La atención despertó producto de las escandalosas cifras invertidas en contrastados fichajes, pero el nuevo fútbol chino ya no oculta la existencia de un ‘Plan Nacional’ perfectamente definido y desarrollado, que le permita encontrar a los 7.000 Messis ocultos que tiene entre los millones de niños que juegan o jugarán al fútbol hasta 2050. La búsqueda ya ha empezado.


Estados Unidos, consciente aunque sin maniobrabilidad global para evitarlo, ha permitido que China revitalizara y acelerara su programa económico mundial. Su nueva Regional Comprehensive Economic Partnership (RCEP) ha logrado que todas las potencias del sudeste asiático y seis países relevantes (Japón, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda e India), permitirán que Asia toma ventaja sobre Europa y USA. Es más, China demuestra su fortaleza mundial por encima de todos con tentáculos nunca antes vistos en África (hay 100.000 chinos que cumplen condena pero reducen su pena trabajando en Zambia, por ejemplo) o en Iberoamérica (controla satélites desde Argentina, financia un nuevo Canal para Nicaragua o construye su Doble Ferrocarril desde el Atlántico, a través de Brasil, hasta el Pacífico, a través de Perú). China no sólo está dispuesta a financiar mastodónticas obras de ingeniería-construcción, sino que aporta mano de obra para hacerlas. Sus competidores, no pueden. Y no se centra en ello, sino que ya produce el mismo número de publicaciones científicas que EE.UU. y le supera en doctorados en ciencias naturales e ingeniería. Nadie puede frenarles.

“Si se lo proponen, lo consiguen y esta vez, van en serio. Si esta gente invierte, es porque saben lo que se hacen, han revisado todo tipo de escenarios, de réditos y de objetivos. Y no dudes que lo conseguirán”. La frase, no procede de un economista o de un analista internacional, sino de uno de los entrenadores que más éxitos han cosechado en los últimos años dentro del fútbol chino, el español Gregorio Manzano. Porque el tigre asiático no se contenta ya con doblegar a todos sus competidores en los puntos principales que dan brillo a su diamante, sino que pretende pulirlo definitivamente a base de fútbol, su gran merma histórica como gigante mundial.

El gobierno de Pekín y la Federación China de Fútbol, tienen como objetivo que el país sea una superpotencia mundial de fútbol en el año 2050

Empezó con obras de arte, con edificios de lujo, con grandes empresas y, en su línea de ser líderes desde cualquier foco, el fútbol por fin ha tomado la consideración merecida desde los más altos estamentos chinos. Y no porque estén batiendo récords de fichajes por abultadísimas cifras de mercado o porque, sobre todo en los últimos años, estén llegando inversores chinos a muchos de los principales clubes europeos (Inter, Milan, Atlético de Madrid, Espanyol y muchos más repartidos entre Inglaterra y España, son algunas muestras claras de su potencial). Ahí sólo se divisa la superficie de un entramado mucho más profundo.

Si analizamos su Superliga China (nombre del campeonato nacional liguero en su 1ª División), Gregorio Manzano tiene claro cuál es la medida más poderosa que refleja una interpretación global del fútbol en el país de cara al futuro: “Aquí no se puede tener un portero que no sea chino. Saben que todos los clubes ficharían un portero extranjero que marque diferencias porque es una posición fundamental cuando el nivel de los clubes no es comparable a los de Europa. Decidieron eliminar esa opción para asegurar que, en ese rol, todos sean chinos y pueda haber más opciones para elegir a los mejores de cara a su selección. Ya lo sufren al revés puesto que en la delantera no existen limitaciones y todos los clubes tienen goleadores extranjeros, algo que les condiciona muchísimo porque son incapaces de tener jugadores de pegada en ataque y lo pagan en la selección”. Dicho esto, podría parecer que tienen un problema de base mucho más mayúsculo de lo que pudiéramos imaginar, algo que si revisas en la historia, demuestra que el fútbol tiene un componente alejado del estándar que sí sirve a los chinos para ser casi insuperables en gran parte de las pruebas de atletismo-gimnasia a nivel individual: “Hay un fundamento que no sabemos si será lógico, pero es algo sociológico. El fútbol es asociativo. Y aquí, las familias sólo pueden tener un hijo hasta hace sólo unos meses. Y estaban solos, estaban sin poder compartir, estaban sin tener conciencia de grupo… El fútbol tiene eso que la sociedad china no ha producido. La técnica la tienen y son aptos, así como en lo físico, pero en elaboración, espacio, pensamiento y conceptos globales que pueden parecer básicos, no los tienen aún”, recalca Gregorio Manzano desde un prisma sociológico.

