I. ¿Tendremos una Eurocopa en paz?

Es la primera incógnita, y la más trascendente. Por motivos obvios, parece que la de 2016 será la Eurocopa de la seguridad. Así que si piensas ir a Francia, olvídate de llegar con el tiempo justo al estadio. Controles, chequeos, presencia policial y militar por doquier… Y si te quedas fuera, tampoco cuentes con ver los partidos en una terraza, porque estará prohibido. “Una retransmisión en una terraza es obligatoriamente llevar una concentración en torno a la pantalla. Los partidos podrán verse en sitios cerrados, siempre y cuando haya medidas de seguridad”, explicó esta semana el secretario de estado galo del deporte, Thierry Braillard. Paciencia.

II. ¿Qué modelo futbolístico saldrá reforzado?

Hace cuatro años, el torneo de Ucrania-Polonia supuso la coronación del ‘nuevefalsismo’. Hace dos, el juego de combinación alemán conquistó los prados de Brasil. Pero el péndulo del estilo ha seguido oscilando en este tiempo; hoy llegamos a las orillas del Sena con un modelo alternativo postulándose para el trono. La gran campaña del Atlético del Cholo o la sorpresa del Leicester de Ranieri parecen avalar un regreso a las antípodas del ahora denostado tiki-taka. Sin embargo, quizá sea el momento de los modelos mixtos: equipos con capacidad de madurar los partidos desde la posesión, pero también de matarlos a la contra o en acciones de estrategia. Lo que viene siendo ‘hacer un Sevilla’, vamos.

III. ¿Cómo afectará la participación de Inglaterra al brexit (y al revés)?

No deja de ser paradójico que Gran Bretaña vaya a votar su salida de la Unión Europea mientras tres de sus selecciones participan de la versión futbolística de la UE. ¿Un buen papel de la selección inglesa en la fase de grupos serviría como argumento en favor del Sí? Quizá. ¿Una debacle espolearía a los partidarios del No? También posible. Pero la pregunta puede plantearse en pasiva: ¿cómo le afectaría al torneo un terremoto político como la salida de la UE del Reino Unido? Hace dos meses, el diario The Telegraph llegó a publicar supuestos movimientos en las federaciones francesa y alemana para exigir a la UEFA la expulsión del torneo del combinado de Roy Hodson en octavos si los ciudadanos de las Islas optan por el No. En ese mismo artículo, se planteaban las dudas legales sobre la validez de los pasaportes europeos de los miles de aficionados británicos en Francia a partir de las 00 horas del 24 de junio. Y, ya fuera de la Eurocopa, sería muy cuestionable la aplicación de la Ley Bosman en la Premier en caso de que se confirmase la victoria del brexit. Pero de eso ya hablaremos otro día.

IV. Y en España… ¿Tendría alguna consecuencia electoral una pronta eliminación?

Sigamos un instante con el caso inglés: Mundial de México’70. La llamativa derrota del once de los tres leones ante Alemania Federal se considera en Inglaterra como causante de la aún más sorprendente derrota del primer ministro laborista Harold Wilson cuatro días después. No queremos decir nada pero el 25 de junio hay unos octavos de final en Lens que tienen pinta de contar con ‘la Roja’… en plena jornada de reflexión.

V. ¿Qué afición la liará más?

Estar escribiendo estas líneas y saber que YA ha habido una afición que la ha liado, mucho antes del arranque del torneo, no tiene precio. Efectivamente, los ingleses nunca fallan. Como mínimo fuera del terreno de juego. Algunos ‘hooligans’ ‘tomaron’ este jueves la ciudad de Marsella -donde debutarán ante Rusia- al grito de “¿Dónde está el ISIS?”. Una manera muy cariñosa de presentarse en sociedad, sin duda. Desgraciadamente, los ultras británicos son especialistas en protagonizar incidentes desagradables. En el Mundial de 1998, precisamente en la misma ciudad, participaron en una batalla campal con decenas de heridos. Y en Italia, en la Euro de 1980, se dieron a conocer al mundo con peleas con aficiones rivales y la policía. Aquel evento se saldó con más de 300 personas hospitalizadas. Si hay que apostar, aunque nos gustaría no hacerlo, creemos que los ingleses seguirán haciendo de las suyas.

