Benito Floro, el estratega metódico por excelencia, es una de las figuras más representativas del fútbol español de los 90. Su gesta al ascender al Albacete desde la Tercera División hasta la máxima categoría en tres temporadas o la polémica bronca a los jugadores del Real Madrid en los vestuarios del Lleida, lo caracterizan como uno de los personajes noventeros más destacados del panorama futbolístico.


 

Llegó al Albacete Balompié en el 89 cuando estaba en Segunda B, ¿en qué condiciones se encontraba el equipo?

Normal. Una ligera deuda de 250.000 pesetas y una plantilla que Julián Rubio reorganizó con chavales de la cantera como Coco y otros.

¿Cuáles fueron las claves para conseguir aupar al ‘Queso Mecánico’ hasta la primera división?

Acoplar en el Albacete a los jugadores que tenía pensado llevar al Villarreal junto a los cuatro o cinco del Alba que allí quería llevar también, más tres jóvenes canteranos y muchos días de entrenamientos dobles; así como un presidente colaborador con nuestro plan.

Empezó en equipos de Regional y de Tercera División. Llegó al Albacete y en apenas dos años se produjeron los dos ascensos hasta alcanzar la Primera División, ¿cómo vivió ese proceso tan acelerado? 

El proceso arranca con mi primera temporada como entrenador, en la que fui cesado por no admitir presiones del secretario técnico, teniendo al equipo en zona de ascenso, y posteriormente sin mi dirección perder casi todos los partidos y bajar de categoría. Siguió con un ascenso del Torrente de Regional a Tercera en dos años consecutivos. Con otro ascenso del Denia a Tercera. Con un ascenso del Alzira a Segunda B. Con un estar a punto de ascender a Segunda División con el Olímpico de Xátiva y así hasta lo más conocido que fue lo del Albacete. Lo viví con normalidad, muy centrado en formar las plantillas más acordes en cada equipo y acorde a su presupuesto económico.

 

“Zalazar ha sido el medio centro más completo que he dirigido”

 

¿Qué recuerdo tiene de jugadores como el Toro Aquino, Luis Conejo o Jose Luis Zalazar? 

Daniel era un delantero zurdo que hacía muy bien los desmarques diagonales, junto a una buena ubicación en el área y un buen disparo. Luis era un porterazo moderno, jugaba con los pies muy bien y dominaba el área, además de ser un buen líder. José Luis ha sido el futbolista más completo que he dirigido como medio centro, además de ser uno de los centrocampistas más goleadores de la liga española de los 90. Ellos tres eran, y siguen siéndolo, excelentes personas y compañeros.

Su etapa con el Albacete se produjo en una época en la que no existía ni el término ‘sicología deportiva’, ¿qué mejoras produjo tener un especialista en la materia dentro del equipo?

Sí existía. En el Sporting de Gijón, Jesús García y Rosana Llames en la época de Miera ya lo hacían. Mejora la concentración mental, relajación y cohesión social, amén de orientar al entrenador en las formas que debe tratar a cada jugador ante las motivaciones o las exigencias.

Si el factor mental juega un papel fundamental en el fútbol y en el deporte en general, ¿por qué cree que siempre ha habido reticencias a la hora de introducir esta figura en los vestuarios?

Porque el fútbol es el deporte profesional más arcaico, a pesar de la modernidad de estadios y marketings.

¿De qué manera acogían los futbolistas la pedagogía, la teoría y el método? ¿Hubo recelo o implicación?

Total implicación. La reacción del futbolista en general es positiva si ve que la propuesta es buena para el resultado y el buen juego.

En 1992 se aprobó la ley en la que muchos clubes debían adoptar la forma de Sociedad Anónima. ¿Fue este el principio que condenó a clubes como el Logroñés, el Burgos, el Oviedo y el propio Albacete?

No, en todos los casos fue la mala gestión deportiva porque se puede bajar de Primera a Segunda, pero nunca hacerlo con deudas. Un equipo de Segunda debe subir a Primera y pensar que puede bajar aunque invierta mucho dinero: tiene que guardar por si se da ese caso.

 

En el Real Madrid faltaba cohesión, liderazgo y dinero para hacer buenos fichajes como Cafú, Roberto Carlos o Ginola”

 

¿Cómo se produjo su llegada al Real Madrid? ¿De qué manera le convenció Mendoza?

Ya estando yo en Segunda división con el Albacete, el Real Madrid hizo dos intentos de contratarme, ante la destitución de Benjamin Toshack y la dimisión de José y Alfredo. En esta última, sólo faltaban dos meses y se me comunicó con sinceridad que Pacho Maturana estaba firmado para el año siguiente, que lo mío era para dos meses y luego pasar al Castilla y dije que no. Al año siguiente fue otra vez Juanito, que en paz descansa, quien convenció a unos y otros. Nos convencimos mutuamente.

¿Qué requería el club en esos momentos? ¿Estaban presenciando el declive de la Quinta del Buitre? ¿Qué importancia tuvo la llegada de Zamorano?

El club estaba en crisis económica. Tenía una excelente junta directiva con directivos jóvenes y prestigiosos. La Quinta no estaba en declive, si bien, tampoco estaba en su principio, era más un asunto de desunión, de no haber una buena cohesión profesional en el grupo de los más veteranos y, por tanto, de una carencia de liderazgo.

