La Asociación Europea de Clubes (ECA) nació en 2008 para ocupar el lugar del desarticulado G-14  y representar a los clubes europeos en el tablero que comparten con federaciones nacionales, internacionales y futbolistas. Diez años después, la ECA, abrazada por la propia UEFA, ha servido para que las entidades más poderosas de Europa acerquen sus posiciones a las del máximo organismo continental, que nunca reconoció al G-14, y para que se integren los intereses de los clubes dentro del entramado federativo.

Para hablar sobre esta década de evolución del fútbol europeo, pero también con los propósitos de saber más sobre el futuro inmediato del juego a través de la evolución de la Champions League y de conocer hasta dónde pueden utilizar los clubes su poder creciente, contactamos con Nyon, Suiza, donde Michele Centenaro, que desde 2008 es el secretario general de la ECA, hace un hueco en su agenda para atender a Panenka.

Tras diez años de historia, ¿cuál ha sido desde su punto de vista sido la contribución más relevante de la ECA al fútbol europeo?
La creación de la ECA inició una nueva era en la forma de gobernar el fútbol europeo y mundial. Hemos alcanzado acuerdos con la UEFA y la FIFA a través de la ECA. Por primera vez, se ha puesto sobre la mesa que las partes interesadas, en particular, los clubes, que son básicamente la fuerza motriz del negocio, tienen que formar parte de la toma de decisiones, de la gobernanza. Un nuevo enfoque que se ha seguido también en otros deportes. La manera moderna de gobernar está basada en la inclusión, la consultación, la participación por parte de las partes relevantes. Desde el punto de vista de la gobernanza, creo que hemos generado un progreso en el panorama futbolístico. Concretamente, hemos contribuido a apaciguar algunas tensiones entre los clubes y las selecciones nacionales, por ejemplo, en lo que se refiere a la cesión de futbolistas a los equipos nacionales, introduciendo un seguro central, que se ha implementado en la FIFA bajo el nombre de ‘programa de protección’, con el que los jugadores que se lesionan jugando con la selección tienen una cobertura. Creo que es muy importante, porque ha contribuido ha apaciguar las tensiones entre selecciones y equipos. También se ha introducido el principio de que, cuando un futbolista juegue con una selección, deba ser recompensado por su actuación; se ha propuesto crear un mecanismo de compensación de los torneos que permita distribuirse a más de 500 clubes de toda Europa, cuando es un torneo europeo, y a más de 500 en todo el planeta cuando se refiere a una Copa del Mundo. Y otra enorme contribución de la ECA es la ordenación, junto a la UEFA y la FIFA, del calendario internacional, que ahora tiene un patrón y un modelo más claros. Esta discusión sobre el calendario va a volver a empezar pronto. Pero creo que estamos en un buen punto de partida, con un buen orden.

 

¿Cómo funciona la ECA? ¿Quién toma las decisiones? ¿Cómo se ponen de acuerdo los clubes?
Somos una organización que ahora cuenta con 230 clubes. Nuestro reto, por supuesto, es asegurarnos de que satisfacemos lo máximo posible los intereses de todos nuestros miembros. Y nuestros miembros van desde los países más punteros hasta los que están a la cola. Así que hemos implementado un sistema de consulta que hemos reforzado recientemente a través de la creación de reuniones ad hoc con los responsables de cada club, que se llevan a cabo con regularidad dos veces al año. Y tenemos equipos de trabajo que aproximadamente incluyen a la mitad de los miembros, equipos de trabajo dedicados a cuestiones específicas, tales como la competición, el marketing, el fútbol formativo, las relaciones institucionales… También tenemos un comité de fútbol femenino, que nació hace cuatro años. Y estos grupos de trabajo hacen sus aportaciones a la junta, que es el cuerpo ejecutivo, compuesto de 15 miembros elegidos por los su respectiva circunscripción. Hay cuatro grupos que eligen a los miembros de la junta, que son los que toman la última decisión. Así funciona. Y luego tenemos la asamblea general, por supuesto, en la que se agrupan todos nuestros miembros bajo el mismo techo dos veces al año.

Tras diez años, ¿cree que la relación entre los clubes principales de Europa y la UEFA es hoy mejor que una década atrás?
Sin duda, sí. Estoy completamente de acuerdo con ello.

¿En qué sentido?
En el sentido de que ambas partes se entienden mucho mejor, en relación a sus respectivos intereses, pero también respecto a sus necesidades. A través del diálogo constante, que empezamos, como dices, hace diez años, y también gracias a relaciones personales, hemos desarrollado una muy buena relación. Por supuesto, los órganos rectores, la UEFA, de hecho, compuesta por federaciones nacionales, entiende mejor las necesidades de los clubes. Y al mismo tiempo, los clubes también entienden cuáles son las necesidades de las federaciones nacionales de desarrollar sus actividades de base. Se han acercado. Y el hecho es que ahora somos el primer actor que ha sido incluido como componente de pleno derecho en el Comité Ejecutivo de la UEFA, con dos miembros. Es un signo claro de que hay mucha más proximidad y participación en las decisiones.

