Getafe 3 - 3 Bayern de Múnich (10-04-2008)
7.8Nota Final
IMPORTANCIA7
EMOCIÓN10
TÁCTICA5
ESPECTÁCULO9
Puntuación de los lectores 14 Votos
7.9

Las noches más oscuras no se olvidan. Desde hace diez años, un recuerdo cabalga sobre un equipo de fútbol del sur de la Comunidad de Madrid. En el transcurso de esta década, ha descendido y ascendido de categoría para volver al lugar que abandonó. El ‘EuroGeta’ jugaba contra el Bayern de Múnich. Era la vuelta de los cuartos de final de la antigua UEFA. El partido se disputó el 10 de abril de 2008.

El Coliseum Alfonso Pérez recibía la visita del Bayern de Múnich, un equipo que, por aquel entonces, albergaba en sus vitrinas cuatro Copas de Europa. Cuando la suerte lo emparejó con los madrileños, los medios germanos desconocían al equipo azulón. Como si se tratase de la aldea inexpugnable de Astérix y Obélix.

El resultado de la ida, un empate a uno. Aquel día marcaron Luca Toni y Cosmin Contra. Todo quedaba por decidir en el segundo asalto. El Getafe tenía posibilidades de pasar de ronda.

 

“El movimiento azulón fue increíble”

 

Para los seguidores del Getafe, aquella era su gran noche. “La afición estuvo animando al equipo desde dos horas antes del encuentro. El movimiento azulón fue increíble”, recuerda Jaime Gavilán, titular en aquel partido.

El equipo local lucía su indumentaria azul habitual y los germanos, un equipaje totalmente blanco. Les ponías un pantalón negro e igualitos a la Mannschaft. El estadio del Getafe no se había visto en otra igual. “El campo estaba a reventar y no cabía un alfiler en las gradas”, rememora el extremo valenciano.

El encuentro empezó trepidante. Ninguno de los dos equipos se quería ir a casa con la sensación de haberse dejado algo. Un partido que se pondría en contra de los azulones poco después. Rubén De la Red, que jugaba como central, fue expulsado por roja directa al derribar a Miroslav Klose, cuando se encontraba solo ante el portero. Gavilán sostiene que aquello fue como si les echaran un cubo de agua helada, pero, pese a ello, el equipo no se descompuso e hizo un trabajo enorme.

Las desgracias no vienen solas. El equipo entrenado por Michael Laudrup tuvo que mover el banquillo. Ikechukwu Uche notó un pinchazo en el muslo derecho y fue sustituido por el central David Belenguer. Así pues, un cuarto de hora más tarde, el Getafe recompuso su línea defensiva. La idea era estar bien arropados atrás y salir a la contra a la mínima oportunidad.

Cuando faltaban pocos minutos para el descanso, Gavilán se la pasó a Contra, quien arrancó desde su propio campo al encontrar una autopista en la banda derecha. El rumano se deshizo de Van Bommel y de Martín Demichelis en el camino a portería. Tras ello, se perfiló para el disparo y batió a Oliver Kahn con un chut alto y centrado. “Le di el balón en nuestro campo y él hizo toda la jugada. Cosmín marcó un golazo”, explica el zurdo de aquel tanto.

El ‘EuroGeta’ tomaba la delantera en la eliminatoria. Todo el estadio celebró aquel gol. E incluso vibró el palco de autoridades, que estaba repleto. Allí se encontraban el rey emérito Juan Carlos, junto a su hijo Felipe, entre otros. Nadie se quiso perder la que podría ser la gran noche europea de los azulones.

Algo tenía que cambiar en la mentalidad teutona. El descanso llegó. Los que en el fútbol siempre ganan estaban perdiendo. Ottmar Hitzfeld, entrenador del Bayern, lo sabía. El germano movió el banquillo y dio entrada a Marcell Jansen por Christian Lell. Un movimiento que originó que Lahm pasase a la derecha y Jansen ocupase el lateral izquierdo. De este modo, el equipo alemán reforzaba su idea de lanzar centros a sus dos torres de arriba.

La eliminatoria podría haber quedado vista para sentencia si Braulio, quien relevó a Manu del Moral, hubiera aprovechado una contra en la que se quedó solo ante Kahn. El delantero español, con el portero ya casi batido, no pudo disparar entre los tres palos, debido a un inoportuno resbalón.

La alegría duró hasta el 88’. En este momento, Luca Toni quiso controlar un centro dentro del área. Al segundo intento, el cuero fue a la testa de Cortés, que despejó al medio. Ese rechace le cayó franco a Ribéry y este perforó la portería local tras una gran volea. Los dos equipos repetían el mismo resultado que en el partido de ida. Eso conllevaba que habría prórroga. 30 minutos más de esta guerra fratricida entre David y Goliat.

