“La ciudad de Liverpool tiene dos grandes equipos: el Liverpool y los reservas del Liverpool”, decía Bill Shankly cuando entrenaba a los ‘reds’ en la década de los ‘70. Una declaración que, intencionadamente, buscaba provocar la ira de la afición del Everton, el otro club de la ciudad de Merseyside, y que resume el significado de la rivalidad entre equipos vecinos. La convivencia de dos colores en una misma población nunca es amistosa, los éxitos de unos escuecen a los otros y sus derrotas son alegría para los tuyos. El estadio rival es territorio prohibido para ti y tú nunca querrías ver a un aficionado enemigo sentado en una de las butacas de tu templo sagrado. Este problema se agrava cuando las dos aficiones se encuentran muy cerca, tan cerca que solo unas calles, un río o un bosque separan las instalaciones de ambos clubes. Hay ciudades que deben lidiar con ello y aquí os mostramos algunos de los estadios más cercanos entre sí del panorama futbolístico.

Si os fijáis, veréis una ‘i’ en la esquina de las fotografías que os permitirá conocer mejor el contexto de cada una de las ciudades y sus rivalidades.