea de entrenador es para gente muy obsesiva, ser jugador es para niños que no quieren salir de la infancia”

Romario

“Dunga, Mauro Silva… jugadores que tienen un alemán a dentro. Luego hay otros como Romario, Ronaldinho, etc… que no dejaron entrar al alemán”

“Romario era un prodigio de técnica y astucia; vivía del amague. hacia creer al contrario todo lo contrario que acabaría haciendo. Siempre he huido del tópico que dice que hay futbolistas que juegan cuando quieren… Pero con Romario sigo dudando”

“Recuerdo en partidos amistosos que empezó apostarse dinero conmigo. ‘Le juego 100.000 pesetas a que marco dos goles. Si meto dos goles, para mí. Si meto un gol, para nadie. Si no meto, para usted’. Metió dos. Al siguiente partido, lo mismo y volvió a ganar la apuesta, esta vez con tres goles. Y en el tercer partido no me dijo nada y no metió ninguno. Tal vez sabía cuando estaba inspirado y por eso no apostaba…”

“No sabía entrenar si no era con una portería. Ni hablar ya de dar una vuelta a la cancha, para Romario era fatigoso. Si hacíamos juego de posesión era jugar con uno menos. Si metíamos una portería, se mulitplicaba por diez”