VI. ¿Cómo veremos los partidos?

En Telecinco, pero no todos. La cadena privada ofrecerá en abierto 23 partidos de los 51 posibles. Todos ellos -como mínimo en fase de grupos- corresponderán al duelo de las 21 horas, menos cuando juegue España. Entonces sí podremos ver a La Roja a las 15.00 o las 18.00. Desde aquí el más sincero pésame a aquellos espectadores que se quedarán sin su ración de Sálvame. Pero ojo, que en la tele de nuestro país no tengamos a nuestra disposición todos los choques del torneo no quiere decir que no vayamos a poder verlos. La UEFA ha anunciado que emitirá 28 partidos en España a través de sus canales web -los que no emita Mediaset-. Y en lo que se refiere a ‘vías alternativas’ para ver los encuentros, en rojadirectatv.tv encontraréis una comunidad de parabólicos que os facilitarán el acceso -pirata, of course– a varios canales internacionales. Y algún que otro pajarito nos ha chivado que en socceryou.com también sirven un buen menú en streaming de la Euro sin demasiadas interrupciones. Si los delitos os dan cosa -lo entendemos, en este país somos muy prudentes en este sentido-, siempre podéis explotar la vía legal, como descubre este viernes el periodista de Mundo Deportivo Sergi Solé. Al parecer, existe un truco para ver toda la Euro desde el televisor: ser abonado a Movistar+ a través del satélite y tener una antena individual. En los tiempos de la fibra óptica esto suena a chino, lo sabemos, pero es la única forma de poder captar los canales alemanes ARD, ZDF y SAT1, que darán el campeonato en abierto. Venga, chavales: a la ferretería que falta gente.

VII. ¿A qué selección le afectarán más las bajas?

Puede sonar incongruente porque si algo caracteriza a la selección italiana es su capacidad de ganar sin necesidad de darle la mano al buen juego o a la estética. Pero creemos que sin el talento del centrocampista del PSG, Marco Verratti, ni el perfil táctico del medio de la Juventus, Claudio Marchisio, la Azurra va a tener que hacer malabarismos para que su poderosa e implacable zaga confluya con la idea futbolística que vimos, por ejemplo, en la última Eurocopa, donde logró llegar a la final. La maldita lesión que ha obligado a Verratti a ver este torneo por televisión tiene, para nosotros, un significado similar al de que la España de 2008 se quedara sin Xavi, la Alemania de 2014 se quedara sin Kroos o la Croacia actual no pudiera alinear a Modric. Como mínimo los italianos anduvieron listos a la hora de suplir a los lesionados. Pudiendo sacar a Pirlo de sus vacaciones pagadas en Nueva York, optaron por darle a Thiago Motta el papel de centrocampista puro. Ejem.

VIII. ¿Cuál será el partido más parabólico?

El torneo de la ampliación a 24 selecciones deja un nutrido abanico de partidos para deleitar a los más parabólicos: desde el derbi balcánico que protagonizarán Suiza y Albania, al partido homenaje a Sisi emperatriz entre Austria y Hungría. También jugosos se presentan el duelo all-british que enfrentará a Inglaterra con Gales, o el Alemania-Polonia, siempre tan preñado de matices históricos. Y qué decir de un hipotético enfrentamiento entre Rusia y Ucrania. De acuerdo, quizá no haya 24 selecciones de primer nivel en todo el continente, pero molará ver a Islandia jugar esta Euro. La pena es que las dos Irlandas no se enfrentarían hasta los cuartos de final. Eso sí que rompería el parabolímetro.

