Recuerdo aquellos exámenes de segundo de bachillerato en los que la literatura española me volvía loco. Centenares de autores, con sus miles de obras cada uno y una cuenta atrás en mi cabeza que me decía que ni en mis próximas tres vidas sería capaz de aprenderme todo eso. Ni de coña, era imposible. A dos horas del examen, en el bar de al lado del instituto y un café delante de los apuntes, seguía sin saber si el Barroco era del siglo XVII o si pasó en el XVIII. Preso del pánico, hasta me entraban dudas de que realmente fuera Miguel de Cervantes el escritor de El Quijote. El reloj seguía corriendo a la velocidad de la luz y llegó ese momento típico para los estudiantes que lo dejan todo a última hora. Esperar ese as milagroso que te salva una mano en el river, cuando todo ya está perdido, jugando al póquer. “La generación del 27, esto entra fijo”. Era el momento de sacar a relucir mi colapsada memoria, entre partidos de fútbol y resultados (de fútbol, obviamente) debía dejar un hueco en el cerebro para todos esos autores que cambiaron el panorama cultural español a inicios del siglo pasado. Alberti, Cernuda, García Lorca, Aleixandre y compañía eran la última vía de escape para aprobar, porque rezar ya lo había hecho minutos antes. Cuando me entregaron el examen, ¡bingo!, la generación del 27 estaba entre las preguntas y me salvó, sobre todo, de una buena bronca de mis padres.

Pero por muy intelectuales que fueran, por muy bien que supieran escribir o por mucho que innovaran en la historia de la literatura de nuestro país, había algo que no dominaban, el futuro. No tenían ni idea de que 60 años después nacería otra generación muy distinta a la suya, pero que a mí, como a muchos, me ha marcado más que la del 27. 1987 sería un año sin igual, pero tardaríamos aún lustros en descubrirlo. Poco a poco se fueron vislumbrando las futuras estrellas del fútbol mundial, aunque solo las mentes más fantaseadoras, idealistas y soñadoras podrían imaginar hace unos años que esos jóvenes serían lo que son ahora. Se venía una generación para el recuerdo, una de esas que, por mucho tiempo que pase, permanecen en la retina de los seguidores hasta el día de su juicio final.

A algunos franceses se les pasará por la cabeza esa Eurocopa sub-17 disputada en sus tierras hace 13 años, cuando Samir, Hatem y Karim llevaron en volandas a les bleus hacia el título de campeón. Otros, en este caso afincados en Barcelona, pensarán en aquellas noticias que contaban que unos chicos vestidos de azul y grana jugaban muy bien a la pelota en edad de cadetes y aplastaban a sus rivales fin de semana sí y fin de semana también, en unos partidos en los que Gerard, Francesc y Lionel —los dos primeros también recordarán la historia francesa porque perdieron aquella final— ya destacaban por encima del resto. Mientras que, en Uruguay, los más frikis de este deporte habrían escuchado historias sobre un tal Edinson, que abandonó su Salto natal para iniciar su camino en el Danubio de Montevideo, y de Luisito, que seguiría los pasos de su paisano poco después yéndose a Nacional.

Quizá Luis no sepa plasmar sobre un papel lo que significa el amor como su tocayo, pero estoy convencido de que Cernuda nunca supo definir tan bien como Suárez ante la portería rival. No dudo que Karim sea incapaz de escribir Poeta en Nueva York como lo hizo Federico, aunque tengo claro que García Lorca no sabía bailar con el cuero entre los pies como lo hace Benzema. Ni por asomo me atrevería a cuestionar que Lionel nos asombre con una poesía plagada de recursos literarios como tan bien sabía hacerlo Rafael, como tampoco me preguntaré en la vida si Alberti podría dejar boquiabierto a diario al graderío como lo hace Messi. Dos generaciones muy distintas, pero ambas capaces de marcar una época; una para los amantes de las letras, la otra para los enamorados del balón.

Este 2017 será especial para estos futbolistas y para otros tantos. Ha llegado el momento, de enero a diciembre, con el pastel encima de la mesa, ya no serán veintitantas las velas que soplen. El ‘3’ se adueñará de sus edades por una década. ¡Felices 30 a todos!

Si os fijáis, veréis una ‘i’ en la esquina de las fotografías que os permitirá conocer el lugar y la fecha de nacimiento de cada futbolista.