A finales de la década de los 60 se fundó en el barrio de Bom Retiro de São Paulo el Grêmio Recreativo Cultural e Escola de Samba Gaviões da Fiel Torcida, la mayor agrupación de aficionados del Corinthians. Más de 100.000 aficionados se agrupan en una de las mayores hinchadas de Brasil. Uno de sus objetivos iniciales fue coordinarse para echar al presidente del club, el abogado y diputado estatal Wadih Helu, en el cargo desde 1960. Fue designado persona non grata por la torcida organizada después que tratara de impedir su concreción. En plena dictadura militar, contar en el estadio con un colectivo de hinchas organizados podía ser contraproducente para los dirigentes. Hacía tan sólo un año de las grandes manifestaciones estudiantiles de oposición al régimen militar. Así fue como el máximo mandatario del Corinthians emprendió una lucha fratricida contra su propia torcida liderada en aquel entonces por Flávio La Selva. El político, acostumbrado a hacer y deshacer sin rendir cuentas, acabó dejando la presidencia en 1971 siendo sustituido por Miguel Martínez. Aquella fue la primera gran victoria de la torcida organizada corinthiana. Desde entonces Gaviões se mantuvo fiel a su lema: ‘lealdade, humildade e procedimento’.

 

Aquella fue la primera gran victoria de la torcida organizada corinthiana. Desde entonces Gaviões se mantuvo fiel a su lema: ‘lealdade, humildade e procedimento’

 

A pesar de la espiral de violencia protagonizada por algunos de sus integrantes en los años 90, que incluso estuvo a punto de acabar con la torcida tras pedir el Ministerio Público en 1997 su desaparición, el grupo siguió ejerciendo de altavoz crítico de la hinchada del Timão. El pasado febrero de 2016, la Policía Militar accedió a la grada ocupada por Gaviões da Fiel para retirar unas pancartas críticas con el grupo mediático Globo, encargado de gestionar las retransmisiones del campeonato Paulista, la Federación Paulista de Fútbol (FPF) y la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF). Los mensajes eran explícitos: ‘Globo, el Corinthians no es tu patio trasero’ y ‘¿Dónde están las cuentas del estadio?’. Tras unos instantes de forcejeo, los hinchas trataron de saltar al terreno de juego, pero fueron contenidos por los agentes. La protesta tiene su origen en la sanción impuesta por la FPF por el uso de banderas por parte de la torcida corinthiana en la final de la Copa júnior de São Paulo jugada en el estadio de Pacaembu. No obstante, ésta no era la primera vez que los hinchas protestaban por las medidas que, según ellos, pretenden acabar con la tradicional animación existente en los estadios. En fechas anteriores, Gaviões da Fiel se había concentrado en dos ocasiones ante la sede de la FPF, ubicada en el oeste de la ciudad paulista, para mostrar su rechazo antes tales restricciones, entre las que se encuentran la prohibición de desplazarse con sus elementos de animación o no poder mostrar pancartas con su nombre.

En este contexto, un diputado del Partido da Social Democracia Brasileira (PSDB) que ostenta la presidencia de la Asamblea Legislativa de São Paulo, Paulo Fernando Capez, ha sido el blanco de la ira de la afición del Corinthians. Crítico con las torcidas desde los años 90, fue investigado por fraude en la compra de comida destinada a escolares dentro de la ‘Operación Alba Branca’. Por todo ello, los Gaviões da Fiel le dedicaron cánticos como ‘Ladrón, devuelve el fútbol al pueblo’ y ‘No robo el almuerzo/ no soy diputado/trabajo todo el día/ no robo a mi Estado’. Frases como ‘CBF y FPF, la vergüenza del fútbol’ y ‘Entradas más económicas’ se podían leer en algunas pancartas que los hinchas albinegros lucieron durante un encuentro jugado en Itaquera.

Brasil, el pais do futebol, también está viviendo -o más bien sufriendo- un proceso de mercantilización que quiere convertir en mero espectáculo aquello que para muchos es una pasión. Mediante sanciones, multas y represión se pretende imponer un modelo en el que el torcedor deje paso al cliente pasivo, aquel que no da problemas, ni critica, ni canta, ni salta, ni mueve banderas en la grada.

Ya lo dijo el doctor Sócrates, santo y seña de la Democracia Corinthiana, en su día: “Imagine a Gaviões politizada. Ese es el gran miedo del sistema”.


Este artículo está extraído del interior del #Panenka50. Si quieres hacerte con el número completo, puedes conseguirlo aquí.