IX. ¿Cuál será el papel de las debutantes?

La ampliación a 24 no solo ha aumentado la cantidad de selecciones clasificadas -perogrullo- sino que incluye una fase de octavos, para lo cual obliga a repescar a cuatro terceras. En un modelo de torneo tan conservacionista (de la fase de grupos solo se descuelgan los seis farolillos rojos, y los dos peores terceros) es más que posible imaginar a alguna de las novatas plantándose en la primera ronda del KO. ¿Albania? Campeonas de la Eurocopa en identificación con la camiseta y espíritu de equipo, mérito de un gran técnico; pero en un grupo difícil (Francia-Rumanía-Suiza). ¿Eslovaquia y Gales? Mejores individualidades en los británicos, más equipo en los centroeuropeos; atención, un grupo más igualado de lo que parece (Inglaterra-Rusia). ¿Irlanda del Norte? Juego directo para buscar la cabeza de Lafferty; su cuadro (Alemania-Ucrania-Polonia) no permite ser demasiado optimista. No, nuestra candidata es Islandia: por frescura, planteamiento futbolístico, jugadores fogueados en las ligas mayores y porque ha caído en grupo (Portugal-Austria-Hungría) que invita a pecar.

X. ¿Quién será el futbolista más destacado del torneo?

De nuevo, nos decantamos por Francia. Y como no vemos a esta selección ser capaz de ganar ‘a la alemana’ o ‘a la española’, es decir, a través de un juego coral, sin que un jugador sobresalga por encima del resto, apostamos fuertemente por Antoine Griezmann. El pronóstico no es matemático pero sí alberga componentes conmovedores. ¿Acaso el bueno de Antoine no merece desquitarse de la final de la Liga de Campeones, donde falló un penalti? ¿Acaso su impacto futbolístico no se merece ya un título de los grandes -conquistó la Eurocopa sub19 con Francia y ya-? ¿Acaso no saltará al césped con la serenidad de haber extirpado la rumorología sobre su futuro tras renovar con el Atlético de Madrid? Considerando el papel que ha tenido en club rojiblanco, donde a veces ha actuado de ‘llanero solitario’, llevando el peso del ataque colchonero con sus goles y asistencias, creemos que sus acompañantes galos multiplicarán exponencialmente sus registros. No tardaremos en comprobarlo. El primer asalto empieza esta noche contra Rumanía. En Saint-Denis. En París. En la ciudad que seguirá otro año más suspirando por verle con la camiseta del PSG.

XI. ¿Quién ganará la Euro?

La pregunta lleva flotando varias semanas por la redacción sin que una respuesta se haya impuesto de forma clara. Ocurre lo mismo con las elecciones. ”¿A quién votarás?”. Bueno, mejor volvamos al fútbol. Tras un análisis sesudo, hemos determinado que las tres selecciones por las que a día de hoy nos jugaríamos nuestros escasos ahorros son Francia, Alemania y España. Por este orden. La anfitriona llega al torneo sin su ‘9’ estrella, Benzema, ni el jugador más desequilibrante de los últimos años, Ribéry. Sin embargo, ha logrado consolidar una defensa sólida y un centro del campo potente en el que Pogba tendrá libertad de movimientos para “hacer de todo”, como le gusta subrayar. Arriba, aunque la figura del delantero centro recaerá en el permanentemente cuestionado Giroud, los extremos estarán mejor flanqueados que nunca (Griezmann, Payet, Coman, Martial…), así que si hay que mojarse lo hacemos por Francia. Y si la cagan, haremos lo que todos hemos hecho alguna vez: echarle la culpa al vecino.
Con Alemania y España las sensaciones son algo más contradictorias. La primera es la vigente campeona del mundo, pero no atraviesa su mejor momento en defensa, con bajas sensibles en el centro de la zaga, sin Lahm como capitán, y con una extraña sensación de que le va a costar superar a rivales cerrados siempre y cuando Özil y Müller no estén inspirados el mismo día.

En el caso de la selección de Del Bosque, la herida de Brasil todavía sigue en carne viva y prolongar el estilo que la hizo brillar de 2008 a 2012 no ha sido tan fácil como algunos creían. Desde luego, que ningún centrocampista se haya impuesto de forma rotunda en la lucha por ocupar los huecos dejados por Xavi y Alonso no es el mejor síntoma. Pero aunque en ataque el gol se fíe a delanteros que hasta no hace mucho no contaban para el seleccionador, como Morata o Aduriz, la magia de Iniesta sigue siendo a día de hoy su mejor activo.

Para ser justos, alguien en la redacción apostó por Albania. Pero ya ha sido despedido.