Hasta ahora, el fútbol chino no reconocía al deporte rey siquiera como príncipe. Desde ahora, exigirá, por todas las vías posibles, que sea el complemento número uno para todos sus ciudadanos. El gobierno de Pekín y la Federación China de Fútbol, tienen como objetivo que el país sea una superpotencia mundial de fútbol en el año 2050. Lejano, sí, pero la incidencia ya ha empezado. Ya está en marcha el ‘Plan Chino’ bajo la defensa absoluta del presidente del país, Xi Jinping (amante del fútbol). Ya se han creado numerosos centros de entrenamiento de los 20.000 que se han proyectado. Ya se han construido miles de canchas de fútbol de las 70.000 que están firmadas. Javier Ibañez, periodista de fútbol que lleva casi una década por China, cree que ese ha sido el paso fundamental, porque con el fútbol bien valorado por el poder, se permite a los millonarios inversores, buscar algo más que grandes fichajes: “En 2011 se fichó a Darío Conca, que hizo que todos empezaran a mirar aquí por lo que se pagó. Había pocos clubes profesionales y sólo se centraban en poder firmar buenos jugadores. Ahora, con los cambios, hay más clubes capaces de atraer estrellas pero, más aún, de crear proyectos formativos y una base muy superior a la que antes había. Y la clave es ésa, lo han entendido y están empezando a progresar a marcha lenta pero segura”, explica.

Es más, el fútbol es una cuestión nacional desde el día en el que Xi prohibió (sí, literalmente prohibido), a los miembros del Partido Comunista, jugar golf. Y por cada cancha de fútbol que inaugura el gobierno, se cierra un campo de golf (que se considera un deporte que no amplía la imagen internacional pese a ser muy competido en el país). Pero lo más ambicioso de ese proyecto está, sin ninguna duda, en las escuelas, donde ya se ha instaurado el fútbol como una asignatura más para todos los niños y niñas del país. Un primer paso hacia su gran reto, lograr que en 2010, 50 millones de niños y adultos estén practicando fútbol para potenciar a China en uno de los pocos sectores en los que, todavía, ocupa un rol terciario. “Aquí existe hace unos años, un slogan gracioso que salió de una radio china donde aseguran que las reformas del presidente Xi, están buscando su Messi. Pero no uno, sino nada menos que 7.000 Messis. ¿Por qué? Porque si divides la población de China entre la de Argentina, que fue capaz de producir un Messi, la diferencia es que el gigante asiático tiene la potestad absoluta de creer que, escondidos en algún lugar y esperando a ser encontrados, hay 7.000 Messis. Y más allá de la broma que puede parecer, aunque con cifras es real, lo que de verdad pretende este plan nacional, es que los niños jueguen al fútbol. Porque no lo juegan. En España, cualquiera de nosotros desde pequeños, uno de los primeros momentos donde toca elegir qué deporte vas a practicar si te gusta alguno, es el fútbol. Y es que no hay prácticamente opción a la duda. De 100 niños, 99 dirán que quieren ser futbolistas. Eso no sucede aquí, donde los niños tienen una presión enorme por los estudios, porque la exigencia y competencia es feroz, como en ningún otro lugar del planeta. Y el futbol está visto, desde siempre, como algo que te puede quitar tiempo para estudiar. Meter el fútbol entre las cosas importantes, es una apuesta revolucionaria”, analiza a fondo para entender que, realmente, no es que no les guste el fútbol, es que su sociedad concibe la pelota como un elemento dañino para sus necesidades de relevancia futura en la sociedad. Todo un conflicto interno con difícil solución salvo imposición nacional.

“Los tres objetivos que marcó el presidente Xi cuando inició este particular concepto del nuevo fútbol nacional, estaban claros. Clasificarse para un Mundial, poder organizar un Mundial (lo está intentando de cara a 2030 o 2034 como ya se ha expresado cara a cara al máximo mandatario FIFA, Gianni Infantino) y, claro está, ganarlo”. Dependerá de elegir bien su estrategia para que la Superliga siga generando jóvenes productos nacionales, de evitar que los yuanes colapsen de extranjeros los puestos fundamentales de una plantilla y de seguir animando a los inversores a soltar cheques con muchos ceros en mejorar la preparación básica de la metodología del fútbol. Como, en parte, todo eso dependerá del dinero y China ya es número uno mundial, parece que sólo es cuestión de tiempo que aparezca, al menos, uno de los 7.000 Messis que vienen en camino. Si lo logran, habrán conseguido dominar el mundo, también, con la pelota en los pies.

* En el programa-podcast Nº2 de ElEnganche en SpainMedia, estuvieron con nosotros: Gregorio Manzano (entrenador con experiencia contrastada en China), Ibán Cuadrado (ex futbolista en China y ahora técnico allí) y Javier Ibañez (periodista deportivo en China hace una década)


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