La Antiga Fàbrica de Estrella Damm se vistió de gala por cuarto año consecutivo para celebrar los Premios Panenka, donde la pasión por el fútbol y por la cultura reúnen a periodistas, lectores y gente del mundo balompédico para disfrutar de una ceremonia en la que el balón y las letras van de la mano. El motivo principal de estos premios, como destacó el presentador José Sanchis al iniciar el acto, es tratar de distinguir a aquellas “personas y colectivos que han contribuido a enriquecer la cultura futbolística en España”.

Uno a uno, los galardonados fueron subiendo al estrado para recoger la estatuilla con la silueta de Antonin Panenka que les decretaba como ganadores en sus respectivas nominaciones. El primero en conocerse fue el Fotógrafo del Año, entregado por Alberto Estévez, editor gráfico de la Revista Panenka, a Francisco Seco, por su particular manera de captar imágenes sobre el césped más allá de goles, celebraciones o instantáneas habituales de los diarios.

Intercalándose con los premios, las menciones también son protagonistas en las galas de los Premios Panenka. Cuatro apartados y cuatro nominados en cada una de ellas para amenizar la tarde mencionando algunas de las pifias y los momentos más emotivos y destacados del pasado año, votados por los lectores de la revista. El Tweet del Año fue para el inolvidable ‘Se queda’ de Gerard Piqué; El Coruxo se llevó la Mención al Gesto del Año por su colaboración ante los incendios sufridos en Galicia; Robin Zentner y su despiste a la hora de ubicar el balón bien mereció el Paquete del Año; y, por último, la Mención a la Afición del Año destacó a los seguidores del Real Betis por estar con su equipo manque pierda.

Siguiendo con los premiados, el Reportaje del Año cayó en manos del equipo de Ecos del Balón por ‘La mirada de un mediocentro’, en la que entrevistaron a Xabi Alonso tras su retirada. Una charla con el tolosarra en la que la táctica y la fabulosa trayectoria deportiva del exfutbolista de Real Sociedad y Real Madrid, entre otros, marcan el hilo conductor de la conversación. Por su parte, el Libro del Año se lo adjudicó Iván Castelló por Salvaje. La imperiosa historia de Jesús Gil y Gil, en homenaje a un presidente icónico de nuestro fútbol que marcó un antes y un después en la historia del Atlético de Madrid, tanto para lo bueno como para lo malo.

Para concluir, a los ya conocidos Antonin del Año y Antonin de Honor, en esta cuarta edición un nuevo galardón salió a escena: el Antonin Especial, un premio excepcional en el que se valora la solidaridad, el compromiso social y los valores positivos del fútbol. El ganador fue Juan Mata debido a su implicación con los más necesitados y por la iniciativa de Common Goal, en la que diversos deportistas de elite ceden parte de su salario para causas sociales. El futbolista del Manchester United, ante la imposibilidad de acudir a la gala, envió un vídeo de agradecimiento por el premio. Del mismo modo que también lo hizo Sergio Asenjo que, a causa de las malas condiciones climatológicas, no pudo acudir a los Premios Panenka para recoger el Antonin del Año.

José Luis Mendilibar fue el último premiado de la noche con el Antonin de Honor. Su modélica carrera en los banquillos y su vinculación con la cultura se dejaron ver en las palabras del técnico del Eibar: “Sabemos lo que somos y no nos creemos más”. Y después de conocer los premiados, todos ellos subieron al escenario para inmortalizar con una fotografía final la cuarta edición de los Premios Panenka.

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