Fan de Bukowski, crítico con el fútbol moderno y embajador de una campaña global con un claro objetivo social. Estamos acostumbrados a que el jugador nos sorprenda pero no siempre destacamos la importancia de su figura en el mundo de élite futbolístico.


Juan Mata es como una especie en peligro de extinción que solo se encuentra viajando a paises exóticos. No es que considere Mánchester una jungla de cristal, pero él es diferente. Como la conocida canción de Pulp, el futbolista del United no quiere ser como la Common people, él juega en una liga que está muy por encima de la de sus compañeros de profesión, pero no lo sabe.

Su última hazaña, que ha inundado las redes sociales en estas últimas semanas, fue lanzada en colaboración con la organización internacional Streetfootballword. Common Goal no es para Common people, y por eso Mata se ha convertido en su principal motor propulsor.

Lo que sorprende de Common Goal difiere de su objetivo, principal, de donar el mínimo del 1% del salario total de las grandes –y no tan grandes- figuras del panorama futbolístico internacional. A pesar de ser una magnífica iniciativa, falta algo. Como el chocolate sin churros.

 

Mata declaró en un conocido programa de televisión español que su sueldo era “una burrada, algo irreal”

 

Y es que más allá de los nombres que ya se han unido a la lista, como Julian Nagelsmann, Mats Hummels, Giorgio Chiellini, Kagawa, Alex Morgan o Vero Boquete, los participantes del proyecto se pueden contabilizar con los dedos de las manos.

Hace más de un año Mata declaró en un conocido programa de televisión español que su sueldo era “una burrada, algo irreal” con respecto a la media y que estaría dispuesto a ganar menos para que el fútbol dejara de ser un negocio. Después de estas declaraciones nace Common Goal y el ‘red devil’ nos muestra, una vez más, por qué el dicho de ‘uno entre un millón’ le va como anillo al dedo.

Parece que gran parte del mundo del fútbol se muestra reticente a la donación, o más bien muestra una actitud pasiva ante tal iniciativa, que pretende ayudar, a través de este deporte que mueve tanto y que apasiona a muchos otros, a un gran número de organizaciones para una mayor igualdad en el desarrollo e impacto mundial.

Queremos a más Matas en nuestro fútbol, figuras que admiten que su vida es irreal y poco representativa, deportistas que se preocupan por las situaciones sociales y el panorama internacional actual, que ayudan, que se comprometen, que intercambian libros con los compañeros en el vestuario y que disfrutan del juego como cuando eran niños. Futbolistas que quieren que el deporte rey vuelva a ser lo que era, un juego de todos y para todos, en vez de una secuela de mala calidad de El Padrino.