¿Esa inclusión de dos miembros en el Comité Ejecutivo, la ve como un punto de inflexión?
Sin duda, es un punto de inflexión. En el sentido de abrir la puerta a más inclusión y participación. Al mismo tiempo, estamos también en el punto inicial, porque, por supuesto, primero hay que entender cómo funcionan las cosas dentro de este órgano. Somos bastante positivos al respecto.

¿Le gustaría ver al presidente de un club siendo presidente de la UEFA al mismo tiempo? ¿Podría ser posible?
Bien… No sé exactamente cuáles son los requerimientos para convertirse en presidente de la UEFA, en términos de requerimientos legales… Por supuesto, ahora tenemos miembros en el Comité Ejecutivo que son representantes de clubes. También tenemos miembros del Comité Ejecutivo que ahora son presidentes de federaciones. Y en el pasado teníamos a presidentes de clubes o provenientes de la ECA que ahora están en el Comité Ejecutivo de la UEFA viniendo de una federación. Así que esta mezcla, esta evolución, está teniendo lugar. De hecho, tiene que ver con esas personas y con su filosofía y su forma de pensar, que, cuando ocupan una posición de tal importancia, se fija la forma fútbol europeo desde un plano más general, no solo en relación al interés de una sola parte.

 

“El G-14 no tenía poder, en el sentido de que no participaba en la toma de decisiones. Era, sin duda, un fuerte grupo de presión, pero no estaba reconocido por la UEFA o la FIFA, ni por las federaciones nacionales. Así que, de facto, no tenía poder. La creación de la ECA ha probado que ese modelo no fue exitoso”

 

¿Cuál es la mejor manera de asegurar la pervivencia del modelo Champions League, desde la perspectiva de los clubes y de la ECA? ¿Los ingresos por derechos de televisión y su aumento?
No podemos esconder que el flujo de ingresos, hoy en día viene casi en un 80 por ciento de los derechos de televisión. Lo mismo en cada una de las grandes ligas, más o menos. Un acuerdo importante en cuanto a ingresos es algo que no debe ser descuidado. Si en el futuro los derechos de televisión van a llamarse así o más bien ‘derechos de medios’, con la evolución de los llamados OTT, de Amazon, otras plataformas… Habrá que verlo, creo que será así en el futuro. Por supuesto, el panorama mediático va a cambiar, pero diría que es lo que realmente te dice hasta qué punto es interesante tu competición y tu deporte, aparte del elemento financiero.

Es normal que el elemento financiero sea relevante en el mundo en el que vivimos…
Sí, por supuesto. Pero no es el único elemento. Cuando piensas en la competición, ves que no es el único elemento. Están los aficionados, los estadios y ese algo especial, en un lugar especial, que ocurre durante los 90 minutos. Creo que esa es también la riqueza del fútbol, se juegue cuando se juegue, en cualquier país, en cualquier escenario alrededor del mundo…

Por primera vez, en la próxima Champions veremos menos campeones de liga que no campeones. En países pequeños como Dinamarca o Bélgica hay a quien le preocupa el nuevo modelo de la Champions League 2018-2021 que, consideran, facilita las cosas a las ligas grandes y se la complica a los equipos de ligas pequeñas. ¿Cree que es así?
No, no lo creo. El fútbol evoluciona y, en primer lugar, la competición es completamente abierta. Todos los campeones tienen exactamente la misma oportunidad de acceder a ella. Y, de hecho, muchos campeones tienen todavía más posibilidades de participar en la Europa League, porque no debemos olvidar que las competiciones europeas no son solo la Champions League, hay otro torneo mayor que se está desarrollando y creciendo, la Europa League. Hemos visto su éxito en los últimos años. Y con el nuevo sistema hay más posibilidades de participar en la otra competición, especialmente para los campeones. Es una vieja discusión, ahora nos estamos centrando mucho más en el nuevo acceso… Es verdad, por supuesto, que hay una demanda de más plazas en general. Así que es cierto que la mayoría de clubes, especialmente de países medianos o pequeños, quieren jugar más partidos en Europa. Porque para ellos, Europa significa un flujo de ingresos, por una parte, y, por otro lado, quiere decir competición, una competitividad que les hace mirar cada vez más hacia el continente. Pero eso no significa que con el nuevo sistema las oportunidades hayan disminuido.

Por otro lado, tenemos a los grandes clubes. En la negociación del nuevo formato, ¿buscaron asegurarse una plaza fija en la competición sin importar sus resultados en la liga nacional?
Definitivamente no. La intención principal del modelo que al final ha sacado adelante la UEFA es arreglar deficiencias, como por ejemplo el interés que genera la fase de grupos. Así que la idea de la UEFA era potenciar el interés y la previsibilidad de la fase de grupos. No tiene nada que ver con dar garantías a clubes que no hayan logrado su plaza a través de la competición doméstica. No hay nada de eso.