Nada más empezar la prórroga, Javier Casquero lanzó un tiro potente desde la frontal del área. Un disparo que se coló en la red alemana. No había pasado ni un minuto de la ampliación del encuentro y el Getafe se ponía 2-1. Con ello, ya no existía la posibilidad de la muerte súbita de los penaltis.

El acoso y derribo del conjunto azulón no quedó ahí. Pese a estar con un jugador menos, los de Laudrup proyectaron un contragolpe tras un saque de banda. Cortés, como venía siendo habitual desde la segunda parte, echó a correr y centró raso. El central brasileño Lucio se resbaló y el balón quedó a los pies de Braulio. El ariete pudo redimirse del fallo anterior y poner el 3-1.

Mientras la formación alemana no se rendía y buscaba una de esas noches épicas que se dan en Europa, la afición local se convirtió en un mar azulón. Las bufandas ondeaban en el cielo de Getafe. La grada gritaba ‘oés’ a cada pase de los suyos. El Pato Abbondazieri perdía tiempo. Nadie se podía imaginar lo que ocurriría minutos después.

 

“Pensábamos que ya estábamos en la siguiente ronda”

 

Las cámaras, que retransmitían el partido, mostraron al técnico del Getafe y a su ayudante, Luis Milla, sonrientes y seguros de que el pase ya estaba en el bolsillo. “Pensábamos que ya estábamos en la siguiente ronda. Quedaba muy poco tiempo y ellos tenían que marcar dos goles para eliminarnos”, argumenta Gavilán.

Pero todo puede cambiar. Todo puede cambiar de un momento a otro. Del blanco al negro sin pasos intermedios. Todo empezó a torcerse cuando Van Bommel sacó una falta con un balón que mansamente llegaba a las manos de Abbondanzieri. El portero argentino, que consiguió proclamarse Zamora el año anterior, no lo detuvo. El cuero se le escapó y propició que el más listo de la clase, Luca Toni, lo empujase con la puntera al fondo de las mallas, poniendo así el 3-2. Era el 114’. Los peores presagios y temores aparecían en el estadio madrileño.

Tan solo quedaban seis minutos. A la desesperada por hacer un tanto más y conseguir el empate que les diera el pasaporte a la siguiente fase, Kahn subió a rematar el último balón colgado. El portero alemán molestó lo suficiente para que Mario Cotelo no pudiera despejar de manera efectiva. El cuero le cayó a los pies del argentino Sosa, quien mandó un centro templado con su pierna izquierda al centro del área. Luca Toni, haciendo honor a sus características futbolísticas, remató picado ese pase.

El delantero, aunando corazón y cabeza, anotó un tanto que, a la postre, certificaría el pase del club muniqués. Pero esos dos goles no fueron el único recuerdo que dejó el ‘9’ en el Coliseum Alfonso Pérez. Con el temperamento latino, el italiano mandó callar a la afición local, que minutos antes ya daba por certificado el pase a las semifinales. Las pesadillas nocturnas dejaron de lado su letargo para evitar que los azulones conciliaran el sueño aquella noche de primavera.

Los hinchas locales vieron como jugadores de la importancia de Zé Roberto, Kahn, Klose, Schweinsteiger, entre otros, se abrazaban en el terreno de juego como alevines que acaban de ganar un trofeo. La grada no podía creerse lo que había ocurrido. Los españoles, sucumbidos por la fuerza germana, cuando lo tenían todo para alzarse con la victoria, estaban fuera de Europa. Aquella prórroga fue catastrófica para el Getafe.

Al Bayern le costó mucho trabajo, y hasta el último minuto estuvo a merced de los azulones. Philip Lahm aseguraba a la cadena SAT.1: “No estamos felices por el partido, pero sí por el resultado”.

La lucha de ambos equipos fue frenética. Un constante intercambio. Los alemanes quedaron maravillados por la entrega de ese club al que muchos en Alemania no ponían cara. “El Getafe ha sido mejor y ha merecido pasar”, manifestó el técnico teutón.

 

“En la final de Copa del Rey, seré un hincha más del Getafe”

 

A los pocos días, el Getafe se enfrentaba a otro reto: ganar la Copa del Rey. Ya dejaron escapar esa oportunidad el año anterior. No alzaron el título, pero consiguieron viajar por Europa. El equipo azulón tendría una nueva reválida, pero esta vez contaría con el apoyo de un nuevo aficionado. “Le deseo suerte al equipo en la final de copa. Ese día, seré un hincha más del Getafe”, manifestó Ottmar Hitzfeld.

Como en todas las noches oscuras, siempre hay una luz al final que, en el caso de este encuentro, fue azul. “Después de aquel partido, pudieron ubicar la ciudad de Getafe en Europa y toda España fue por un día de nuestro equipo”, concluye Gavilán.