El centrocampista del Chelsea Cesc Fàbregas es uno de los protagonistas de la última edición de Panenka, la #70, correspondiente a enero de 2018. La charla que mantuvo junto a nuestro compañero Axel Torres, que se incluye dentro de un dossier que tiene a la ciudad de Londres y sus clubes de fútbol como protagonistas, gira en torno a la carrera del futbolista: sus años de crecimiento en el Arsenal, el paso agridulce por el Barcelona y su regreso a la capital británica para convertirse en un hombre importante en el Chelsea, primero bajo las órdenes de Mourinho y hoy con Antonio Conte.

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Cesc se ha adaptado perfectamente a la idea de fútbol del entrenador italiano, aunque reconoce que los inicios no fueron fáciles. “Sí que es cierto que en la primera fase de la temporada no parecía que tuviera un perfil Conte. Pero me adapté muy bien, trabajé mucho físicamente y tácticamente lo pillé todo”, explica. El catalán destaca la forma de trabajar del preparador italiano. “Me ha hecho valorar lo importante que es entrenar. Cuanto más jugamos, más entrenamos”, indica. Al comparar al Chelsea con el otro club de Londres en el que ha militado, el Arsenal, el jugador ve algunas similitudes: “Arsenal y Chelsea se parecen en su carácter familiar. Sus empleados sienten el club y sus valores”.

Precisamente, en octavos de final de la Champions se cruzará con uno de sus exequipos, el Barça. Así ve el de Arenys la eliminatoria: “El Barça es un gran equipo, tiene al mejor jugador de la historia, y eso siempre lo hace más temible. Pero somos un gran bloque, un buen equipo, somos competitivos, siempre vamos con un plan, sabemos a lo que jugamos e intentaremos hacer lo que tenemos que hacer para jugarle de tú a tú al Barça. Es difícil, pero no imposible”, analiza Fàbregas, que considera que “siempre es especial volver al Camp Nou”. En este sentido, también echa la vista atrás para recordar su paso por el club catalán y reflexiona sobre por qué su figura no siempre generó consenso entre la afición. “Siempre parecía que porque yo estaba allí se tenían que variar cosas”, explica. Sobre otra de las eliminatorias estrella de la próxima fase de la Liga de Campeones, la que enfrenta a PSG y Real Madrid, Cesc considera que va a ser una “eliminatoria fascinante entre dos equipazos. Que gane el mejor”. Precisamente, la Copa de Europa es el trofeo que falta en las vitrinas de Cesc, que aunque no se pone presión, espera que algún día le llegue una nueva oportunidad, como la que se le escapó de las manos en la semifinal de 2012, ante el Chelsea, cuando aún era futbolista de un Barça que fue superior a los ingleses en el conjunto de la eliminatoria. “Después que nos eliminara el Chelsea estuve varios días sin dormir”, reconoce.

 

“Arsenal y Chelsea se parecen en su carácter familiar. Sus empleados sienten el club y sus valores”

 

Cesc se encuentra en un momento maduro, menos preocupado de lo que opinen de él. “Ya nunca leo lo que dicen de mí. Y así soy más feliz”, declara. Además, aunque aún ve lejos la retirada, empieza a pensar en el futuro. Explica en la entrevista que el piso donde vive en Londres lo compró como inversión estando en Barcelona. Además, reconoce que no le importaría verse en un futuro viviendo el fútbol desde los banquillos: “Cuando llegue el día de la retirada, me gustaría probarme como entrenador”.

Pero de momento, dice, quiere seguir “disfrutando del fútbol”, algo que podría pasar, en parte, por volver a la Selección, un objetivo al que no renuncia. “Yo ya he demostrado en la Selección todo lo que puedo dar, y Julen [Lopetegui], en ese sentido, lo sabe. Si me necesita, siempre voy a estar. A partir de aquí, no queda otra que trabajar y esperar”, expresa. De hecho, no ha dicho adiós a Rusia 2018. “En el fútbol no hay nada imposible. Pueden pasar muchas cosas”, dice.