El fútbol femenino está en constante crecimiento. La enorme distancia que lo separaba del masculino se va reduciendo a pasos agigantados, aunque el trecho entre ambos sigue siendo aún muy ancho. La profesionalización de las futbolistas y la expectación por parte de un público cada vez más entregado al fútbol femenino van en aumento año tras año. Un claro ejemplo de ello fue la Eurocopa del pasado verano disputada en Holanda. Estadios abarrotados, alto nivel futbolístico y mujeres con ganas de reivindicarse, luchando por ver que algún día su fútbol sea reconocido como lo es el de los hombres.

Entre todas las futbolistas que se citaron en la cita continental, una destacó por encima del resto. No era ni mucho menos una estrella de renombre. Pero ella sola se encargó de romper todos los pronósticos. Le daba igual si Alemania había conquistado seis campeonatos de Europa consecutivos anteriormente, que Noruega, Inglaterra o la propia Alemania partieran como favoritas le traía sin cuidado y si Holanda nunca había asomado su fútbol femenino más allá de las semifinales de 2009, pues, le apetecía cambiarlo. Lieke Martens empezó el verano como una potencial estrella y acabó siendo la más brillante y reluciente de la galaxia. Conquistó la Eurocopa, siendo la mejor jugadora del torneo. Antes del campeonato, el Barcelona ya la había reclutado para subir un peldaño más en su proyecto femenino en busca del éxito europeo. Todo un acierto. Y para redondear un año sumamente pletórico, la UEFA la designó como la mejor jugadora europea y la FIFA la premió con el ‘The Best’, reconociéndola como la mejor futbolista del 2017. “Estoy disfrutando de este momento tan especial de mi carrera, pero no he cambiado en nada. Nunca olvidaré este año”, aseguró para Panenka tras un evento junto a las chicas del AEM Lleida -ganadoras de la liga infantil en una competición donde el resto de equipos estaban formados íntegramente por chicos-, que sueñan con algún día cumplir el sueño que está viviendo la nueva jugadora del Barcelona.

 

“Es clave que cada vez haya más gente que quiera ver fútbol femenino, que cada vez la gente se acerque más es lo que hará el cambio”

 

Un sueño que empezó en su Holanda natal y que pasó por Bélgica, Alemania y Suecia, antes de aterrizar en Barcelona, donde esta convencida de que se “juega el mejor fútbol del mundo”. Y es que la relación entre su país y sus nuevos colores da lugar a pensar que los éxitos con ella están asegurados. Desde el Johan Cruyff futbolista hasta la incorporación de Lieke Martens al club catalán, el naranja y el azulgrana siempre han ido cogidos de la mano. Técnicos como Louis van Gaal o Frank Rijkaard dejaron su sello en Can Barça acompañados de otros muchos tulipanes sobre el césped del Camp Nou. Entonces, está claro que, más allá del mítico ’14’ que hermana a estas dos escuelas, Holanda y Barcelona tienen algo en común: “Si te fijas en el estilo de juego, ambos tienen un sistema 4-3-3 y despliegan un juego de posesión. Por ello creo que el Barcelona y la selección holandesa tienen esta relación”. Y con este estilo que tanto le atrae a la exfutbolista del Rosengard sueco, espera poder iniciar su etapa en Barcelona con buen pie. “En el aspecto colectivo confío en que tengamos una buena temporada en la Liga y en la Copa de la Reina. En lo personal, quiero adaptarme lo más rápido posible a la lengua y a la cultura”, añadiendo que pese a tener “mucho potencial como equipo, no es nada fácil ganar la Champions League”.

La meteórica ascensión de Lieke Martens la ha puesto en la primera plana del deporte. Entrevistas, actos promocionales, eventos o cualquier contexto sirven para conocer más sobre la nueva reina de este juego. Aunque desde el máximo organismo del fútbol aún no estén por la labor de darle la repercusión que están adquiriendo (y merecen) las futbolistas. Tal y como se vio en la gala ‘The Best’, en la que no importó a la FIFA que ni la mejor futbolista ni la mejor entrenadora del año -la seleccionadora holandesa Sarina Wiegman- estuvieran presentes en el acto para recibir el galardón por coincidir con partidos internacionales. Pese a la poca lucidez que demostró la FIFA con ese gesto, Martens le restó importancia: “Me supo mal no haber podido acudir a la gala, porque quizá solo te pasa una vez en la vida esto. Yo creo que fue mala suerte el hecho de que no pudiéramos ir, y también una mala sincronización”.

La actual mejor futbolista del mundo prefiere no fijarse en esos detalles ajenos a lo que ocurre sobre el campo, sino que centra su mirada en la constante progresión que está haciendo el fútbol femenino. La evolución, tanto a nivel futbolístico como de organización, se ve desde las categorías inferiores, donde destaca que “las chicas pequeñas ahora empiezan a practicarlo mucho más de lo que lo hacía yo a su edad. Por ejemplo, en el Barcelona está creciendo el número de chicas y entrenan con mucha asiduidad”. A nivel profesional, Lieke Martens asegura que el crecimiento también es notable y remarca la importancia que tiene el aficionado en este aspecto para que se siga incrementando el interés por el fútbol femenino: Ha crecido el número sponsors y el nivel es cada vez más alto. Es clave que cada vez haya más gente que quiera ver fútbol femenino, que cada vez la gente se acerque más es lo que hará el cambio”.

El acto con las niñas del AEM Lleida se inició con preguntas de las jóvenes futbolistas a Martens. Habló sobre su infancia, sus referentes y sus primeros pasos en un fútbol que por aquel entonces era prácticamente inexistente: “Cuando tenía cinco años quería ser futbolista profesional, pero era imposible siendo mujer, por lo que no sabía que podía llegar a conseguir”. Su próximo objetivo pasa por conquistar éxitos en su nueva casa, en Barcelona, viendo como el fútbol femenino con el que ella de pequeña soñaba cada vez está más cerca de hacerse realidad.