Comparando a la ECA con el G-14, ¿los grandes clubes tienen hoy menos poder con este formato, compartiendo organización con más clubes?
El G-14, de hecho, no tenía poder, en el sentido de que no participaba en la toma de decisiones. Era, sin duda, un fuerte grupo de presión, pero no estaba reconocido por la UEFA o la FIFA, ni por las federaciones nacionales. Así que, de facto, no tenía poder. La creación de la ECA ha probado que ese modelo no fue exitoso. Y el hecho de que la ECA, a través de la firma del Memorándum de Entendimiento fuera inmediatamente reconocido como interlocutor de pleno derecho representando a los clubes de forma colectiva, sin lugar a dudas ha marcado un antes y un después en la evolución del gobierno del fútbol, como te he dicho al principio.

¿Cuál cree que será el papel de las ligas modestas en los próximos diez años?
Tienen un rol fundamental desarrollando el fútbol doméstico. No creo que vaya a cambiar.

¿Y las primeras divisiones de los países más pequeños?
Está claro que, en este momento, las principales cinco ligas son las dominadoras, y las ligas más pequeñas necesitan recuperar un poco de terreno y tienen que encontrar la manera de mejorar su rendimiento doméstico. Hay planes, como debes saber, por parte de algunas ligas, de unir fuerzas. Estoy hablando de [la creación de] ligas supranacionales. Siempre hemos apoyado iniciativas de este tipo porque es de nuestro interés y del propio fútbol que estas ligas y, para nosotros, especialmente, estos clubes, continúen teniendo un papel importante en el panorama europeo. Hemos apoyado indudablemente este movimiento. Por supuesto hay que fijarse en si esta unión es beneficiosa deportiva y económicamente.

 

“Hay planes, por parte de algunas ligas, de unir fuerzas. Estoy hablando de [la creación de] ligas supranacionales. Siempre hemos apoyado iniciativas de este tipo porque es de nuestro interés y del propio fútbol que estas ligas y, para nosotros, especialmente, estos clubes, continúen teniendo un papel importante en el panorama europeo”

 

¿Así que quizá el debate dentro de la UEFA y la ECA en los próximos años será la creación de estas ligas supranacionales?
Como te digo, desde la ECA siempre hemos apoyado esta tendencia porque si ayuda a las ligas medianas y pequeñas a fortalecerse y a convertirse en más competitivas, solo puede ser para bien. Y sé también que la UEFA lo está investigando. Así que creo que deberían convertirse en propuestas concretas para empezar a verlo en términos más sólidos.

Hablando de las ligas supranacionales. Especialmente durante la existencia del G-14, se instaló el debate sobre la creación de una Superliga que albergara a los principales clubes de Europa. ¿Es hoy una hipótesis imposible?
Nos estamos centrando mucho en la Champions League, que es nuestra Superliga. Nos estamos centrando también más en la Europa League. Estamos en un nuevo ciclo, en un nuevo plazo, el 2018-2021, y es lo que estamos trabajando ahora con la UEFA.

Por lo tanto, la Superliga es la Champions League y el interés de los grandes clubes está en la Champions League.
Hablas de los intereses de los grandes clubes, pero estamos hablando de la ECA; y la Superliga, para nosotros, es la Champions League.

Hemos hablado de los ingresos por derechos televisivos en la Champions League. En el acuerdo para el periodo 2018-2021, se revisa el market pool  [el índice que marca los ingresos que le corresponden a cada club por derechos de televisión y que hasta ahora se distribuía solamente en base al mercado nacional, privilegiando a los que no tenían competencia en el país]. ¿A quién beneficia ese cambio?
No es un cambio dramático. El cambio principal viene del hecho que, en el pasado, el market pool se distribuía puramente teniendo en cuenta los derechos de televisión, dando más importancia al mercado. Ahora este pool está dividido entre los derechos de televisión y el rendimiento real, el coeficiente, de los clubes. Creo que es una manera de volver a equilibrar lo comercial y lo deportivo.

Me gustaría que habláramos de los aficionados. El fútbol hoy tiene una perspectiva global y el aficionado tradicional puede sentirse menos importante. ¿El fútbol se preocupa lo suficiente por sus aficionados?
Te puedo asegurar que todos nuestros clubes se preocupan mucho por sus aficionados. Mucho. Los aficionados son la esencia de un club de fútbol. No conozco ningún club que no se preocupe mucho de sus aficionados.

¿Puede generar un problema la tendencia al alza de las franquicias y los grupos que poseen varios clubes?
Como el fútbol es global, esa es una evolución natural. Como en cualquier industria. Por supuesto, tenemos que asegurarnos de que no se altere la integridad de la competición. Y ese es el punto fundamental. Hay reglas como la del fair play financiero o normas deportivas contra la propiedad cruzada que se aseguran de que la integridad de la competición se mantenga. Y este es el objetivo fundamental.