Iván hizo una primera temporada excelente. En la segunda estuvo un poco menos concentrado, como la mayoría de los más veteranos; llegó a dar como entre 12-15 remates en los postes, pero era un luchador nato.

¿Cuáles crees que fueron los factores que impidieron que el Real Madrid se llevara La Liga del 1992-1993? ¿Había temor en el vestuario antes de enfrentarse al Tenerife? ¿Qué pasó para que se repitiera la misma historia del año anterior?

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No sabemos a ciencia cierta. Sabemos que González Lecue, uno de los mejores árbitros de la temporada, dimitió unos días antes de acabar la liga, según parece porque su merecida y casi anunciada internacionalidad no se la dieron para dársela a otro que no quiso sancionar tres penaltis clarísimos y consentir casi 40 faltas del rival.

No teníamos miedo porque empezamos jugando, dominando, pero… fue un final muy ajustado por ganarle al Barcelona la semifinal de la Copa del Rey.

Se enfrentó deportivamente contra Johan Cruyff tanto en su época con el Albacete como con el Real Madrid. ¿Cómo recuerda esa rivalidad? ¿Era tan superior el FC Barcelona? ¿Realmente jugaban a otra cosa?

Lo primero que recuerdo, y que nunca olvidaré, es la personalidad de Johan y su defensa de mí ante la agresión del Grupo PRISA deportivo cuando lo de Lleida. La rivalidad en lo deportivo era un acicate para motivar a los jugadores desde el lado táctico. El Barça tenía una formación y un sistema de marcaje mixto que facilitaba contrarrestar su calidad individual, que era la más completa, pero jugaba al fútbol, no a otra cosa. En cuanto a resultados nos enfrentamos un total de 12 partidos (4 ganados, 4 empatados, 4 perdidos). De los cuales 5 fueron con el Albacete (1 ganado, 2 empatados y 2 perdidos) y 7 con el Real Madrid (3 ganados, 2 empatados, 2 perdidos).

¿Cómo se llegó a la situación de perder ante el Lleida, recién ascendido a Primera en la temporada del 93-94?

Porque se empezó la temporada sin poder firmar ni a Cafú o Roberto Carlos y Ginola, y con la misma falta de cohesión, que cada vez era más grande. Aún así cuando la destitución estábamos a dos puntos del Barça, que tenía que venir al Bernabéu.

¿Faltaba un líder en el equipo?

Faltaba cohesión, liderazgo y dinero para hacer buenos fichajes.

 

Hace 23 años de la regañina de Lleida y la forma de dirigir no ha cambiado porque las actitudes de los jugadores tampoco han cambiado”

 

 

Si no hubiera salido a la luz el vídeo de Lleida, ¿habría terminado la temporada con el Real Madrid?

Sí, y posiblemente disputando el título.

Este tipo de discursos raciales y que apelaban a la testosterona eran habituales en los 90, ¿por qué tanto revuelo? ¿Han cambiado las formas de dirigir a los futbolistas?

Esa regañina fue la segunda porque la primera fue en un partido de Copa en Tenerife. Pero debo decirte que no me sentí bien en ninguna de ellas, pero era desesperante la poca o nada cohesión que tenían. Y no creo que cambien las formas de dirigir a los profesionales, entre otras cosas porque las actitudes de los jugadores tampoco cambian.

¿Qué diferencias hay entre el fútbol de los 90 y el actual?

En lo sustancial el cambio de premiar la ganancia con tres puntos y penalizar el empate; los retoques a la norma del fuera de juego y la expulsión por ocasión manifiesta de gol. Fuera de eso, el que las canchas y los estadios cada día están mejor; así como las vestimentas nuevas para el marketing.

¿Actualmente, prima más la calidad o la táctica?

Prima siempre la táctica porque es la aplicación de la calidad global de cada equipo y jugador.

¿Se debe ganar de cualquier forma o se debe ganar jugando bien?

Profesionalmente, en el 90% de los partidos se debe jugar bien para ganar.

Usted ha mencionado en alguna ocasión que el fútbol está estancado, ¿sigue opinando lo mismo?

Sí, no tengo la menor duda. Es el juego deportivo que atesora  más dinero de la Tierra y el que menos progresa en lo deportivo y en lo estructural.

¿Cree que hay poca creatividad en el fútbol actual?

Lo que creo es que la mejor condición física está por encima de la calidad técnica-táctica individual.

¿Siente nostalgia por el fútbol de los 90?

No, en absoluto, el pasado no me llama la atención, salvo cuando se recuerda algo en alguna tertulia o como ahora.

Hoy Benito Floro sigue entrenando en Costa Rica, en la LD Alajuelense. ¿Qué balance hace de su experiencia en el país?

No hay tiempo para hacer balance. Junta directiva y grupo técnico estamos luchando sin parar para solucionar dos cosas importantes: ser solventes económicamente y ser lo más competitivos posibles en la cancha.

Tuvo en la plantilla a un costarricense como Conejo y ahora el portero referente del Real Madrid es Keylor Navas. Además, pudimos ver en el pasado Mundial de Brasil la calidad de la selección de Costa Rica, ¿cree que se están haciendo las cosas bien? ¿Siente que los jugadores jóvenes están más motivados al ver que tienen referentes en las grandes ligas? 

Deben estar haciéndose bien y por supuesto que los jóvenes se motivan con la selección y sus internacionales.