Andoni Zubizarreta sigue siendo a día de hoy el jugador con más partidos en Primera. Desde ya hace casi dos décadas, sin embargo, juega desde el despacho. Trabajó en el Athletic y en el Barça y, desde hace año y medio, es el director deportivo del Olympique de Marsella, rival del Atlético de Madrid en la final de la Europa League que se disputará este miércoles en Lyon. En el nuevo #Panenka74 tuvimos la oportunidad de mantener una extensa conversación con él para conocer cómo es su día a día dirigiendo la planificación de uno de los históricos del fútbol francés.

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La principal diferencia con sus anteriores experiencias es que, mientras en España estuvo en clubes que eran propiedad de los socios, ahora forma parte de a uno que pertenece a un dueño. “Se nota, porque el proceso de toma de decisiones es muy rápido”, explica ‘Zubi’. Aunque al final, reconoce, tienes que seguir teniendo presente que la institución es de sus seguidores, puesto que “los que llenan el Vélodrome son los propietarios anímicos. No se reúnen, no deciden, pero tienen influencia. No te puedes abstraer de eso a la hora de tomar decisiones. Decides rápido, pero tienes que tener en cuenta todo lo que te rodea”. Otra particularidad es que por primera vez no está en una entidad con la que tenga un vínculo sentimental y emocional, como sí le pasaba en Bilbao o Barcelona. En el Athletic y en el Barça, conoces a la prensa… Como diría Cruyff, tienes cierto entorno. Aquí no. Desde que llegué, me he tenido que adaptar al idioma, al club, a las costumbres…”, apunta. El ex guardameta, cuya experiencia le ha enseñado que es uno mismo el que tiene que hacerse al club cuando llega, y no al revés, ha sabido cómo adaptarse al nuevo entorno: Se aprende a base de observar mucho pero también de estar muy callado. Y te das cuenta muy rápido de que este es un equipo y una ciudad que necesitan sentirse orgullosos de sí mismos”.

Esta forma de vivir tan intensamente el deporte, es lo que hace del OM un destino especial para cualquiera. También para Zubizarreta, que reconoce que “es un equipo que conecta mucho con la gente de todas las clases. Gente en toda Francia que se siente identificada con un club y con una ciudad un punto rebelde”. El entrevistado reivindica que esta manera tan especial que tienen los marselleses de sentir los colores demuestra la grandeza del fútbol, que en una época en la que el negocio y el ruido de las redes sociales parecen tapar el juego, todavía genera pasiones, ilusiones y decepciones. “Lo que pasó en el Vélodrome contra el Leipzig, en un tuit no lo metes”, matiza para acompañar su argumento, haciendo referencia al ambientazo que se vivió en el estadio el día que los de Rudy García eliminaron al conjunto alemán en los cuartos de la Europa League.

La competición continental, de hecho, ha sido un gran escaparate para el Marsella este curso. Un motivo para ilusionarse. Aunque ‘Zubi’ confiesa que ese éxito no les ha pillado por sorpresa. Lo que nos pasa y es bueno nunca nos sorprende, porque trabajamos para ello, para que las cosas buenas nos pasen”, asegura. “Lo que más me ha gustado de este equipo es su capacidad para competir siempre. Somos un equipo que se sobrepone, que lo intenta, que tiene un muy buen ritmo de juego… Y eso me gusta, porque seguramente me devuelve más a mis tiempos de Valencia, Bilbao… Incluso a mi Athletic de cuando yo jugué”. Un colectivo que se deja el alma en cada partido, y que tiene como uno de sus principales referentes a un jugador que apenas lleva unos meses vistiendo la camiseta del OM: Luiz Gustavo. Sí, a Luiz todo el mundo en Marsella lo considera el gran fichaje del año”, cuenta el director deportivo, que además añade sobre el contrastado centrocampista brasileño que representa un poco eso que el Olympique de Marsella era antes, que reunía a los grandes jugadores, que era el gran equipo de Francia, el gran equipo internacional”

A poco tiempo de saber cómo cerrarán el curso Luiz Gustavo y sus compañeros, y si conseguirán hacerlo o no levantando un título, Zubizarreta también se muestra dispuesto a hablar sobre el Barcelona, del que salió por la puerta de atrás en 2015. Por una parte, el vitoriano revela que todavía no está cómodo siguiendo al grupo que en parte diseñó en su día: “Mi mujer dice que soy un idiota, pero sí, me sigue costando ver partidos del Barça”. Y por otra aplaude el trabajo que está haciendo Ernesto Valverde, al que en su día promovió en el Ahtletic. “Sobre todo tiene la personalidad para gestionar. En rueda de prensa funciona bien, es capaz de transmitir sin necesidad de elevar mucho el tono”, comenta sobre el ‘Txingurri’.